lunes, 26 de marzo de 2018

Autoridades del Gobierno de Mendoza, visitan las obras de la Presa Embalse El Carrizal. (Julio de 1970) Mendoza


Las Tropas Británicas se dirigen a un Barco por la zona menos profunda de la Playa. Dunkerque, Francia (año 1940) Segunda Guerra Mundial


Tacones no tan lejanos La prostitución, dicen, es el “oficio más antiguo del mundo”. Aquí repasamos la historia de su legislación en el país y en Mendoza.

Podríamos decir que desde que existe la humanidad la prostitución la acompaña. En la Antigua Grecia su práctica tomó ribetes religiosos. En los templos consagrados a Afrodita habitaban las hieródulas, mujeres que se prostituían aportando las ganancias al culto de la diosa. Pero no eran las únicas, también lo hacían hombres jóvenes y las pornai, palabra que en griego significa “vendida” y designaba a las esclavas de los “proxenetas”. Se trataba de un negocio legal, sujeto incluso al pago de impuestos.  Aún dentro del mundo clásico, la prostitución en Roma –tanto femenina como masculina– fue percibida como una profesión necesaria. De todos modos, bajo el imperio de Augusto se estableció que las meretrices no podían casarse ni recibir, o dejar, herencia. Si bien existían burdeles, los actos sexuales podían practicarse en la calle. Los arcos (fornices) de los edificios públicos, eran con frecuencia elegidos para este tipo de encuentros: de allí proviene el término “fornicar”.   Muchos siglos después, en diversos países, la arcaica carrera seguía siendo contemplada dentro de la legalidad. El arte francés, desde mediados del siglo XIX, reflejó durante décadas su evolución. Manet, Degas y principalmente Toulouse-Lautrec, entre tantos, mostraron la cotidianidad del submundo, aquellos grises que la sociedad prefiere ocultar. En tiempos de Napoleón III, se establecieron leyes para regular la prostitución. Las trabajadoras sexuales debían registrarse en dependencias policiales, desempeñar su labor solo en un prostíbulo y pagar a la municipalidad. Mensualmente debían presentarse para una revisión médica, en condiciones denigrantes: se las obligaba a hacer fila exponiendo sus genitales.  

La mala vida Eusebio Gómez (1883-1954),  criminalista, jurista, juez y profesor de derecho argentino, publicó en 1908 “La mala vida en Buenos Aires”, texto en el que realiza un análisis de la prostitución, considerándola un equivalente de la criminalidad entre las mujeres. Gómez respondía a las inquietudes de la época, cuando se discutía si esta forma de vida tenía que marginalizarse entre las fojas delictivas o podía seguir dentro de los parámetros legales. Explicaba que “… las opiniones de los sociólogos y de los higienistas no han llegado a uniformarse acerca del problema relativo a la conveniencia o inconveniencia de reglamentar la prostitución, pues, en tanto que algunos sostienen que esa reglamentación es imprescindible en homenaje a la moral de los pueblos y a la salud física de los ciudadanos, otros piensan que los Estados que toleran a la prostitución, dándole formas legales, no hacen otra cosa que soportar que la corrupción y el desarreglo penetren en su cuerpo como un veneno sutil. Cualquiera sea la solución a que se arribe, es lo cierto que la prostitución reglamentada no ha producido, en el hecho, los resultados que se tuvieron en vista al instituirla, habiendo fomentado, por el contrario, el desarrollo de la clandestinidad en el ejercicio del vil tráfico”.  El especialista consideraba algo negativo la reglamentación legal del meretricio, ya que sólo había servido para impulsar su flanco ilegal. Así, en 1907 el total de las prostitutas inscriptas en Buenos Aires era de 945, suma totalmente irrisoria. Dentro de la clandestinidad en esta profesión ubicaba a las actrices, “mujeres de cierto género de arte –especifica–, para quienes el escenario no es otra cosa que el escaparate donde se colocan para ofrecerse al público, y desde el cual exhiben sus gracias con la naturalidad propia de su oficio y con las licencias que les otorga el ambiente que las rodea”. Gómez hizo suyos los paradigmas de la época que colocaban a Cesare Lombroso como faro. Según ambos, las prostitutas, en su mayoría, poseían “locura moral”, siendo consideradas “prostitutas natas –señala–, por encontrar en ellas no sólo el síntoma apuntado, sino también la ausencia de sentimientos maternales, la tendencia al delito, especialmente al robo, la pasión por los licores, la avaricia, que llega a lo insaciable, y la falta más completa de pudor”. Se consideraba que esta condición, generalmente, era hereditaria y que la repugnancia que terminaban sintiendo por los hombres las llevaba al lesbianismo.    Además, para el autor argentino existía la “prostituta criolla”. Según sus palabras, la peor, ya que no se entregaba por dinero, sino por pasión.  En el Buenos Aires de entonces, la mayoría de los burdeles pertenecían a extranjeras y eran atendidos por compatriotas de dichas madamas. En su interior se hablaba la lengua de origen, aprendiendo algunas frases de castellano para comunicarse con los clientes locales. “Sólo el portero suele, en los casos más felices, conocer nuestro idioma a fondo, y especialmente el bien abundante vocabulario de insultos que él contiene, y que estos personajes hacen rodar por los aires, escondidos detrás de algún reducto, a la menor impertinencia del extraño” (Veyga).

