lunes, 12 de febrero de 2018

Imagen del Hospital José Néstor Lencinas. (año 1932) Mendoza


Visita del presidente Juan Domingo Perón en abril de 1947 junto a su esposa, María Eva Duarte de Perón, a Mendoza


Formación del equipo de Fútbol del Club Rodeo de la Cruz. (año 1932) Mendoza

Sarmiento, Marianetti, Passera, Petazzi, Castro, Olivares, Lauriente, Vega, Carrazco, Giménez, Giménez. 

Siglo XX, época de luchas laborales Antes de la llegada de Juan D. Perón las leyes laborales solo se aplicaban en los sectores con mayor poder de presión, como el ferroviario.

Desde que existe, discutir sobre el peronismo despierta pasiones encontradas entre los argentinos. Ya sea postulándolo como el motor de todas nuestras tragedias culturales, políticas, sociales y económicas o considerándolo, por el contrario, el único camino viable para dirigir al Estado desde una perspectiva ligada con la justicia social y en favor de las clases populares.  No obstante, hay modos de analizar lo que en el pasado se fue construyendo en nuestro país sin caer en la discusión maniquea de “unos u otros”. Detrás de décadas de observarnos desde la vereda de enfrente, reconocer algo positivo en el otro parece costarnos demasiado.  Tras la derrota sufrida por el kirchnerismo, los retazos del Partido Justicialista buscan hallar un rumbo. Perplejos aún por lo que un escenario mediático distinto ha generado en los ciudadanos: la arenga de la plaza ha pasado a instalarse, para muchos, en ese “no lugar” que son las redes sociales.  Del otro lado, quienes temen que el país vuelva a quedar en manos de alguna de las formas que adopte el justicialismo arremeten esgrimiendo un discurso irreal, que niega cualquier virtud al gobierno de Juan Domingo Perón. Estos parecen ser los primeros pasos de un “nuevo relato”. Así, en muchas oportunidades escuchamos culpar al peronismo de la incapacidad argentina para respetar las reglas democráticas y permitir violaciones institucionales de todo tipo. Que muchos personajes kirchneristas se encuentren tras las rejas parece ser la prueba principal.  Sin embargo, en su análisis sobre el carácter de nuestro pensamiento y comportamiento político, José Luis Romero demostró -entre otras cosas- que los argentinos no cumplimos con la ley, independientemente de quien nos lidere o lo haya hecho en el pasado. Fundamentalmente porque durante la Colonia no se respetaban las normas que llegaban desde España, volviéndose un hábito social, casi una tradición.  La negación del primer peronismo como agente real de cambio social constituye otro de los mitos de este “nuevo relato”. Se esgrime, por ejemplo, que la preexistencia de leyes a favor de los trabajadores implica que estas se cumplieran. La realidad es otra. El especialista en esta temática Santiago Regolo especifica que “... la mayoría de las leyes sancionadas hasta ese momento eran de aplicación parcial. Las vacaciones, jornadas de trabajo de 8 horas, sábado inglés, indemnización por despido injustificado, licencias por accidente, maternidad, etc., dependían mucho del poder de presión de cada uno de los sindicatos”. Por eso, agregamos, en algunos casos se cumplían y en otros no. La presidencia de Yrigoyen es un claro ejemplo: el primer mandatario se preocupaba por garantizar los derechos de aquellos trabajadores cuyos representantes le caían en gracia, eran potentes aliados o tenían fuerza suficiente para parar el país.  Así, los trabajadores que obtenían la aplicación real de las leyes laborales eran aquellos con mayor poder de presión, como los ferroviarios. De todos modos, con frecuencia no conseguían mucho. 
