sábado, 18 de noviembre de 2017

¿Por qué los submarinos llevan nombres de provincias? Cada tipo de embarcación de nuestra Armada debe respetar un criterio específico al recibir su denominación, sean submarinos, destructores, barreminas, fragatas, avisos o lanchas patrulleras

En la Argentina, podemos bautizar un submarino con los siguientes nombres: Santa Fe, Santa Cruz, San Juan, Santiago del Estero, San Luis y Salta. ¿Por qué? Porque a partir de 1981 se establecieron normas generales para la asignación de nombres a las Unidades de la Armada. Por ejemplo, los submarinos llevan nombres de provincias y territorios. La norma establece que "se preferirán aquellos cuyos nombres comiencen con la letra S o del litoral marítimo".
Los destructores, fragatas y corbetas, en cambio, deben evocar en sus nombres a próceres navales o "denominaciones tradicionales de buques históricos de preponderante actuación". Es el caso de la fragata Sarmiento, el destructor Almirante Brown o la corbeta Espora.
¿Otros barcos? Los rompehielos emplean para su denominación accidentes geográficos, canales, estrechos en aguas antárticas argentinas; o nombres relacionados históricamente con la Antártida Argentina. En este caso, el rompehielos Almirante Irízar recuerda al capitán Julián Irízar, comandante de la expedición que partió a la Antártida en 1903 para rescatar un buque sueco.
Los avisos, buques de salvamento y remolcadores de mar rinden homenaje a marinos o civiles que hayan prestado servicios valiosos a la Armada. El aviso Alférez Sobral -atacado durante el conflicto de Malvinas- recuerda al marino argentino José María Sobral, quien se había sumado a la expedición sueca, aquella que debió ser rescatada por Irízar, en su viaje de 1903 por la Antártida.
Los buques-escuela deben evocar ideales de la nacionalidad (ejemplo, el buque escuela Libertad) o nombres de antiguas unidades que hayan desempeñado esas funciones o de combates navales. Mientras que las naves encargadas de investigaciones científicas, los buques hidrográficos, oceanográficos y balizadores deben hacen referencia a ciudades con puertos marítimos. El buque hidrográfico Comodoro Rivadavia cumple la norma.
Por su parte, las lanchas rápidas, patrulleras o torpederas de menos de doscientas toneladas se bautizan con ciudades ribereñas de litoral fluvial o nombres de raíz indígena de la zona de operaciones. Ejemplo: las lanchas patrulleras Baradero y Clorinda.
En cuanto a los remolcadores de puerto y dragas deben referir a tribus aborígenes (como los remolcadores Ona y Diaguita). También son válidos en estos casos los nombres de caciques que hayan cooperado en la organización del país, o peces de la fauna marítima argentina.
Barreminas, cazaminas y minadores se ven instados a utilizar nombres de provincias no incluidas en la nómina de los submarinos. Es el caso de los barreminas Neuquén y Formosa. La nomenclatura continúa con las lanchas hidrográficas, que deben utilizar nombres de aves de la fauna marítima argentina, como la lancha hidrográfica Cormorán.
Más allá de los buques, las bases navales, aeronavales o de infantería de marina emplean la denominación de lugares geográficos (Base Naval Zárate) e históricos, de figuras destacadas de la Armada que con su accionar hayan contribuido al prestigio y progreso de la misma, o de combates navales.
Una buena forma de preservar la memoria de nuestra geografía y de aquellos que sirvieron a la Patria desde sus aguas.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2083365-por-que-los-submarinos-llevan-nombres-de-provincias

Una preciosa fotografía de la playa de Reñaca, Chile durante la década de 1960



Foto Storandt Publicidad. Enterreno Chile

Sacando nieve con palas para que avance el Ferrocarril Trasandino en 1932. Foto Robert Gerstmann



Su trazado  del lado Chileno comenzaba en la ciudad de Los Andes y subía a través del cajón del río Aconcagua y Juncal hasta Las Cuevas, donde se encontraba el túnel principal que cruzaba hasta Argentina. Luego, bordeando los ríos Las Cuevas y Mendoza, llegaba hasta la ciudad del mismo nombre a través de un trazado de menor pendiente y mucho menos accidentado. Su construcción significó un gigantesco esfuerzo de la ingeniería, las finanzas y la diplomacia, ya que, al involucrar a dos países que para ese entonces se encontraban en litigio por la definición de sus fronteras, fue necesario redoblar los esfuerzos para conseguir todos los permisos y garantías necesarias.

Antiguo Túnel Internacional, Argentina - Chile. (año 1969) Foto de Jack Ceitelis



Jack Ceitelis, de origen lituano, llegó a Chile en 1940. Es fotógrafo autodidacta y reconoce como figura clave en la formación de toda su generación a Antonio Quintana. Su trayectoria y trabajos son parte fundamental del género de fotografía industrial del país. Ha trabajado principalmente en el área de construcción y de minas. Como gran entusiasta del trabajo en terreno, ha emprendido variados proyectos fotográficos sobre los paisajes de Chile, lo que lo ha llevado a recorrer Chile de punta a cabo, incluso hasta la Antártica.

Motoqueros en el Cristo Redentor (c.1930). Ralph Contreras Mitchel y un acompañante frente al Cristo Redentor en la frontera Chile-Argentina.



Foto gentileza de Felipe Fernández

Como hacer Flautas de Res. Gastronomía de México. La Cocina de Sonia Ortíz

Efemérides. 18 de noviembre de 1834: El territorio de Jujuy se separa de Salta y se constituye en provincia argentina. Casa colonial en la calle Belgrano, San Salvador de Jujuy, 1937.


El copetín diario antes de volver a casa, 1954.


Sede del Banco Central de la República Argentina, en Reconquista 266 (Buenos Aires), en ese entonces Suprema Corte de Justicia.


Arquitectura moderna en Buenos Aires, 1935.


El antiguo puente transbordador Nicolás Avellaneda y el homónimo que se encontraba en construcción, Buenos Aires, 1938.