La historia de Dorothy Counts es un poderoso símbolo de valentía frente al racismo. Nacida en 1942 en Charlotte, Carolina del Norte, fue una de las primeras estudiantes afroamericanas en asistir a una escuela secundaria exclusivamente para blancos en Estados Unidos: la Harry Harding High School, en 1957. Con solo 15 años, Dorothy caminó hacia la escuela mientras una multitud la insultaba, le arrojaba piedras y le escupía. Las imágenes de ese momento, captadas por el fotógrafo Douglas Martin, dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en un ícono del movimiento por los derechos civiles. A pesar de su fortaleza, el acoso fue tan brutal —incluyendo amenazas a su familia y ataques a su propiedad— que sus padres decidieron retirarla de la escuela tras solo cuatro días. Se mudaron a Pensilvania, donde pudo continuar sus estudios en un entorno más seguro. Años después, Dorothy regresó a Charlotte, se graduó en psicología y dedicó su vida a trabajar con niños en situación vulnerable. En 2008, la misma escuela que la rechazó le otorgó un diploma honorífico, y en 2010 recibió una disculpa pública de uno de sus antiguos agresores. Su historia no solo refleja el dolor de la segregación, sino también la dignidad y la resistencia.

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