domingo, 18 de marzo de 2018

1910: LA GRANADINA, LA MARCA DE JUSTO PELLEGRINA QUE LLEVÓ EL VINO DE GODOY CRUZ AL MAPA NACIONAL


En 1910, cuando Mendoza ya comenzaba a consolidarse como una de las grandes capitales vitivinícolas de la Argentina, una marca sobresalía desde el corazón bodeguero de Belgrano, el antiguo nombre ligado al actual departamento de Godoy Cruz: “La Granadina”, del Establecimiento Vitivinícola Justo Pellegrina. Esta antigua etiqueta no es solamente una pieza gráfica: es un documento de época. En su diseño aparecen los signos de una industria en plena transformación: el nombre del productor, la procedencia mendocina, la marca registrada, la imagen central como emblema comercial y la red de distribución hacia Buenos Aires. Allí también figura Ramón Vilardebó & Cía., con domicilio en calle San Martín 335, como concesionario para la Capital y la provincia de Buenos Aires, dato que confirma que aquellos vinos mendocinos ya buscaban abrirse paso en los grandes mercados consumidores del país. Un trabajo académico sobre el mercado nacional de vinos entre 1900 y 1914 menciona justamente a “La Granadina (Justo Pellegrina)” asociada a Ramón Vilardebó & Cía. en Buenos Aires. La imagen también guarda una clave territorial. Godoy Cruz no siempre se llamó así: la Municipalidad recuerda que el 9 de febrero de 1909 la Legislatura de Mendoza sancionó la Ley 472, declaró ciudad a la antigua Villa Belgrano y fijó definitivamente el nombre Godoy Cruz, en homenaje a Tomás Godoy Cruz, representante mendocino en el Congreso de Tucumán. Por eso, esta marca de 1910 resulta tan valiosa: conserva en su gráfica el eco de aquel viejo nombre, Belgrano, justo en el momento en que el departamento ingresaba a una nueva etapa urbana, agrícola e industrial. A comienzos del siglo XX, las etiquetas eran mucho más que una decoración. Servían para identificar el vino, diferenciarlo en el comercio y darle una personalidad propia. Investigaciones sobre los nombres del vino mendocino señalan que, en esos años, las marcas solían incluir el nombre del dueño, el establecimiento, la procedencia y dibujos alusivos a la identidad del producto; también mencionan a Justo Pellegrina entre los productores que usaban su nombre como sello comercial. Detrás de esta marca había una Mendoza que cambiaba aceleradamente. El ferrocarril, la inmigración, el trabajo de bodega, los toneles, los filtros, las barricas, los intermediarios comerciales y los grandes mercados urbanos convirtieron al vino en una verdadera industria. En las décadas previas a la Primera Guerra Mundial, la organización vitivinícola del llamado “Nuevo Mundo” favoreció el surgimiento de grandes bodegas capaces de producir vinos con marca propia, algo especialmente visible en Argentina, donde el vino ocupaba un lugar central en el consumo popular. Así, esta etiqueta de Justo Pellegrina no muestra solo una marca antigua. Muestra el instante en que Mendoza dejaba de vender únicamente producción local para empezar a construir identidad, prestigio y presencia nacional. Cada letra, cada círculo, cada nombre impreso habla de una provincia que entendió que el vino no era apenas una bebida: era trabajo, inmigración, comercio, diseño, territorio y futuro.  #MendozaAntigua #MendozAntigua #GodoyCruz #BelgranoMendoza #VinoMendocino #Vitivinicultura #HistoriaDeMendoza #BodegasAntiguas #JustoPellegrina #LaGranadina #Mendoza1910 #ArchivoHistorico #MemoriaMendocina #WineHistory #ArgentineWine #MendozaWine #OldLabels #VintageWine #WineCulture #HistoricMendoza


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