domingo, 4 de febrero de 2018

Efemérides. 4 de Febrero de 1852, mure degollado sin juicio previo tras la Batalla de Caseros. Martín Isidoro de Santa Coloma y Lezica


Martín Isidoro de Santa Coloma y Lezica nacio en Bernal, el 3 de enero de 1800 y fue asesinado en Caseros, el 4 de febrero de 1852, fue un militar argentino. Fue coronel de la Confederación Argentina, y murió degollado sin juicio previo mientras estaba detenido tras la Batalla de Caseros. Era hijo de Ana María de Lezica, casada con Juan Antonio de Santa Coloma, quienes tuvieron en total 13 hijos, entre ellos Eugenio y Martín Isidoro de Santa Coloma. Vivían en una quinta de Quilmes, a 10 km al sur de la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata.

En 1807, la quinta fue tomada por el ejército inglés como cuartel general del general británico John Whitelocke, durante las Segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata.

Los descendientes de Santa Coloma donaron la quinta a las Hermanas de María Auxiliadora (salesianas), las que se lograron conservarla. Hoy es monumento histórico de la ciudad de Bernal, en Quilmes (provincia de Buenos Aires). Santa Coloma se unió al ejército de Buenos Aires en 1824, en el cuerpo de los Blandengues de la Frontera, unidad de caballería especializado en la lucha contra los indígenas. Sus primeras acciones en la guerra civil fueron en la campaña en la que el ejército porteño auxilió a Santa Fe contra el general unitario José María Paz, entonces gobernador de Córdoba. Fue juez de paz para el distrito de los Corrales de Miserere en 1834, y también miembro de la Sala de Representantes de su provincia, formando en el partido federal rosista. Ejerció este cargo hasta la revolución de los Libres del Sur y el fallido intento subversivo de 1839, época en que se reincorporó al ejército como teniente coronel.

Después de la invasión de Juan Lavalle a la provincia, se unió a las fuerzas de Manuel Oribe, que lo persiguieron por Santa Fe y Córdoba. Luego de la victoria de Quebracho Herrado, permaneció en Santa Fe, a la espera de los acontecimientos de Corrientes y Uruguay, por lo que no participó en la campaña contra la Coalición del Norte. Mientras tanto, el gobernador santafesino Juan Pablo López se alió con los unitarios; Santa Coloma se retiró a San Nicolás de los Arroyos, y Rosas envió contra Santa Fe a dos ejércitos, uno al mando de Pascual Echagüe y Santa Coloma, y el otro, el que volvía de vencer a Lavalle, al mando de Oribe. En marzo de 1842, Santa Coloma derrotó a López en Monte Flores, y pocas semanas después, nuevamente en Colastiné. El gobernador huyó hacia Corrientes, mientras Santa Coloma y Oribe tomaban la ciudad de Santa Fe.

Echagüe fue nombrado gobernador, pero enseguida pasó el río Paraná. Santa Coloma quedó a cargo de las tropas porteñas y santafesinas hasta el regreso de Echagüe, mientras el 6 de diciembre de 1842, en la batalla de Arroyo Grande, sobre la margen derecha del río Uruguay, el ejército de Manuel Oribe, compuesto de 8500 hombres y bien armado, derrotaba al jefe uruguayo Fructuoso Rivera. Durante este período, Santa Coloma cometió excesos, posiblemente con robos, persecuciones y algún asesinato; los unitarios lo llamaban el «carnicero de San Lorenzo», pero posiblemente era un exceso, al menos en una época en que estos hechos eran normales en ambos bandos.

Al regreso de Echagüe, quedó con sus tropas en la guarnición de la ciudad de Santa Fe. A fines de junio de 1845, Juan Pablo López partió de Corrientes y, cruzando el Chaco, derrotó a Santa Coloma en Calchines, cerca de Santa Fe. El porteño resultó gravemente herido, y se retiró con dificultad hacia el sur de la provincia junto con Echagüe, donde esperaron la ayuda porteña. López gobernó Santa Fe hasta fines de julio de 1845, reuniendo en un solo mes un importante botín por medio de contribuciones forzosas, pero se retiró ante el avance de Echagüe y Santa Coloma. El 12 de agosto de 1845, este último derrotó a Juan Pablo López en Malabrigo, aunque éste consiguió huir con el botín.

