El 3 de mayo de 1616, según el calendario gregoriano actual, murió en Stratford-upon-Avon, Inglaterra —al sur de Birmingham, en el actual Reino Unido— William Shakespeare, considerado el escritor más influyente de la lengua inglesa y uno de los dramaturgos fundamentales de la historia universal. En el calendario juliano, vigente entonces en Inglaterra, su muerte quedó registrada el 23 de abril de 1616, fecha que la tradición también asocia con su nacimiento. Britannica aclara que fue bautizado el 26 de abril de 1564, aunque popularmente se celebra su nacimiento el 23 de abril. Su infancia sigue envuelta en zonas de misterio. Fue hijo de John Shakespeare, comerciante y funcionario local, y de Mary Arden, perteneciente a una familia rural acomodada. Se cree que estudió en la King’s New School de Stratford, una escuela de gramática donde los alumnos recibían una formación exigente basada sobre todo en el latín, con lectura, escritura, retórica y autores clásicos como Terencio y Virgilio. Esa educación humanista fue clave para el dominio del lenguaje que después mostraría en sus obras. En 1582, con apenas 18 años, se casó con Anne Hathaway. De ese matrimonio nacieron tres hijos: Susanna y los mellizos Hamnet y Judith. La muerte de Hamnet, ocurrida en 1596 cuando tenía solo 11 años, marcó profundamente la biografía familiar del escritor y suele vincularse, aunque sin prueba directa, con el giro más oscuro y trágico de parte de su producción posterior. Durante varios años se pierde casi todo rastro documental de Shakespeare, período conocido como sus “años perdidos”, hasta que reaparece en Londres como actor, autor y hombre de teatro. Allí se incorporó a la compañía Lord Chamberlain’s Men, una de las más importantes de la época isabelina. En 1603, con la llegada al trono de Jacobo I, la compañía recibió protección real y pasó a llamarse King’s Men, lo que consolidó su prestigio en la escena inglesa. Primero brilló con comedias, dramas históricos y obras de tono más liviano o festivo, entre ellas Sueño de una noche de verano, Mucho ruido y pocas nueces y El mercader de Venecia. Más tarde llegaron sus grandes tragedias, donde la ambición, los celos, la locura, el poder y la culpa alcanzaron una profundidad única: Hamlet, Otelo, El rey Lear y Macbeth, además de Romeo y Julieta, escrita antes de ese ciclo trágico central. También compuso romances tardíos como La tempestad, una de sus obras finales más célebres. Hacia 1611, Shakespeare se retiró progresivamente a Stratford, aunque siguió vinculado al teatro. A ese tramo final se asocia Cardenio, una obra perdida atribuida a Shakespeare y John Fletcher, inspirada en episodios de Don Quijote de la Mancha. La Royal Shakespeare Company señala que existen registros cortesanos de representaciones de una pieza llamada Cardenna o Cardenno en 1612 y 1613, aunque el texto original no se conserva. Shakespeare murió a los 52 años y fue enterrado en la iglesia de la Santísima Trinidad de Stratford-upon-Avon. Su tumba conserva una célebre advertencia que pide no remover sus restos y maldice a quien toque sus huesos. El destino familiar también tuvo un cierre simbólico: sus nietos no dejaron descendencia, por lo que la línea directa del escritor terminó extinguiéndose. Más de cuatro siglos después, Shakespeare sigue vivo en los escenarios, en el cine, en la literatura y en el lenguaje cotidiano. Su obra atravesó idiomas, épocas y fronteras porque entendió como pocos las pasiones humanas: el amor, la traición, el miedo, la ambición, el deseo de poder y la fragilidad de la vida. Por eso, su muerte no fue el final de una historia, sino el comienzo de una leyenda que todavía habla al mundo. #WilliamShakespeare #Shakespeare #LiteraturaUniversal #TeatroClásico #Hamlet #Macbeth #Otelo #RomeoYJulieta #ElReyLear #StratfordUponAvon #HistoriaDeLaLiteratura #Efemérides #MendozAntigua #EnglishLiterature #WorldLiterature #ClassicTheatre #TheBard #ShakespeareanDrama #LiteraryHistory #CulturalHeritage

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