sábado, 10 de febrero de 2018

Isla Martín García, c.1890.


"San Martín y O'Higgins en la cumbre de los Andes". Cuadro de Vila y Prades obsequiado por la Comisión del Centenario Argentino al Ejército de Chile.


Sixto Santillán, guerrero del Paraguay. "Un sobreviviente de nuestros tiempos heroicos", Caras y Caretas, febrero de 1927.


Efemérides. 10 de febrero de 1781. La Rebelión de Oruro, primer grito libertario de América

La Rebelión de Oruro tuvo lugar en la mencionada villa (en la actual Bolivia) contra los españoles el 10 de febrero de 1781 a causa de la rivalidad que había en la villa entre los europeos, por un lado, y los criollos y mestizos por el otro. En 1781, el Corregimiento de Oruro formaba parte de la Provincia de Charcas, dentro del Virreinato del Río de la Plata.
Para algunos sectores de la historiografía independentista hispanoamericana, este acontecimiento es señalado como el "Primer Grito Libertario de América",1​ lo cual es disputado por quienes sostienen que el nombre corresponde a la revolución de Chuquisaca de 1809.
Este hecho fue poco conocido en Bolivia en el siglo XIX hasta que el historiador boliviano Adolfo Mier lo rescató en 1884. Sin embargo, a mediados del siglo XIX en Argentina y Perú se habían publicado algunos trabajos al respecto.
La formación de los partidos contendientes en esta rebelión se había producido a partir del levantamiento de Juan Vélez de Córdova en 1739, y el proceso judicial subsiguiente
La rebelión de Oruro había confluido con el alzamiento liderado por Túpac Amaru II, el último grito de independencia incaico, pero variados desacuerdos producirían la ruptura inmediata. Frente a la creciente derrota de las filas rebeldes, los criollos orureños fingieron lealtad a la monarquía española, elaborando justificaciones ideológicas que afirmaban centralmente que los criollos y cholos se rebelaron y asesinaron a los chapetones como autodefensa, pues éstos planeaban asesinarlos.
En la rebelión del 10 de febrero de 1781 y días subsiguientes en la Villa de San Felipe de Austria de Oruro, fueron asesinados alrededor de treinta y cinco españoles europeos, y unos veinte esclavos negros. A los masacrados, se les sustrajo barras de plata sellada, objetos de Castilla y otros valores por un monto calculado en más de 6000 00 pesos. En respuesta a la rebelión de Túpac Amaru II se habían movilizado milicias indígenas; la resistencia de algunos líderes menores de éstos fue castigada por el corregidor Bodega, de Paria. Los indígenas se convocaron en la Villa pidiendo la libertad de los prisioneros el 14, en número tan alto que provocó la rendición del grupo que seguía a Bodega; pese a que el cura Beltrán evitó un enfrentamiento improvisando una procesión, el corregidor fue muerto por los indígenas.
En los días siguientes, las tropas escapadas de la inminente masacre difundieron por toda la región que el alzamiento en Paria era especialmente peligroso, aunque advertían que el cacique Chungara se había comportado humanamente con ellos. Hubo varios movimientos sediciosos más, que en términos generales no revistieron la misma importancia, aunque en uno de ellos fue asesinado un maestro.
En la Villa de Oruro, el cabildo decidió extremar las precauciones ante la posibilidad de un próximo alzamiento indígena; estas prevenciones incluían el acuartelamiento de las tropas, con especial cuidado de no dar oportunidad a los indígenas de sublevarse.
El 9 de febrero de 1781, el corregidor Ramón de Urrutia y Las Casas concentró las milicias de mestizos, cholos,3​ criollos, españoles y negros en el cuartel. Dado el peligro de sublevación de los indígenas, éstos fueron acuartelados bajo llave; y debido al largo enfrentamiento entre españoles y criollos, éstos también quedaron bajo llave, pese a los insistentes pedidos de sus mujeres e hijas. Los negros se consideraban leales a los españoles, que eran en su gran mayoría sus amos.
Al día siguiente, por la madrugada, las milicias de cholos, mestizos y criollos fueron liberadas; inmediatamente acudieron a Jacinto Rodríguez y Herrera, considerado el líder del partido criollo, y le solicitaron intercediera para no volver a ser encerradas bajo llave en las siguientes convocatorias de las milicias. Pero Rodríguez abandonó la Villa.
Por la mañana y la tarde hubo una tensa calma, y por la noche, cuando Urrutia volvió a convocar a las milicias, los indígenas y criollos desoyeron el llamado. Tras confirmar que no sería obedecido, el corregidor Urrutia ordenó formar barricadas en torno a la Plaza y especialmente defendiendo el edificio de las Cajas Reales. Los españoles prefirieron reunirse en la Iglesia y en la casa de Endeiza, en la Plaza del Regocijo, tratando de salvar a sus familias. También los caudales de las Cajas Reales fueron trasladados a esta casa. El corregidor Urrutia huyó a Cochabamba.
En medio de la tensa situación, un español de apellido Santelices disparó sobre una colina ocupada por indígenas, desatando el desastre: la colina estaba ocupada solamente por mujeres y niños, por lo que los indígenas reaccionaron con gran violencia. En la madrugada del día 11, un tumulto asaltó la casa de Endeiza, donde murieron todos los españoles y negros que ahí se refugiaban.
Durante la mañana del 11, el vicario de la villa convocó a los principales vecinos; siendo nombrado Jacinto Rodríguez corregidor de la Villa.
Los saqueos continuaron, afectando a las casas de los españoles y de algunos criollos, causándose varias muertes mas. Para evitar ser violentados, muchos criollos se vistieron con ropas indígenas y circulaban profiriendo vivas a Túpac Amaru.
