El 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, al pie de la cordillera mendocina y cerca del imponente Aconcagua, el escritor y pensador argentino Mario Luis Rodríguez Cobos, conocido como Silo, realizó una exposición pública que sería tomada como el punto de partida simbólico del Movimiento Humanista y del llamado Nuevo Humanismo. El propio sitio de Silo identifica aquella intervención como su primera expresión pública de ideas y la recuerda bajo el título “La curación del sufrimiento”. Silo había nacido en Mendoza en 1938 y venía elaborando una mirada propia sobre el ser humano, la violencia, el sufrimiento, la libertad interior y la transformación social. Su pensamiento se fue nutriendo de lecturas, viajes, experiencias personales y debates de una época marcada por la Guerra Fría, las dictaduras, las rebeldías juveniles, las nuevas izquierdas y la búsqueda de caminos espirituales y políticos alternativos. La historiadora Valeria Manzano, en un estudio académico sobre el siloísmo, señala que el movimiento surgido alrededor de Mario Rodríguez Cobos se moldeó desde la década de 1960 y combinó crítica a las instituciones jerárquicas, liberación individual y acción colectiva. La Argentina vivía entonces bajo la dictadura de Juan Carlos Onganía, y las presentaciones públicas de Silo fueron perseguidas o limitadas. Luego de gestiones y restricciones, se autorizó una reunión en un sitio apartado de la cordillera. Así, en aquel paraje inhóspito de Punta de Vacas, el 4 de mayo de 1969, Silo pronunció su arenga ante un grupo de asistentes que distintas fuentes estiman entre más de doscientas y unas trescientas cincuenta personas. Pressenza recuerda que el acto se realizó con controles militares en los accesos, mientras que el trabajo académico de Manzano menciona una concurrencia cercana a 350 personas. La charla se tituló “La curación del sufrimiento”. Allí Silo no presentó un programa político tradicional ni una doctrina cerrada, sino una reflexión sobre el dolor humano, la violencia interna y externa, el deseo, el temor, la liberación personal y la necesidad de superar el sufrimiento como condición para transformar la sociedad. Aquella intervención de unos veinte minutos fue breve, pero alcanzó para convertirse en un hito espiritual, cultural y político. El sitio oficial de Silo resume que el mensaje vinculaba el conocimiento más importante para vivir con la comprensión y superación del sufrimiento. Desde ese origen mendocino, el movimiento comenzó a expandirse. Sus ideas circularon por América Latina y luego llegaron a Europa a través de seguidores de distintos países. Con el tiempo, el siloísmo fue estudiado en universidades y despertó adhesiones, críticas, polémicas y rechazos. Manzano lo ubica dentro de una corriente contracultural y política que, antes de la última dictadura argentina y luego en la apertura democrática, se volvió transnacional y sirvió de base para la creación del Partido Humanista en 1984. En 1975, durante una reunión en la isla griega de Corfú, el movimiento profundizó su organización y sus definiciones. Sus principios fueron tomando forma alrededor de ideas como la igualdad de oportunidades, la igualdad ante la ley, el reconocimiento de la diversidad cultural, la eliminación de prejuicios, la libertad de pensamiento y de creencias, el rechazo de toda forma de violencia y la afirmación del ser humano como valor central. Esa síntesis quedó expresada luego en una fórmula muy citada dentro del humanismo siloísta: nada por encima del ser humano y ningún ser humano por encima de otro. Uno de los textos más difundidos de Silo fue La mirada interna, obra que integraría luego el libro Humanizar la Tierra. Sus escritos fueron traducidos a numerosos idiomas y alimentaron una corriente que combinaba reflexión personal, espiritualidad no dogmática, crítica social y metodología de no violencia activa. El Movimiento Humanista define al Partido Humanista como uno de sus organismos y señala que la corriente se basa en el Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, expuesto en la obra de Silo y en autores inspirados por él. En los años ochenta, el crecimiento organizativo derivó en la formación de consejos, organismos y estructuras de acción. En 1984 nació el Partido Humanista, que llevó esas ideas al terreno electoral y político. El propio sitio del Movimiento