Durante el bloqueo anglo-francés del Río de la Plata, Santa Coloma dirigió la defensa de la costa de San Lorenzo contra las incursiones de la flota enemiga, en particular en la Batalla de Punta Quebracho el 4 de julio de 1846, unos 30 km al norte de San Lorenzo, en que combatió como segundo del general Lucio Norberto Mansilla. El cuadro ecuestre de Félix Revol, presente en el Museo Histórico Nacional, retrata al coronel Santa Coloma dirigiendo las tropas de infantería en la Batalla de la Vuelta de Obligado. Organizó luego una guarnición permanente en San Lorenzo. Después del pronunciamiento de Justo José de Urquiza, éste desembarcó en Coronda, dividiendo a las fuerzas santafesinas de Echagüe y de Santa Coloma. Por ello, ambos evacuaron Santa Fe hacia Buenos Aires. Santa Coloma mandó una división de caballería en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Después de la derrota, se refugió en la iglesia de Santo Domingo.

Domingo Faustino Sarmiento quien más adelante sería presidente de la República, lo sacó de allí, y el abogado unitario santafesino Francisco Seguí, quien sostenía que Santa Coloma le había robado una novia con permiso de Urquiza y sin juicio alguno lo hizo traer ante su presencia al día siguiente y lo hizo degollar.

Similar suerte siguió el coronel Martiniano Chilavert, que fue fusilado ese mismo día, también sin juicio alguno.

Efemérides. 4 de Febrero de 1852, muere Martiniano Chilavert. El Mártir de Caseros.


Martiniano Chilavert nació en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, el 16 de octubre de 1798 y murió fusilado en Buenos Aires, Argentina, el 4 de febrero de 1852 militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. Nació en Buenos Aires, hijo de un oficial de milicias. Parte de su infancia y juventud transcurren en España, pero regresó al Río de la Plata con su padre en 1812, en la misma fragata Canning que transportaba a José de San Martín y Carlos María de Alvear.

Ingresó al Regimiento de Granaderos de Infantería, obteniendo el grado de subteniente de artillería. Siguió la carrera de Alvear en 1820, uniéndose a la invasión de Buenos Aires por Estanislao López, y luchando en la Batalla de Cañada de la Cruz y en Pavón Terminó exiliado en Montevideo, de donde regresó en 1821 y renunció al ejército, para completar sus estudios de ingeniería. Fue docente en un colegio secundario y en 1823 participó en la fundación de Bahía Blanca como ingeniero.

Se reincorporó a las armas en 1826 para luchar en la guerra contra el Imperio del Brasil, alcanzando el grado de Sargento Mayor en la artillería. Dirigió una batería sobre el río Paraná y combatió en el regimiento de infantería de Tomás de Iriarte en la campaña al sur del Brasil y en la batalla de Ituzaingó. En noviembre de 1827 impidió una invasión brasileña en la desembocadura del río Salado y participó en la campaña de Fructuoso Rivera a las Misiones Orientales. Allí estaba cuando la revolución de diciembre de 1828, en la que Juan Lavalle derrocó y fusiló a Manuel Dorrego. Al año siguiente se trasladó a Buenos Aires y fue uno de los jefes de artillería en la derrota de Puente de Márquez. Caído Lavalle, lo siguió al destierro en el Uruguay y en sus campañas en Entre Ríos. Ya para entonces era un decidido unitario, aliado de Ricardo López Jordán (padre), Justo José de Urquiza, y consideraba a Lavalle su jefe natural.

Desde 1836 fue el jefe de artillería de los distintos ejércitos de Fructuoso Rivera en su lucha contra Manuel Oribe, luchando en la derrota de Carpintería, acompañándolo en su exilio en el Brasil y, junto a Lavalle, en la victoria de Palmar. Prestó también algunos servicios diplomáticos frente a los representantes franceses y brasileños.

Aunque estaba alarmado por la dependencia en que se ponían los aliados respecto a Francia, siguió a Lavalle en su invasión a Entre Ríos en julio de 1839, como jefe de estado mayor y de la artillería. Pero Lavalle tuvo muchas discusiones con Chilavert, y terminó acusándolo de indisciplina. Éste pasó a unirse al ejército de Rivera, con el que éste invadió Entre Ríos en 1841. Después de la derrota de Arroyo Grande, se exilió nuevamente en el Brasil.