El día 12 fue relativamente más tranquilo.
El 13 de febrero, el sargento Sebastián Pagador, jefe de la guardia del edificio de las Cajas Reales, cometió la imprudencia de agredir a uno de los jefes indígenas, lo que provocó la violenta reacción de los mismos: fue muerto en la misma cuadra.
El día 14 llegó a la Villa el hermano del nuevo corregidor, Juan de Dios Rodríguez y Herrera, al frente de un grupo de indígenas de Paria, con la intención de apaciguar los ánimos. Finalmente se decidió distribuir el dinero de las Cajas Reales entre los indígenas en la "cancha" del cacique Manuel Campoverde (probablemente actual calle Murguía y Pagador), a cambio de la salida de los mismos de la Villa.
El día 17, los indígenas fueron expulsados a la fuerza de Oruro por los milicianos de Rodríguez.
Con todo, varios españoles que salvaron su vida, entre ellos el corregidor Urrutia consiguieron llegar a Cochabamba donde denunciaron los crímenes del alzamiento de febrero en Oruro. Desde allí tomaron camino hacia Chuquisaca, haciendo lo mismo. Por ello, se desarrolló una profusa correspondencia con el gobernador de Potosí con oidores de La Plata, e incluso con el Virrey del Río de la Plata, Juan José de Vértiz y Salcedo.
El control de la villa de Oruro por parte de los rebeldes se mantuvo hasta 1783 cuando el virrey Vértiz dispuso secretamente el indulto de la plebe mestiza de Oruro y ordenó la investigación de los hechos para determinar los principales cabecillas de la rebelión. La cuestión habría sido motivada, aparte de castigar los sucesos anteriores, por los rumores de un nuevo alzamiento que habría atumultado a la plebe orureña, en confluencia con la rebelión de Diego Cristóbal Túpac Amaru en los altos de Quispicanchis.
En la Real Orden de Vértiz comisionando al Coronel José Sebastián de Segurola para la captura de los principales caudillos, le rogaba moverse con precaución y rigurosísima reserva hasta tener todos a los reos en prisión, disimulando sus movimientos y acciones. Debía manifestar su comisión al corregidor Ramón de Urrutia y Las Casas bajo juramento de guardar el mayor secreto. Los reos deberían ser conducidos inmediatamente a Potosí, desde donde se les despacharía con el mismo resguardo y precaución a Buenos Aires, la capital del Virreinato del Río de la Plata. Vértiz advertía al comisionado referido, que la causa era de las de más grave consideración, y recomendada por su Majestad, por lo que se esperaba …se conducirá con el pulso, prudencia y esmero que exigen tan altas circunstancias....
Al año siguiente fueron apresados y enviados a Buenos Aires, en tandas, por tierra y a lomo de mula, un número impreciso de reos, mayormente criollos y cholos, siendo confinados por su presunta peligrosidad en calabozos especialmente construidos en las Casas Redituantes de la Universidad, o de Temporalidades, situadas en la actual Manzana de las Luces.
El virrey Vértiz mandó levantar al arquitecto y brigadier portugués José Custodio de Sáa y Faría en 1782, una serie de casas llamadas Casas Redituantes, en el solar ocupado por la actual Manzana de las Luces (actuales Perú, Moreno, Alsina y Bolívar), cuyo primer destino era ser destinadas al alquiler de particulares. Las obras estaban comenzadas, cuando debido a la notoriedad de los reos de Oruro y para mayores recaudos sobre su seguridad, Vértiz ordena en 1784 reformar cuartos de las nuevas casas para alojarlos, determinándose que sería preciso aplicar la mayor parte de los albañiles y peones utilizados en la obra principal, colocar puertas y ventanas con los herrajes adecuados y pequeñas rejas para dar luz a los calabozos.
Primero se construyeron veintiocho calabozos, un cuarto para el oficial de guardia y otro para el cuerpo de la misma. Luego se añadieron dos más y uno común para servicio de los presos. También se construyó una sala de declaraciones, blanqueada con cal almagra. Los calabozos fueron formados en los cuartos y muchas veces en los corredores, añadiendo puertas de una o dos manos, o ventanas a la obra principal, con las respectivas llaves, cerrojos y rejillas.
El monto total de las refacciones ascendió a dos mil ochocientos veintiún pesos y cuatro reales, haciéndose notar que las habitaciones ocupadas con calabozos podrían rentar cada una mensualmente el alquiler de tres pesos y el grave perjuicio que había resultado a las entonces seis viviendas principales, que quedaban inhabilitadas por la parte ocupada para custodia de dichos reos.
A medida que comenzaron los traslados de reos a la Real Cárcel o hacia otro destino, o se obtuvieron libertades bajo fianza, se fueron desocupando calabozos. Y en forma paralela se fueron habilitando casas para darlas en alquiler, según su propósito original.
Los doctores Antonio Francisco Mutis y Francisco Bruno de Rivarola fueron los abogados defensores de los principales reos de la causa. La defensa expresó a favor de los acusados que ellos estaban
..atemorizados gravemente con el horror de la cárcel, y prisiones, y con las importunas e instantes preguntas, repreguntas, cargos y reconvenciones, que se nos hacían teniéndonos horas enteras parados perturbada la cabeza, inquieto el espíritu, y trastornada toda la maquinaria con las prisiones, incomodidades, y padecimientos del ánimo, esperando por instantes la muerte, deseábamos por lo mismo salir de nuestras confesiones, aunque fuese a padecer la misma muerte, a que aspirábamos en ocasiones por librarnos de tantas, y tales fatigas, separarnos de un Juez airado en su modo, y expresiones con que parecía querernos sacar por fuerza reos.