La situación cambió gracias a Perón. Entre junio de 1943 y junio de 1946 se sancionaron 123 decretos y una serie de disposiciones que reglamentaron muchas de las leyes que ya existían, también se especificaron sanciones para quienes las violaban y se crearon organismos en todo el país para ocuparse de la masa trabajadora. Es decir que el Estado comenzó a garantizar el cumplimiento de una legislación preexistente y obsoleta.  Señala Regolo que durante este período “es notorio el crecimiento de la posibilidad real de los trabajadores y sus familias de gozar del derecho a las vacaciones pagas. En este aspecto fue fundamental el decreto 1.740 que extendía el derecho a las vacaciones remuneradas obligatorias al conjunto de trabajadores y empleados en relación de dependencia. A su vez, el Estado fijaba un descuento obligatorio del 5% del SAC (2% aporte obrero y 3% patronal), destinado al fomento del turismo social y a la creación de colonias de vacaciones. De esta manera, por primera vez se asignaron fondos específicamente dirigidos al fomento de vacaciones populares. Tan sólo para graficar el impacto de estas políticas, en la temporada de 1940 arribaron 380.000 turistas a Mar del Plata mientras que en 1955 este número se incrementó a 1.400.000. Asimismo, el número de bares y confiterías se triplica entre 1953 y 1956”.  Con respecto a este punto, la Ley 11.729, sancionada el 21 de setiembre de 1934, establecía las vacaciones pagas -entre otros derechos-; sin embargo sólo los trabajadores comerciales, a fuerza de mucha lucha, consiguieron que se cumpliera. La presión que hizo el Estado peronista a los industriales y patrones cambió esta realidad para todos, acabando con una situación de verdadera injusticia.  Entre los organismos para favorecer a los trabajadores se creó el Fondo Nacional de la Vivienda (Decreto 11.157/45), apuntando a reducir el costo de la construcción de inmuebles, facilitar la adquisición, etc. Muchos hogares de clase media nacieron de este modo. Otro instrumento para el cumplimiento real de la legislación laboral fue la creación del Instituto Nacional de Previsión Social (Decreto 29.176) en 1944.  El mismo surgió con la finalidad de organizar la prevención de los riesgos a los que el trabajador se encontraba expuesto, así como velar por el bienestar de sus familias.  Además, el 22 de noviembre de aquel año se llenó otro vacío al sancionarse el Decreto Ley 31.665, que creaba la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Empleados de Comercio en todo el país.  La noticia generó gran revuelo a nivel nacional. El diario “El Orden” de Santa Fe de ese 6 de diciembre de 1944 publicó sobre dicho decreto: “ha sido recibido con exteriorización de júbilo por millares de hombres y de mujeres. Los empleados de comercio, gremio de los más numerosos de la República, desde hace años, con tenacidad y energía, han bregado por una conquista que, ateniéndonos a las disposiciones gubernativas, se vuelve realidad”.      
Estos son algunos ejemplos de los cambios que en Argentina comenzaron con Perón al frente del Departamento Nacional de Trabajo, para profundizarse durante su primera y segunda presidencia.  Reconocerlo es ser fiel a la verdad histórica y entender por qué los argentinos se volcaron masivamente hacia el justicialismo durante décadas. Sí existió un peronismo virtuoso y simultáneamente complejo en contradicciones, abusos y excesos. Buena parte de la clase media de estos años, instruida, informada y profesional, es hija de una clase media beneficiada durante los años en que gobernó Juan Domingo. ¿Hubiese pasado de todos modos, como señalan tantos? Puede que sí. Pero negarlo es una falacia, es retomar el camino de los “relatos”. 