Prostitución en Mendoza

En la Mendoza de entonces, la prostitución era considerada “un mal necesario”, ya que evitaba la concreción de “peores males”. Así en la edición del 5 de setiembre de 1885 leemos en Los Andes: “Todos los pueblos civilizados de la Tierra han adoptado serias medidas para mantener bajo la vigilancia de la autoridad esos templos del vicio, donde la mujer se convierte en mercadería, para recibir en cambio el precio de su infamia”.  De hecho, Francia, Alemania, Italia, Bélgica y gran parte de Europa habían reglamentado este trabajo y la Cámara de los Lores había ido más allá, combatiendo la explotación sexual de menores. Este punto preocupaba a los mendocinos de manera especial.  Siguiendo esta tendencia mundial, la Municipalidad de Mendoza estableció un Reglamento para las Casas de Tolerancia, en octubre de 1885. El mismo lleva la firma del doctor Luis Lagomaggiore. Según la ordenanza, los burdeles debían inscribirse en la Secretaría municipal, constando el nombre de las trabajadoras sexuales y la ubicación del local, además de un certificado médico “por el cual conste que en el día de la presentación todas las mujeres se encuentren perfectamente sanas de enfermedades venéreas o sifilíticas y por separado una carta del médico de la matrícula haciendo constar que en adelante será él quien asista en la casa”.  Estos establecimientos debían estar ubicados al menos a dos cuadras de instituciones educativas, templos o teatros. Debían tener constantemente cerradas tanto puertas como ventanas y carecer de todo distintivo. Quedaba totalmente prohibida la prostitución de menores, así como recibir a clientes menores de 15 años.  Aquellas mujeres que fueran descubiertas comercializando su cuerpo clandestinamente eran arrestadas y cumplían su pena en el hospital, espacio que actuaba como principal cárcel femenina en Mendoza a fines del siglo XIX.   La prostitución es tan antigua como el mundo, por esto mismo alguien afirmó que no tiene historia. Pero sí la tiene, y se funde con la de las sociedades que desde el más remoto pasado buscaron ocultarla y sancionarla de manera hipócrita. 

Por Luciana Sabina
http://losandes.com.ar/article/view?slug=tacones-no-tan-lejanos

Efemérides. 26 de Marzo de 1930. Nace Lolita Torres.


Lolita Torres nace en Avellaneda, 26 de marzo de 1930 ,muere en Ciudad de Buenos Aires, 14 de septiembre de 2002 es el seudónimo de Beatriz Mariana Torres Iriarte, cantante y actriz argentina. Durante su carrera artística de cincuenta años, incursionó en cine, radio, teatro y televisión. Se presentó en Rusia, España y demás países de América Latina, Asia y Europa; filmó casi veinte películas, de entre las cuales se destacan La danza de la fortuna (1944), Ritmo, sal y pimienta (1951), La mejor del colegio (1953) o Cuarenta años de novios (1963).​ Madre del cantautor y actor Diego Torres, y abuela de la actriz y cantante Ángela Torres; se retiró del espectáculo en la década de 1990 por problemas de salud y un mes antes de su muerte, fue declarada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.​

Efemérides. 26 de Marzo de 1789. Nace Juan Bautista Cabral


Nació en Saladas, Corrientes, en Marzo de 1789 aproximadamente y murió a raíz de las heridas recibidas en el Combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813 fue un soldado argentino, de origen zambo, perteneciente al Regimiento de Granaderos a Caballo, que murió tras el Combate de San Lorenzo al socorrer al entonces coronel José de San Martín cuyo caballo había caído durante el combate. La providencial acción de Cabral en el bautismo de fuego de las fuerzas argentinas figura de manera conspicua en la iconografía patriótica y le ha granjeado fama duradera. Es poco lo que se conoce de la vida de Cabral. Se sabe que nació en la provincia de Corrientes, en el municipio de Saladas (en la localidad que hoy lleva su nombre) y que era hijo de José Jacinto, un indígena guaraní y la esclava de origen angoleño Carmen Robledo, ambos al servicio del estanciero Luis Cabral.​

Cuando contaba con unos 23 años de edad se incorporó al ejército en un contingente reclutado por el gobernador de Corrientes, Toribio de Luzuriaga. Enviado a Buenos Aires, ingresó en 1813 al segundo escuadrón del recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo.