Humanista indica que el Partido Humanista fue creado a mediados de 1984 y que surgió como organismo vinculado a esa corriente. Durante los años noventa, el humanismo siloísta orientó muchas de sus campañas hacia la denuncia de la violencia, las dictaduras, la censura, los monopolios, la discriminación, el armamentismo y las políticas segregacionistas. También desarrolló vínculos con causas ecologistas, pacifistas y de derechos humanos, aunque no estuvo exento de críticas desde sectores religiosos, políticos y culturales. En 2009, la estructura organizativa tradicional del Movimiento Humanista se disolvió, y sus acciones continuaron a través de organismos autónomos, entre ellos el Partido Humanista, La Comunidad para el Desarrollo Humano, Convergencia de las Culturas, Mundo sin Guerras y sin Violencia y el Centro Mundial de Estudios Humanistas. Esa reorganización marcó el fin de una etapa histórica del movimiento, poco antes de la muerte de Silo. Silo falleció en Mendoza el 16 de septiembre de 2010, pero su figura siguió ligada a Punta de Vacas, lugar que se transformó en un sitio de memoria, reflexión y peregrinación para sus seguidores. Aquel 4 de mayo de 1969, en medio de montañas, censura y vigilancia, un mendocino habló sobre el sufrimiento humano y encendió una corriente que terminó proyectándose a decenas de países. La escena parece mínima: un hombre, una arenga, la cordillera y un grupo de oyentes. Pero con el tiempo se volvió símbolo de una idea poderosa: que la transformación social empieza también en la conciencia, y que ninguna revolución merece llamarse humana si olvida al ser humano concreto, su dolor, su libertad y su derecho a vivir sin violencia. #Silo #MarioRodríguezCobos #PuntaDeVacas #Aconcagua #Mendoza #MovimientoHumanista #NuevoHumanismo #LaCuraciónDelSufrimiento #LaMiradaInterna #HumanizarLaTierra #NoViolenciaActiva #PartidoHumanista #HistoriaDeMendoza #HumanismoUniversalista #MendozAntigua #Siloism #HumanistMovement #NewHumanism #Nonviolence #ArgentineHistory #MendozaHistory #CulturalHeritage
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
lunes, 4 de mayo de 2020
El 4 de Mayo de 1969 Silo en Punta de Vacas: el mendocino que habló bajo el Aconcagua y encendió el Movimiento Humanista
El 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, al pie de la cordillera mendocina y cerca del imponente Aconcagua, el escritor y pensador argentino Mario Luis Rodríguez Cobos, conocido como Silo, realizó una exposición pública que sería tomada como el punto de partida simbólico del Movimiento Humanista y del llamado Nuevo Humanismo. El propio sitio de Silo identifica aquella intervención como su primera expresión pública de ideas y la recuerda bajo el título “La curación del sufrimiento”. Silo había nacido en Mendoza en 1938 y venía elaborando una mirada propia sobre el ser humano, la violencia, el sufrimiento, la libertad interior y la transformación social. Su pensamiento se fue nutriendo de lecturas, viajes, experiencias personales y debates de una época marcada por la Guerra Fría, las dictaduras, las rebeldías juveniles, las nuevas izquierdas y la búsqueda de caminos espirituales y políticos alternativos. La historiadora Valeria Manzano, en un estudio académico sobre el siloísmo, señala que el movimiento surgido alrededor de Mario Rodríguez Cobos se moldeó desde la década de 1960 y combinó crítica a las instituciones jerárquicas, liberación individual y acción colectiva. La Argentina vivía entonces bajo la dictadura de Juan Carlos Onganía, y las presentaciones públicas de Silo fueron perseguidas o limitadas. Luego de gestiones y restricciones, se autorizó una reunión en un sitio apartado de la cordillera. Así, en aquel paraje inhóspito de Punta de Vacas, el 4 de mayo de 1969, Silo pronunció su arenga ante un grupo de asistentes que distintas fuentes estiman entre más de doscientas y unas trescientas cincuenta personas. Pressenza recuerda que el acto se realizó con controles militares en los accesos, mientras que el trabajo académico de Manzano menciona una concurrencia cercana a 350 personas. La charla se tituló “La curación del sufrimiento”. Allí Silo no presentó un programa político tradicional ni una doctrina cerrada, sino una reflexión sobre el dolor humano, la violencia interna y externa, el deseo, el temor, la liberación personal y la necesidad de