Efemérides. El 10 de Febrero de 1874, se funda la ciudad de Mar del Plata.

El 10 de Febrero de 1874 el Gobernador de Buenos Aires, Patricio PERALTA RAMOS, funda en la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Mar del Plata. Mar del Plata es una ciudad ubicada en el sudeste de la provincia de Buenos Aires (Argentina), sobre la costa del mar argentino. Es la cabecera del partido de General Pueyrredón, un importante puerto y balneario y la segunda urbe de turismo más importante del país tras Buenos Aires ya que en época de verano su población puede aumentar un 311%, por lo que cuenta con una gran oferta de infraestructura de hoteles. La autovía 2 la enlaza tras 404 km con Buenos Aires y está ubicada a 365 km de La Plata.
Fue fundada con su nombre actual el 10 de febrero de 1874 por Patricio Peralta Ramos, en una estancia de su propiedad, sobre la base de la segunda de las tres extintas misiones jesuitas de la Pampa, fundadas en la segunda mitad del siglo XVIII, denominada Nuestra Señora del Pilar de Puelches, que más tarde recibió el nombre de «Puerto de la Laguna de los Padres».
Las principales actividades son la pesquera, la turística y la industria textil. La actividad principal del puerto, la pesca, se complementa también con barcos petroleros y cerealeros. La ciudad cuenta también con una base naval de submarinos. Entre la gran variedad de industrias, se destacan también las derivadas de la horticultura, la construcción, la metalúrgica y la mecánica.
En los deportes tiene un complejo deportivo que fue subsede del Mundial de Fútbol 1978, sede de los Juegos Panamericanos de 1995 y donde se jugó la final de la Copa Davis 2008 y donde llevan a cabo otras competiciones nacionales y regionales y el lugar en el que se practican diferentes disciplinas siendo el fútbol la que más público atrae. El Club Atlético Aldosivi es el equipo más popular que representa a la ciudad en primera división. Además, la ciudad es conocida por su calidad en el básquetbol, donde el Club Atlético Peñarol y el Club Atlético Quilmes representan este deporte a nivel nacional.
Es también un importante centro de educación, para lo que cuenta con instituciones educativas de todos los niveles, polo de cultura de varias disciplinas y de variados museos. Además posee canales de televisión abierta y por cable, tres radios AM y una variada oferta de más de cincuenta emisoras de frecuencia modulada.

