El 8 de mayo de 1980, la 33.ª Asamblea Mundial de la Salud aceptó oficialmente la declaración de erradicación global de la viruela, una de las enfermedades más temidas de la historia humana. Aquel día, la Organización Mundial de la Salud certificó que el mundo quedaba libre de una peste que durante siglos había provocado epidemias devastadoras, muerte, ceguera, cicatrices y miedo La viruela era causada por el virus variola. No fue una enfermedad cualquiera: acompañó a la humanidad durante milenios. El CDC señala que existen rastros compatibles con viruela en momias egipcias de unos 3.000 años y que descripciones antiguas de una enfermedad similar aparecen en China, India y Asia Menor. Su expansión siguió las rutas del comercio, las guerras, las conquistas y los grandes movimientos de población. Su poder destructivo era enorme. En promedio, 3 de cada 10 personas infectadas morían, y muchos sobrevivientes quedaban con cicatrices profundas, a veces desfigurantes. La enfermedad también llegó a América con la expansión europea y la trata esclavista, golpeando con fuerza a poblaciones que no tenían defensas previas frente al virus. Mucho antes de la vacunación moderna existió la variolización, una práctica que consistía en exponer a una persona sana al material de las lesiones de alguien infectado, con la intención de provocar una forma más leve de la enfermedad y generar protección. Era un método riesgoso, pero morían menos personas que al contraer la viruela de manera natural. El gran salto llegó en 1796, cuando el médico inglés Edward Jenner observó que las ordeñadoras que habían padecido viruela vacuna parecían protegidas contra la viruela humana. Entonces inoculó material de una lesión de viruela vacuna en James Phipps, un niño de 8 años, y meses después comprobó que no desarrollaba la enfermedad. Aquellos experimentos, hoy éticamente inaceptables, abrieron el camino a la vacunación moderna. De allí viene la palabra “vacuna”, asociada originalmente a la viruela bovina. Sin embargo, todavía harían falta casi dos siglos para eliminar la enfermedad. En 1959, la OMS inició un plan mundial contra la viruela, pero la campaña tuvo dificultades por falta de recursos, personal, compromiso político y vacunas suficientes. El cambio decisivo llegó en 1967, con el Programa Intensificado de Erradicación: mejores vacunas liofilizadas, vigilancia de casos, vacunación masiva y estrategias de contención permitieron cerrar el cerco sobre el virus. El último caso natural de variola major ocurrió en Bangladesh, en 1975, en una niña llamada Rahima Banu. El último caso natural de variola minor fue el de Ali Maow Maalin, cocinero hospitalario en Merca, Somalia, diagnosticado correctamente en octubre de 1977. La última muerte por viruela ocurrió en 1978, en Birmingham, Inglaterra, por un accidente de laboratorio que afectó a Janet Parker. Después de décadas de ciencia, campañas sanitarias, vacunadores, médicos, enfermeros y equipos recorriendo pueblos remotos, la viruela fue vencida. La OMS considera su erradicación uno de los mayores logros de la salud pública internacional. Junto con la peste bovina, declarada erradicada en 2011, forma parte del pequeño grupo de enfermedades eliminadas globalmente por acción humana. Queda, sin embargo, una advertencia histórica. Tras la erradicación, las muestras oficiales del virus variola quedaron reducidas a dos repositorios autorizados por la OMS: el CDC en Atlanta, Estados Unidos, y el centro VECTOR en Koltsovo, Rusia. La OMS mantiene supervisión e inspecciones de bioseguridad sobre esos depósitos. Además, no es correcto afirmar que hoy no exista ningún stock de vacunas: el CDC informa que la Reserva Nacional Estratégica de Estados Unidos cuenta con vacunas contra la viruela, y la OMS también mantiene orientación sobre reservas para una eventual emergencia. El 8 de mayo de 1980 no fue una fecha más. Fue el día en que la humanidad demostró que una enfermedad que había aterrorizado al mundo podía ser derrotada con ciencia, cooperación y memoria. La viruela dejó de circular, pero su historia sigue recordándonos algo esencial: las grandes victorias sanitarias no nacen del azar, sino del conocimiento, la organización y la voluntad colectiva. #Viruela #ErradicaciónDeLaViruela #8DeMayo #HistoriaDeLaMedicina #EdwardJenner #Vacunación #OMS #SaludPública #HistoriaMundial #CienciaYHumanidad #MemoriaHistórica #MendozAntigua #Smallpox #SmallpoxEradication #VaccinationHistory #EdwardJenner #WHO #PublicHealth #MedicalHistory #ScienceHistory #HumanityWins
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
viernes, 8 de mayo de 2020
