jueves, 23 de noviembre de 2017

🍇👧🏻 ¡CUANDO EL VINO SE HACÍA EN FAMILIA! La conmovedora imagen de los niños y obreros que forjaron nuestra Mendoza 🍷💪 Principios de siglo XX.


Detrás de cada copa del prestigioso vino mendocino, hay una historia de sudor, callos y muchísimo sacrificio. Esta valiosísima fotografía de principios del siglo XX nos muestra la verdadera y cruda cara de la Vendimia: no era solo el trabajo de los hombres, sino el esfuerzo inagotable de familias enteras. Al mirar con atención la imagen, el corazón se detiene: entre los tachos de madera y las hileras de vid, asoman los rostros de muchísimos niños y mujeres con delantales blancos, listos para dejar el alma en la cosecha.
📜 Los secretos de esta época dorada (y durísima) de nuestra vitivinicultura:  A principios del 1900, la mecanización no existía. Las gigantescas fincas mendocinas dependían exclusivamente de la tracción a sangre. Las jornadas arrancaban antes del amanecer y terminaban cuando ya no había luz para ver los racimos. : En aquellos años, el concepto de "trabajo infantil" no se juzgaba con los ojos de hoy. Era una cuestión de supervivencia. Desde muy pequeños, los niños acompañaban a sus padres a la viña. Los más chiquitos juntaban los granos caídos o acarreaban canastos pequeños, mientras que los más grandes ya cargaban al hombro pesados gamellones. A los cosechadores no se les pagaba un sueldo fijo, sino a destajo. Por cada tacho lleno de uva que entregaban al camión o a la carreta, el capataz les daba una "ficha" metálica. Al final de la semana, esas fichas se canjeaban por dinero o mercadería en el almacén de ramos generales. ¡Por eso, cuantas más manos de la familia trabajaran, más comida había en la mesa!  La mayoría de estas familias eran inmigrantes (italianos, españoles, franceses) o criollos que trabajaban bajo el sistema de "contratistas de viñas", viviendo en las mismas fincas que cuidaban durante todo el año. A la derecha de la foto, montado a caballo, se puede observar la figura del capataz o dueño supervisando la labor. Esta foto es el homenaje definitivo a nuestros bisabuelos y tatarabuelos. Ellos, con sus manos curtidas y la ayuda de sus pequeños hijos, transformaron un desierto en la capital internacional del vino. #VendimiaMendocina #HistoriaDeMendoza #Cosechadores #VinoArgentino #OrgulloCuyano #TrabajoEnFamilia #RaicesMendocinas #Viñedos #MendozAntigua

No hay comentarios.:

Publicar un comentario