Efemérides. 10 de Febrero de 1859. Muere Pedro de Angelis uno de los primeros Historiadores y Publicista

Pedro de Angelis nació en Nápoles, Italia el 29 de junio de 1784 y murió en Buenos Aires, el 10 de febrero de 1859 fue uno de los primeros historiadores de Argentina. Constituye una de las figuras principales de la ciencia histórica argentina, a la vez que es la más discutida y polémica. En su infancia y adolescencia, Pedro de Angelis vivió buena parte de los acontecimientos importantes de su tiempo. Presenció la huida de los borbones napolitanos y la desaparición del Reino de Nápoles frente al avance arrollador de Napoleón Bonaparte. Asimismo, vivió su resurgimiento bajo el reinado del hermano mayor del emperador Bonaparte, primero, y de su cuñado, el mariscal Joaquín Murat, después.
De Angelis se enroló en el ejército napoleónico de Nápoles, el primero serio y profesional que tuvo el reino, y llegó a ser capitán de artillería. Sin embargo, no estaba hecho para este tipo de armas: su educación en historia y filosofía, y su asombroso manejo de varios idiomas, lo guiaban por otros caminos. Así, pronto pudo ocupar una cátedra en el Colegio Militar y fue maestro particular de los dos hijos del rey. Esta relación y su valor intelectual le permitieron ser miembro de la Academia de Nápoles y, poco tiempo después, secretario de la legación de San Petersburgo (Imperio ruso). En esta ciudad, De Angelis contrajo matrimonio con una joven institutriz suiza, Melanie Dayet, y asistió a la caída del Imperio napoleónico, hecho que rápidamente lo dejó sin trabajo.
Sin mecenas, ni aliados políticos, viajó a París. En 1825, con 40 años, De Angelis era un hombre de reputación y se codeaba con las personalidades intelectuales de la época. Atrajo la atención de Bernardino Rivadavia, quien estaba residiendo en París como ministro plenipotenciario de las Provincias Unidas del Río de la Plata y pretendía crear en Buenos Aires un foco de cultura y progreso. Así, con un contrato para crear y dirigir dos periódicos, De Angelis se encontró de pronto con rumbo a la Argentina. Recién llegado, en 1827 con 43 años de edad, se hizo cargo de la Imprenta del Estado, asociado con un ilustrado español, José Joaquín Mora. Una vez obtenida la ciudadanía en el nuevo país, inició la publicación de dos periódicos: la Crónica Política y Literaria de Buenos Aires, órgano de marcado tinte oficialista y buena calidad editorial; y El Conciliador, que solo tendría un número en la calle. A finales de 1827, la caída de Rivadavia significó la conclusión de las dos publicaciones y una nueva orfandad de aliados y mecenas para De Angelis.
El turno del gobierno era para Manuel Dorrego, a quien De Angelis había criticado con vehemencia desde la Crónica, y sus caminos profesionales se hallaban, al menos, clausurados. Se dedicó a dictar clases para sobrevivir y fundó un ateneo, que tuvo numerosos alumnos. Previamente, y aún cuando sus relaciones políticas se deterioraban cada vez más debido al ascenso de Juan Manuel de Rosas ―quien no tenía simpatía alguna por el historiador―, De Angelis había hecho otro ensayo periodístico: El Lucero, nacido en septiembre de 1829, y que fue el primer diario porteño que incluyó partes meteorológicos, movimientos de naves en el puerto, cambios de moneda y entradas diarias de ganado en la ciudad. Realizaba también críticas literarias y, en una ocasión, realizó una elogiosa critica a la obra de un desconocido poeta: Esteban Echeverría.
En sus páginas se publicaron también crónicas de la campaña de Rosas en el desierto, a medida que la figura del futuro gobernador adquiría mayor peso.
Mientras tanto, De Angelis se ocupó de organizar un archivo de manuscritos y otros documentos relativos a los primeros años de la nación argentina, que se convertiría en el más importante de su época. Este interés se extendió a la geografía, la etnografía y las lenguas indígenas. De esta manera, reunió un conocimiento único del pasado rioplatense y un archivo de incontable valor, casi tan importante como el que tenía el joven Archivo General de la Nación, que luego dirigiría.
