El 8 de mayo de 2012, en Adrogué, se apagó la vida de Carlos Loiseau, el entrañable Caloi, uno de los grandes nombres del humor gráfico argentino. Había nacido en Salta el 9 de noviembre de 1948, pero gran parte de su historia personal y afectiva quedó ligada a Adrogué, donde vivió durante buena parte de su vida. Con apenas un lápiz, una mirada aguda y una sensibilidad popular única, fue capaz de construir un universo propio, lleno de ironía, ternura, fútbol, absurdo y crítica social. Su camino profesional comenzó muy joven. En 1966 publicó sus primeros trabajos en la mítica revista Tía Vicenta; al año siguiente creó la serie “Artista, Flor, Ejecutivo” en María Belén; luego pasó por Análisis y, desde 1968, comenzó una relación fundamental con el diario Clarín, donde su obra terminaría convirtiéndose en parte de la memoria cotidiana de millones de lectores. También colaboró con publicaciones como Satiricón, Mengano y El Gráfico, donde desplegó una de sus grandes pasiones: el humor deportivo. En 1973 apareció en Clarín “Clemente y Bartolo”. Bartolo era el conductor de tranvías, pero con el tiempo aquel pájaro sin alas llamado Clemente ganó la escena hasta transformarse en un ícono popular argentino. Desde la contratapa del diario, Clemente habló de política, fútbol, mujeres, aceitunas, costumbres urbanas y contradicciones nacionales con una libertad disfrazada de humor. Su personaje fue tan importante que en 2004 fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Uno de sus momentos más recordados llegó durante el Mundial de 1978. Mientras el relator José María Muñoz desalentaba la costumbre de tirar papelitos en las canchas, Clemente hizo exactamente lo contrario: desde la historieta alentó a la gente a defender esa celebración popular. En la final entre Argentina y Holanda, el estadio se cubrió de papeles blancos, y esa imagen quedó grabada como una de las postales más emocionantes del campeonato. Pero Caloi no fue solo Clemente. En 1990 creó “Caloi en su tinta”, un programa dedicado a difundir el cine de animación de autor, que comenzó en ATC y luego pasó por otras pantallas hasta regresar a Canal 7. Aquella emisión fue una joya cultural de la televisión argentina: abrió una ventana a cortos, artistas y realizadores de todo el mundo, y recibió premios como el Martín Fierro al mejor programa cultural y educativo en 1993. Su legado siguió creciendo más allá de su muerte. La Biblioteca Nacional recordó recientemente la donación de originales, bocetos y materiales de Caloi realizada por su familia, una señal de que su obra ya pertenece al patrimonio cultural argentino. También dejó su huella en el cine con “Ánima Buenos Aires”, largometraje animado estrenado en Argentina el 3 de mayo de 2012, apenas cinco días antes de su fallecimiento. Caloi fue dibujante, humorista, observador social, cronista sentimental y artista popular. Junto a Quino y Fontanarrosa, integra una constelación irrepetible del humor gráfico argentino. Se fue el hombre, pero quedaron sus trazos, sus personajes, su voz y ese Clemente eterno que todavía parece gritar desde alguna tribuna: “¡Tiren papelitos!” #Caloi #CarlosLoiseau #Clemente #HumorGráfico #HistorietaArgentina #Mundial78 #TirenPapelitos #CaloiEnSuTinta #CulturaArgentina #Adrogué #Quino #Fontanarrosa #MendozAntigua #Caloi #CarlosLoiseau #Clemente #ArgentineComics #GraphicHumor #ComicArt #AnimationHistory #ArgentineCulture #WorldCup78 #LatinAmericanArt
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
viernes, 8 de mayo de 2020
Un 8 de Mayo de 2012 en Adrogué, Argentina, fallecía Caloi: el lápiz que inventó a Clemente, desafió al Mundial 78 y cambió para siempre el humor argentino
El 8 de mayo de 2012, en Adrogué, se apagó la vida de Carlos Loiseau, el entrañable Caloi, uno de los grandes nombres del humor gráfico argentino. Había nacido en Salta el 9 de noviembre de 1948, pero gran parte de su historia personal y afectiva quedó ligada a Adrogué, donde vivió durante buena parte de su vida. Con apenas un lápiz, una mirada aguda y una sensibilidad popular única, fue capaz de construir un universo propio, lleno de ironía, ternura, fútbol, absurdo y crítica social. Su camino profesional comenzó muy joven. En 1966 publicó sus primeros trabajos en la mítica revista Tía Vicenta; al año siguiente creó la serie “Artista, Flor, Ejecutivo” en María Belén; luego pasó por Análisis y, desde 1968, comenzó una relación fundamental con el diario Clarín, donde su obra terminaría convirtiéndose en parte de la memoria cotidiana de millones de lectores. También colaboró con publicaciones como Satiricón, Mengano y El Gráfico, donde desplegó una de sus grandes pasiones: el humor deportivo. En 1973 apareció en Clarín “Clemente y Bartolo”. Bartolo era el conductor de tranvías, pero con el tiempo aquel pájaro sin alas llamado Clemente ganó la escena hasta transformarse en un ícono popular argentino. Desde la contratapa del diario, Clemente habló de política, fútbol, mujeres, aceitunas, costumbres urbanas y contradicciones nacionales con una libertad disfrazada de humor. Su personaje fue tan importante que en 2004 fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Uno de sus momentos más recordados llegó durante el Mundial de 1978. Mientras el relator José María Muñoz desalentaba la costumbre de tirar papelitos en las canchas, Clemente hizo exactamente lo contrario: desde la historieta alentó a la gente a defender esa celebración popular. En la final entre Argentina y Holanda, el estadio se cubrió de papeles blancos, y esa imagen quedó grabada como una de las postales más emocionantes del campeonato. Pero Caloi no fue solo Clemente. En 1990 creó “Caloi en su tinta”, un programa dedicado a difundir el cine de animación de autor, que comenzó en ATC y luego pasó por otras pantallas hasta regresar a Canal 7. Aquella emisión fue una joya cultural de la televisión argentina: abrió una ventana a cortos, artistas y realizadores de todo el mundo, y recibió premios como el Martín Fierro al mejor programa cultural y educativo en 1993. Su legado siguió creciendo más allá de su muerte. La Biblioteca Nacional recordó recientemente la donación de originales, bocetos y materiales de Caloi realizada por su familia, una señal de que su obra ya pertenece al patrimonio cultural argentino. También dejó su huella en el cine con “Ánima Buenos Aires”, largometraje animado estrenado en Argentina el 3 de mayo de 2012, apenas cinco días antes de su fallecimiento. Caloi fue dibujante, humorista, observador social, cronista sentimental y artista popular. Junto a Quino y Fontanarrosa, integra una constelación irrepetible del humor gráfico argentino. Se fue el hombre, pero quedaron sus trazos, sus personajes, su voz y ese Clemente eterno que todavía parece gritar desde alguna tribuna: “¡Tiren papelitos!” #Caloi #CarlosLoiseau #Clemente #HumorGráfico #HistorietaArgentina #Mundial78 #TirenPapelitos #CaloiEnSuTinta #CulturaArgentina #Adrogué #Quino #Fontanarrosa #MendozAntigua #Caloi #CarlosLoiseau #Clemente #ArgentineComics #GraphicHumor #ComicArt #AnimationHistory #ArgentineCulture #WorldCup78 #LatinAmericanArt

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