superar el sufrimiento como condición para transformar la sociedad. Aquella intervención de unos veinte minutos fue breve, pero alcanzó para convertirse en un hito espiritual, cultural y político. El sitio oficial de Silo resume que el mensaje vinculaba el conocimiento más importante para vivir con la comprensión y superación del sufrimiento. Desde ese origen mendocino, el movimiento comenzó a expandirse. Sus ideas circularon por América Latina y luego llegaron a Europa a través de seguidores de distintos países. Con el tiempo, el siloísmo fue estudiado en universidades y despertó adhesiones, críticas, polémicas y rechazos. Manzano lo ubica dentro de una corriente contracultural y política que, antes de la última dictadura argentina y luego en la apertura democrática, se volvió transnacional y sirvió de base para la creación del Partido Humanista en 1984. En 1975, durante una reunión en la isla griega de Corfú, el movimiento profundizó su organización y sus definiciones. Sus principios fueron tomando forma alrededor de ideas como la igualdad de oportunidades, la igualdad ante la ley, el reconocimiento de la diversidad cultural, la eliminación de prejuicios, la libertad de pensamiento y de creencias, el rechazo de toda forma de violencia y la afirmación del ser humano como valor central. Esa síntesis quedó expresada luego en una fórmula muy citada dentro del humanismo siloísta: nada por encima del ser humano y ningún ser humano por encima de otro. Uno de los textos más difundidos de Silo fue La mirada interna, obra que integraría luego el libro Humanizar la Tierra. Sus escritos fueron traducidos a numerosos idiomas y alimentaron una corriente que combinaba reflexión personal, espiritualidad no dogmática, crítica social y metodología de no violencia activa. El Movimiento Humanista define al Partido Humanista como uno de sus organismos y señala que la corriente se basa en el Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, expuesto en la obra de Silo y en autores inspirados por él. En los años ochenta, el crecimiento organizativo derivó en la formación de consejos, organismos y estructuras de acción. En 1984 nació el Partido Humanista, que llevó esas ideas al terreno electoral y político. El propio sitio del Movimiento Humanista indica que el Partido Humanista fue creado a mediados de 1984 y que surgió como organismo vinculado a esa corriente. Durante los años noventa, el humanismo siloísta orientó muchas de sus campañas hacia la denuncia de la violencia, las dictaduras, la censura, los monopolios, la discriminación, el armamentismo y las políticas segregacionistas. También desarrolló vínculos con causas ecologistas, pacifistas y de derechos humanos, aunque no estuvo exento de críticas desde sectores religiosos, políticos y culturales. En 2009, la estructura organizativa tradicional del Movimiento Humanista se disolvió, y sus acciones continuaron a través de organismos autónomos, entre ellos el Partido Humanista, La Comunidad para el Desarrollo Humano, Convergencia de las Culturas, Mundo sin Guerras y sin Violencia y el Centro Mundial de Estudios Humanistas. Esa reorganización marcó el fin de una etapa histórica del movimiento, poco antes de la muerte de Silo. Silo falleció en Mendoza el 16 de septiembre de 2010, pero su figura siguió ligada a Punta de Vacas, lugar que se transformó en un sitio de memoria, reflexión y peregrinación para sus seguidores. Aquel 4 de mayo de 1969, en medio de montañas, censura y vigilancia, un mendocino habló sobre el sufrimiento humano y encendió una corriente que terminó proyectándose a decenas de países. La escena parece mínima: un hombre, una arenga, la cordillera y un grupo de oyentes. Pero con el tiempo se volvió símbolo de una idea poderosa: que la transformación social empieza también en la conciencia, y que ninguna revolución merece llamarse humana si olvida al ser humano concreto, su dolor, su libertad y su derecho a vivir sin violencia. #Silo #MarioRodríguezCobos #PuntaDeVacas #Aconcagua #Mendoza #MovimientoHumanista #NuevoHumanismo #LaCuraciónDelSufrimiento #LaMiradaInterna #HumanizarLaTierra #NoViolenciaActiva #PartidoHumanista #HistoriaDeMendoza #HumanismoUniversalista #MendozAntigua #Siloism #HumanistMovement #NewHumanism #Nonviolence #ArgentineHistory #MendozaHistory #CulturalHeritage

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