El año 1830, De Angelis publicó varias biografías, iniciando el desarrollo de este género en el país, para el caso: Ensayo histórico sobre la vida del Exmo. Dr. D. Juan Manuel de Rosas, que reeditaría en 1842, Noticias biográficas del Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General de la Provincia de Santa Fe, Brigadier D. Estanislao López, Biografía del Sr. General Arenales y del eminente científico Aimé Bonpland. Las dos primeras obras le valdrían a De Angelis un profundo desprecio, no sólo de muchos de sus contemporáneos (en particular de todos los exiliados en Montevideo durante la administración de Rosas), sino también de muchos de los historiadores posteriores: aún hoy la figura de De Angelis genera un fuerte rechazo y nunca ha tenido el reconocimiento que su labor pionera ha merecido. Esteban Echeverría y Paul Groussac fueron, cada uno en su momento, sus más enconados detractores.
El propio Rosas lo contrataría para difundir los proyectos intelectuales de su gobierno, en propuestas como el Archivo Americano y Espíritu de la Prensa del Mundo, que se editaría en tres idiomas y tendría una vasta circulación en Europa. Esta circunstancia le valió un odio sin límite de varios exiliados, con los que polemizó en duros términos desde las páginas de esa publicación.
En 1836, De Angelis comenzó su obra cumbre: la Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las Provincias del Río de la Plata, una compilación de documentos de primera mano y óptima calidad que testimoniaban la epopeya civilizadora española y los primeros tiempos de la nación argentina. La obra alcanzó los seis tomos completos, realizados todos por la labor artesanal de De Angelis, pero se vio frustrada por la ausencia de materiales de edición, debido al bloqueo inglés del Río de la Plata.
Después de la batalla de Caseros, y caído Rosas, no hubo lugar en el país para el historiador, que tuvo que marchar a Río de Janeiro donde fue recibido con los mayores honores.
El 18 de abril de 1856, el gobierno de la Confederación Argentina lo acepta a Pedro de Angelis como Cónsul General del Reino de las dos Sicilias. El Instituto Histórico y Geográfico de la ciudad brasileña lo nombró miembro correspondiente, lo que también harían la Royal Geographic Society de Londres, la Sociedad de Geografía de París, el Reale Instituto d'Incoraggimiento delle Scienze Naturali de Nápoles, la Massachusetts Historical Society, la Société Royale des Antiquaires du Nord de Copenhague y la American Philosophical Society de Filadelfia.
Sin embargo, De Angelis no pretendía quedarse en Brasil, sino regresar a Buenos Aires, algo que logró luego de un breve paso por Montevideo en 1855. Aunque caído en desgracia, pudo publicar valiosas obras, como: la Memoria sobre el estado de la Hacienda Pública, de carácter económico; el Proyecto de organización para la instrucción pública de la Provincia de Buenos Aires; la monumental Recopilación de las Leyes y Decretos promulgados en Buenos Aires desde el 25 de mayo de 1810 hasta el fin de diciembre de 1835; el Reglamento para el ejercicio y maniobras de los regimientos de infantería; el Libro de lectura elemental e instructiva para jóvenes estudiantes y una Bibliografía General del Río de la Plata, obra manuscrita que se conserva en el Archivo General de la Nación. Por encargo de Rosas, también había publicado una Memoria sobre los derechos de soberanía de la Confederación Argentina a la parte austral del continente americano, que constituyó uno de los primeros estudios geográficos del país.
Esta fue la última aparición pública de Pedro de Angelis, considerado el patriarca de los historiadores argentinos. Durante su vejez, y siendo todavía rechazado por la mayoría de la intelectualidad nacional, fue nombrado miembro del Instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata, a pedido de su creador Bartolomé Mitre.
Sus restos se encuentran en el Cementerio de La Recoleta.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...