De acuerdo a la biografía que transmite Pastor Obligado, su diligencia y capacidad de mando le granjearon galones de cabo para diciembre de ese año, y de sargento al siguiente; la que recoge Bartolomé Mitre en su monumental Historia de San Martín y de la Emancipación Americana, por el contrario, lo hace soldado raso a la fecha del combate.

Independientemente de su grado, su acción crucial tuvo lugar a poco de comenzada la refriega, cuando el fuego enemigo derribó la montura de San Martín y aprisionó a éste debajo del animal. Desafiando la tropa enemiga, que se aproximaba cargando con bayonetas, Cabral desmontó y ayudó al coronel a incorporarse.

Los detalles exactos de la acción no se saben. Pero en algunas interpretaciones, Cabral interpone su cuerpo como escudo entre las bayonetas realistas y San Martín, lo que demostró su gran valentía y honor para salvar al General. Con todo, resultó gravemente herido en la acción. Si bien no murió en el campo de batalla sino en el refectorio del vecino convento de San Lorenzo, utilizado como hospital de campaña tras el enfrentamiento. La leyenda, iniciada en una carta dirigida por San Martín a la Asamblea del Año XIII, le adjudica en su lecho de muerte la máxima "Muero contento, mi General, hemos batido al enemigo":

Efemérides. 26 de Marzo de 1827. Muere Ludwig van Beethoven


Nació en Bonn, Alemania, el 16 de diciembre de 1770 y murió en Viena, el 26 de marzo de 1827, fue un compositor, director de orquesta y pianista alemán. Su legado musical abarca, cronológicamente, desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo. Es considerado generalmente como uno de los compositores más preclaros e importantes de la historia de la música y su legado ha influido de forma decisiva en la evolución posterior de este arte.

Siendo el último gran representante del clasicismo vienés después de Christoph Willibald Gluck, Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, Beethoven consiguió hacer trascender la música del Romanticismo, influyendo en diversidad de obras musicales del siglo XIX. Su arte se expresó en numerosos géneros y aunque las sinfonías fueron la fuente principal de su popularidad internacional, su impacto resultó ser principalmente significativo en sus obras para piano y música de cámara.

Su producción incluye los géneros pianístico (treinta y dos sonatas para piano), de cámara (incluyendo numerosas obras para conjuntos instrumentales de entre ocho y dos miembros), concertante (conciertos para piano, para violín y triple), sacra (dos misas, un oratorio), lieder, música incidental (la ópera Fidelio, un ballet, músicas para obras teatrales), y orquestal, en la que ocupan lugar preponderante Nueve sinfonías. La presencia de Beethoven como símbolo, y no solo como músico, es un fenómeno heredado del romanticismo. Tradicionalmente se ha difundido la visión del cuadro de Joseph Karl Stieler, cuyo enorme impacto se dejó traslucir tras el éxito de las serigrafías de Andy Warhol en 1987. Se han dejado de lado otras versiones, sea por que tuvieran una calidad artística considerada inferior, o que mostraran una imagen considerada en algún aspecto «poco verídica» respecto a la imagen que ya se encuentra establecida en el imaginario popular acerca del músico. Existen numerosos sellos postales y otros documentos filatélicos y numismáticos de países de todo el mundo en honor a Ludwig van Beethoven. Alemania es el país más prolífico de todos, aunque existen sellos emitidos en Francia, Mónaco, Austria, países de África y Sudamérica, entre otros. En total hay alrededor de doscientos sellos dedicados al compositor alemán.​ Beethoven también ha aparecido en diversas monedas y medallas, acuñadas en muchos casos con motivo de los aniversarios de su nacimiento, de su fallecimiento o para conmemorar algún hecho destacado en su ciudad natal, Bonn. Estas monedas o medallas han sido acuñadas en países de toda Europa, Estados Unidos o Asia.

Efemérides. 26 de marzo: Día del hincha de Independiente de Avellaneda. Imagen: formación de Independiente de 1929 con la hinchada detrás.


Mas de 100000 soldados Franceses y cerca de 250000 soldados Británicos se agruparon en las playas de la ciudad Francesa de Dunkerque a la espera de ser rescatados. (Mayo de 1940)


Concurrentes al Pic-Nic realizado en Palo Blanco. La Plata. Buenos Aires. (año 1917)


Gran Premio Internacional del Norte. Juan Manuel Fangio arribando a Tucumán en su Chevrolet 1940 color verde nº 26, con la cual ganó su primera carrera en Turismo de Carretera, año 1940.

Bienvenido Otoño. Revista Caras y Caretas, N° 77. Buenos Aires, 24 de marzo de 1900.


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