Es la noche del 8 de febrero de 1815. En una modesta oficina de Mendoza, bajo la luz de una vela, un hombre escribe con urgencia a las 10 de la noche. No es el General victorioso que cruza los Andes (eso pasaría dos años después); es un Gobernador preocupado, enfermo y con un ejército en la miseria. San Martín no dormía. Su red de espionaje en Chile (la famosa "Guerra de Zapa") le trajo noticias aterradoras: el General realista Osorio preparaba una invasión masiva por el paso del Portillo. Tenía artillería lista, 5.000 caballos frescos y toneladas de alimento preparadas para atacar Mendoza. San Martín confiesa en esta carta una verdad dolorosa: sus soldados del Batallón 11 estaban literalmente "en una desnudez tan completa" que no podrían sobrevivir a la campaña ni al frío de la montaña. En la carta al Director Supremo, San Martín hace un pedido desesperado: necesita 150 soldados de caballería urgentes y ropa para sus tropas, porque sin eso, la defensa es imposible. Pero lo que estremece es su final. A pesar de confesar su "deplorable estado de salud" (sufría úlceras y asma) y sus "pocos recursos", deja una promesa que hoy es bronce: "V.E. descanse seguro que... no dejaré mal puesto el nombre de las Armas de las Provincias Unidas del Sud, que tengo tanto honor de mandar". Esa noche, entre el dolor físico y la angustia, San Martín decidió que no importaba la desnudez ni la inferioridad numérica: Mendoza iba a resistir. #SanMartin #PadreDeLaPatria #HistoriaArgentina #Mendoza #EjercitoDeLosAndes #OrgulloNacional #Heroe #1815 #mendozantigua
Dios guíe a V.E. muchos años. Mendoza, 8 de febrero de 1815, a las 10 de la noche.
Excmo. Sr.
José de San Martín.
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