Por Luciana Sabina
http://losandes.com.ar/article/view?slug=siglo-xx-epoca-de-luchas-laborales

Efemérides. 12 de Febrero de 1817, tuvo lugar en la hacienda de Chacabuco (Colina), a 55 km al norte de la ciudad de Santiago, Chile. La Batalla de Chacabuco


La batalla de Chacabuco fue una decisiva contienda de la Independencia de Chile en la cual combatieron el Ejército de los Andes, formado por tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y chilenas exiliadas en Mendoza, y el Ejército Realista, resultando en una firme victoria para el bando independentista comandado por el general José de San Martín. La batalla tuvo lugar el 12 de febrero de 1817, en la hacienda de Chacabuco (Colina), a 55 km al norte de la ciudad de Santiago (contados desde el centro de la antigua pequeña ciudad). El plan de San Martín era que O'Higgins atacara por el este, Soler por el oeste y San Martín de frente. Llegada la batalla O'Higgins se desespera al no recibir órdenes de San Martín e inicia el ataque; cuando San Martín se da cuenta de esto envía a un mensajero para que Soler comience el ataque. No había tiempo hasta que Soler ataque y San Martín decide ir él por el frente junto a O'Higgins, hasta que luego una división de adelantados de Soler arribó produciéndose el envolvimiento completo del flanco izquierdo y de la espalda, y destrozando la retaguardia realista, consolidándose así una aplastante victoria a favor de los patriotas. La batalla concluyó a las 14:00 horas. El sorpresivo avance de Maroto cambiaba por completo el panorama. Ahora O'Higgins, sin ayuda de Soler, tendría que batirse con la totalidad de las fuerzas realistas o retroceder a una catástrofe segura. O'Higgins al no recibir respuesta ante esta situación a las 11:45 y contraviniendo las órdenes de San Martín de no comprometer fuego, aconsejado por Crámer, (ex oficial de Napoleón), ordenó a la infantería cargar a la bayoneta, organizando dos columnas de ataque, siguiendo el modelo napoleónico y lanzándolas sobre el ala derecha enemiga (Batallón Talavera) apoyada por la caballería del coronel José Matías Zapiola, pero los granaderos tropezaron con el profundo cauce de Las Margaritas, que no habían visto, no pudiendo pasar en formación de ataque y retrocedieron tras una andanada de fuego enemigo, sin sufrir muchas bajas, hasta el cerro de los Halcones, donde se reorganizaron. De nuevo O'Higgins y Cramer las lanzaron al asalto, dirigiendo ahora la caballería contra el flanco derecho y la infantería contra el centro. Un pelotón de caballería rompía la línea realista entre la extrema izquierda del Talavera y la derecha del grueso del batallón Chiloé, arrollando a los artilleros. La infantería ya casi vencedora, acudió en auxilio de la caballería. Zapiola, después de romper el cuadro formado por los talaveras, rebasó el ala derecha realista y una segunda carga sobre la infantería y la caballería enemigas produjo la dispersión. Los restos del ejército realista huyeron a la desbandada hacia las casas de Chacabuco distante a pocos kilómetros, y dejando en el campo la tercera parte de sus efectivos. En medio de la batalla San Martín llama a Osorio, el General Realista, para que saque a sus heridos de la batalla, dando así San Martín un ejemplo de hacer una campaña con el menor costo de sangre posible.
En veinticuatro días hemos hecho la campaña; pasamos la cordillera más elevada del globo, concluimos con los tiranos y dimos libertad a Chile.
José de San Martín

Efemérides. 12 de Febrero de 1879, comienza la guerra del Pacífico entre Bolivia y Chile.

En 1879 en la Guerra salitrera o Guerra del Pacífico, Chile arrebata a Bolivia la franja marítima de Atacama. La Guerra del Pacífico, también denominada Guerra del Guano y del Salitre, fue un conflicto armado acontecido entre 1879 y 1883 que enfrentó a Chile contra los aliados Bolivia y Perú. La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en las serranías y valles peruanos. La guerra fue un hito dramático en la historia de América del Sur y es una de las principales de finales del siglo XIX, por lo que ha atraído una considerable atención académica.
En febrero de 1878 Bolivia estableció un nuevo impuesto a la empresa chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (CSFA), en violación4​ del tratado de límites de 1874 que prohibía nuevos impuestos o el aumento de estos. Chile protestó y solicitó someter el pleito a un arbitraje, pero, el gobierno boliviano de Hilarión Daza consideraba el asunto como interno y sujeto a la jurisdicción de las cortes bolivianas. Chile insistió y advirtió al gobierno boliviano que Chile no se consideraría ligado al tratado limítrofe de 1874 si Bolivia no suspendía el impuesto. Por el contrario, el gobierno boliviano rescindió la licencia a la compañía chilena, embargó sus bienes, y los puso a remate. El día del remate, el 14 de febrero de 1879, las fuerzas militares chilenas ocuparon la población boliviana de Antofagasta sin resistencia, una ciudad mayoritariamente habitada por chilenos y avanzaron en pocos días hasta el paralelo 23°S. La zona entre el Río Loa y el paralelo 23°S permaneció bajo soberanía boliviana.
El Perú, que había firmado con Bolivia un Tratado de alianza defensiva con carácter secreto, ordenó preparar sus fuerzas militares y simultáneamente envió un diplomático a Chile para mediar. Ante el avance chileno en territorio disputado, el 1 de marzo, Bolivia se declaró en estado de guerra contra Chile. Cuando Perú se negó a permanecer neutral, Chile declaró la guerra a ambos aliados el 5 de abril de 1879. El 6 de abril, el Perú declaró el casus foederis, es decir, la entrada en vigor de la alianza secreta con Bolivia. En los primeros seis meses se definió la supremacía naval, indispensable para continuar la guerra en las zonas costeras del desierto de Atacama, en aquel tiempo accesibles solo por mar. Bolivia abandonó militarmente la guerra en 1880 tras la derrota aliada en la batalla de Tacna. El ejército del Perú fue derrotado un mes después en la batalla de Arica. Luego, tras vencer en las batallas de Chorrillos y Miraflores al ejército peruano organizado en Lima, las fuerzas chilenas ocuparon aquella ciudad en enero de 1881. Después de estos sucesos la guerra entre Chile y Perú continuó por dos años más entre los remanentes del ejército, guerrillas y montoneros peruanos contra las fuerzas chilenas de ocupación, hasta la firma del Tratado de Ancón en 1883 en la que Perú, entre otras cosas, cedió el Departamento de Tarapacá y le fueron retenidos las provincias de Arica y Tacna.
Bolivia, que se había mantenido expectativo, firmó con Chile un Pacto de Tregua Indefinido en 1884 con lo que finalizaba el estado de guerra entre ambos países y aceptaba, por omisión, la anexión a Chile de la franja 23°S-24°S y la ocupación militar chilena de la zona entre el Río Loa y el paralelo 23°S. Las fronteras definitivas se fijaron en el Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia y entre Chile y Perú en 1929 en el Tratado de Lima, tras el cual Chile devolvió Tacna al Perú y Arica fue cedida a Chile