En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota coligada de una entente anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios,

"por ser opuesto a mis principios combatir contra mi país unido a fuerzas extranjeras, sea cual fuera la naturaleza del gobierno que lo rige".

En mayo, escribió al general federal y oriental Manuel Oribe:

"El cañón de Obligado contestó a tan insolentes provocaciones. Su estruendo resonó en mi corazón. Desde ese instante un solo deseo me anima: el de servir a mi patria en esta lucha de justicia y de gloria para ella."

En esto también, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín. A comienzos de 1847 regresó a Buenos Aires y se dedicó a reorganizar el cuerpo de artillería. Por supuesto, los unitarios lo llamarían traidor. En cartas a Juan Bautista Alberdi y otros prohombres de la oposición, se defendió con energía; pero no pudo convencerlos de seguirlo.

En el conflicto que enfrentó a Rosas con Urquiza y el Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros,​ haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. La última resistencia fue la de la artillería de Chilavert y la infantería de Díaz (también unitario). Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con estos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar... y así terminó la batalla.

Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Urquiza ordenó su fusilamiento por la espalda castigo usualmente aplicado a los traidores, pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. De acuerdo a varios autores, todas sus heridas fueron de frente,​ aunque hay autores que afirman que fue herido por la espalda;​ todas las fuentes coinciden en que no pudo ser fusilado. Su cadáver permaneció insepulto varios días.

Efemérides. 4 de Febrero de 1846. Batalla de Laguna Limpia. Corrientes


En 1846 el general José María Paz fue completamente derrotado por el general Justo José de Urquiza en el combate de Laguna Limpia, Corrientes. La Batalla de Laguna Limpia fue un combate durante las guerras civiles argentinas, ocurrido en el sudoeste de la provincia de Corrientes el 4 de febrero de 1846, en que el ejército del gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, venció y tomó prisionero al jefe de la vanguardia del ejército correntino, Juan Madariaga.El gobernador Joaquín Madariaga puso su ejército en manos del general José María Paz, que ya en 1841 había logrado un impresionante triunfo en la batalla de Caaguazú en Corrientes. Paz organizó eficazmente a su ejército, y cuando el gobernador entrerriano invadió la provincia, le preparó una trampa en el extremo norte de los esteros del Iberá. Para llevarlo hasta allí tenía que cruzar toda la provincia, de modo que ordenó al jefe de su vanguardia, el hermano del gobernador, que se mantuviera cerca del enemigo, pero sin presentar batalla.

Madariaga se dio cuenta de que llevar a Urquiza hasta el otro lado de la provincia dejaba todo Corrientes en manos del enemigo, y que la población sufriría mucho, por lo que intentó resolver la guerra por medio de operaciones de guerrillas.Pero Urquiza se movió con gran rapidez y lo alcanzó el 4 de febrero, obligándolo a la lucha.

El terreno era favorable a las fuerzas de Madariaga, pero éste no supo sacar provecho de esta circunstancia, y el estrecho callejón por donde debían avanzar los federales se convirtió en un angosto pasillo por donde huyeron los correntinos, llevándose por delante a los ubicados más atrás.

Los correntinos perdieron ciento sesenta muertos, y de entre los prisioneros, a Juan Madariaga, cuyo caballo rodó contra un tronco. Junto al general correntino cayó su correspondencia, por lo que Urquiza se enteró de que Paz lo llevaba hacia el norte.
Urquiza avanzó hacia el norte, saqueando las estancias enemigas a su paso, y antes de enfrentarse a Paz, retrocedió, saqueando media provincia.

El prestigio de Paz quedó muy disminuido por los efectos de la campaña, y Urquiza aprovechó para proponer tratativas de acuerdo a través de Juan Madariaga, que fue puesto en libertad. Las negociaciones con Urquiza enfrentaron al general cordobés con el gobernador, con lo que Paz abandonó la provincia.

Tras la firma del Tratado de Alcaraz y su rechazo por Rosas, la situación se resolvería a fines del año siguiente, en la batalla de Vences. Ésta significaría el fin de la rebelión correntina.

Efemérides. 4 de febrero de 1931: nace María Estela Martínez, quien asume la presidencia de la República tras la muerte de su marido, el general Juan Domingo Perón.


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