8 de mayo de 1980: el día en que la humanidad derrotó a la viruela, el monstruo que marcó rostros y tumbó imperios
El 8 de mayo de 1980, la 33.ª Asamblea Mundial de la Salud aceptó oficialmente la declaración de erradicación global de la viruela, una de las enfermedades más temidas de la historia humana. Aquel día, la Organización Mundial de la Salud certificó que el mundo quedaba libre de una peste que durante siglos había provocado epidemias devastadoras, muerte, ceguera, cicatrices y miedo La viruela era causada por el virus variola. No fue una enfermedad cualquiera: acompañó a la humanidad durante milenios. El CDC señala que existen rastros compatibles con viruela en momias egipcias de unos 3.000 años y que descripciones antiguas de una enfermedad similar aparecen en China, India y Asia Menor. Su expansión siguió las rutas del comercio, las guerras, las conquistas y los grandes movimientos de población. Su poder destructivo era enorme. En promedio, 3 de cada 10 personas infectadas morían, y muchos sobrevivientes quedaban con cicatrices profundas, a veces desfigurantes. La enfermedad también llegó a América con la expansión europea y la trata esclavista, golpeando con fuerza a poblaciones que no tenían defensas previas frente al virus. Mucho antes de la vacunación moderna existió la variolización, una práctica que consistía en exponer a una persona sana al material de las lesiones de alguien infectado, con la intención de provocar una forma más leve de la enfermedad y generar protección. Era un método riesgoso, pero morían menos personas que al contraer la viruela de manera natural. El gran salto llegó en 1796, cuando el médico inglés Edward Jenner observó que las ordeñadoras que habían padecido viruela vacuna parecían protegidas contra la viruela humana. Entonces inoculó material de una lesión de viruela vacuna en James Phipps, un niño de 8 años, y meses después comprobó que no desarrollaba la enfermedad. Aquellos experimentos, hoy éticamente inaceptables, abrieron el camino a la vacunación moderna. De allí viene la palabra “vacuna”, asociada originalmente a la viruela bovina. Sin embargo, todavía harían falta casi dos siglos para eliminar la enfermedad. En 1959, la OMS inició un plan mundial contra la viruela, pero la campaña tuvo dificultades por falta de recursos, personal, compromiso político y vacunas suficientes. El cambio decisivo llegó en 1967, con el Programa Intensificado de Erradicación: mejores vacunas liofilizadas, vigilancia de casos, vacunación masiva y estrategias de contención permitieron cerrar el cerco sobre el virus. El último caso natural de variola major ocurrió en Bangladesh, en 1975, en una niña llamada Rahima Banu. El último caso natural de variola minor fue el de Ali Maow Maalin, cocinero hospitalario en Merca, Somalia, diagnosticado correctamente en octubre de 1977. La última muerte por viruela ocurrió en 1978, en Birmingham, Inglaterra, por un accidente de laboratorio que afectó a Janet Parker. Después de décadas de ciencia, campañas sanitarias, vacunadores, médicos, enfermeros y equipos recorriendo pueblos remotos, la viruela fue vencida. La OMS considera su erradicación uno de los mayores logros de la salud pública internacional. Junto con la peste bovina, declarada erradicada en 2011, forma parte del pequeño grupo de enfermedades eliminadas globalmente por acción humana. Queda, sin embargo, una advertencia histórica. Tras la erradicación, las muestras oficiales del virus variola quedaron reducidas a dos repositorios autorizados por la OMS: el CDC en Atlanta, Estados Unidos, y el centro VECTOR en Koltsovo, Rusia. La OMS mantiene supervisión e inspecciones de bioseguridad sobre esos depósitos. Además, no es correcto afirmar que hoy no exista ningún stock de vacunas: el CDC informa que la Reserva Nacional Estratégica de Estados Unidos cuenta con vacunas contra la viruela, y la OMS también mantiene orientación sobre reservas para una eventual emergencia. El 8 de mayo de 1980 no fue una fecha más. Fue el día en que la humanidad demostró que una enfermedad que había aterrorizado al mundo podía ser derrotada con ciencia, cooperación y memoria. La viruela dejó de circular, pero su historia sigue recordándonos algo esencial: las grandes victorias sanitarias no nacen del azar, sino del conocimiento, la organización y la voluntad colectiva. #Viruela #ErradicaciónDeLaViruela #8DeMayo #HistoriaDeLaMedicina #EdwardJenner #Vacunación #OMS #SaludPública #HistoriaMundial #CienciaYHumanidad #MemoriaHistórica #MendozAntigua #Smallpox #SmallpoxEradication #VaccinationHistory #EdwardJenner #WHO #PublicHealth #MedicalHistory #ScienceHistory #HumanityWins
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