Efemérides. 12 de Febrero de 1809. nace Charles Robert Darwin.


Nacia en Shrewsbury, el 12 de febrero de 1809 y murió en Down House, el 19 de abril de 1882 fue un naturalista inglés, reconocido por ser el científico más influyente y el primero, compartiendo este logro de forma independiente con Alfred Russel Wallace de los que plantearon la idea de la evolución biológica a través de la selección natural, justificándola en su obra de 1859 El origen de las especies con numerosos ejemplos extraídos de la observación de la naturaleza. Postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público en vida de Darwin, mientras que su teoría de la evolución mediante selección natural no fue considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo hasta los años 1930. Actualmente constituye la base de la síntesis evolutiva moderna. Con sus modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación lógica que unifica las observaciones sobre la diversidad de la vida.​

Con apenas 16 años Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina para dedicarse a la investigación de invertebrados marinos. Durante sus estudios de medicina, asistió dos veces a una sala de operaciones en el hospital de Edimburgo, y huyó de ambas dejándole una profunda impresión negativa. «Esto era mucho antes de los benditos días del cloroformo», escribió en su autobiografía.​ Posteriormente, la Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales.​ El segundo viaje del HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformistas de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre como escritor popular. Intrigado por la distribución geográfica de la vida salvaje y por los fósiles que recolectó en su periplo, Darwin investigó sobre el hecho de la transmutación de las especies y concibió su teoría de la selección natural en 1838.​ Aunque discutió sus ideas con algunos naturalistas, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva, y sus trabajos geológicos tenían prioridad.​ Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russel Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole Darwin a realizar una publicación conjunta de ambas teorías.​

Su obra fundamental, El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida, publicada en 1859, estableció que la explicación de la diversidad que se observa en la naturaleza se debe a las modificaciones acumuladas por la evolución a lo largo de las sucesivas generaciones.​ Trató la evolución humana y la selección natural en su obra El origen del hombre y de la selección en relación al sexo y posteriormente en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. También dedicó una serie de publicaciones a sus investigaciones en botánica, y su última obra abordó el tema de los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo.​ Dos semanas antes de morir publicó un último y breve trabajo sobre un bivalvo diminuto encontrado en las patas de un escarabajo de agua de los Midlands ingleses. Dicho ejemplar le fue enviado por Walter Drawbridge Crick, abuelo paterno de Francis Crick, codescubridor junto a James Dewey Watson de la estructura molecular del ADN en 1953.​

Como reconocimiento a la excepcionalidad de sus trabajos, fue uno de los cinco personajes del siglo XIX no pertenecientes a la realeza del Reino Unido honrado con funerales de Estado,​ siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton.

Efemérides. 12 de febrero de 1914: Inauguración del monumento al Ejército de los Andes en Mendoza, realizado por el escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari, al conmemorarse el nonagésimo séptimo aniversario de la Batalla de Chacabuco. Foto: Monumento al Ejército de los Andes - Cerro de la Gloria, Mendonza.


AGN

Cervecería Quilmes. Corredor del escritorio convertido en depósito de envases, Buenos Aires 1902.


Subte B, estación Federico Lacroze. Buenos Aires 1930. Colocación del armazón de acero en el deposito para coches, debajo del Parque Rancagua.


Camino entre Con Con y Reñaca, año 1931. Chile


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