lunes, 29 de junio de 2020

El 29 de Junio de 2000, en Roma, Italia, Fallecía VITTORIO GASSMAN: EL MATTATORE QUE HIZO TEMBLAR AL TEATRO, AL CINE Y A TODA ITALIA


El 29 de junio de 2000, Roma quedó un poco más en silencio. Ese día murió Vittorio Gassman, una de las presencias más descomunales que haya dado el teatro y el cine italiano. No fue solamente un actor: fue voz, cuerpo, gesto, furia, inteligencia, ironía y contradicción. Un artista capaz de pasar de Shakespeare a la comedia popular, de Dante a la televisión, del drama más solemne al humor más feroz, siempre con la misma energía arrolladora. Murió en su casa de Roma, a los 77 años, víctima de un ataque cardíaco. Había nacido el 1 de septiembre de 1922 en Struppa, entonces comuna cercana a Génova, con el apellido original Gassmann. Era hijo de Heinrich Gassmann, ingeniero alemán de Karlsruhe, y de Luisa Ambron, italiana de Pisa. Muy joven se instaló en Roma y en 1941 ingresó a la Accademia d’Arte Drammatica, la escuela que marcaría a buena parte de la gran escena italiana del siglo XX. Allí comenzó a formarse ese instrumento perfecto que sería su cuerpo de actor: altura, dicción, presencia física y una voz destinada a dominar cualquier sala. Su debut profesional llegó en Milán con La nemica, de Dario Niccodemi. Cuenta la biografía de Treccani que aprendió la parte en apenas una noche, durante el viaje en tren. Ese dato parece una anécdota, pero también resume su destino: Gassman no entró al teatro de puntas de pie; lo conquistó como si cada escenario fuera una arena. En la posguerra, su nombre empezó a crecer junto a los grandes renovadores de la escena italiana. Trabajó con Luchino Visconti y brilló en obras como Como gustéis, de Shakespeare; Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams, donde interpretó a un violento Stanley Kowalski; y Oreste, de Vittorio Alfieri. Después, junto a Luigi Squarzina, impulsó el Teatro d’Arte Italiano, llevando a escena clásicos como Hamlet, Tieste y los grandes textos de la tradición europea. El cine lo terminó convirtiendo en mito popular. En 1946 apareció en Preludio d’amore y, con el paso de los años, su figura saltó de los papeles dramáticos a la gran comedia italiana. I soliti ignoti, de Mario Monicelli, fue un giro decisivo: allí Gassman demostró que también podía hacer reír sin perder grandeza. En 1959, la televisión italiana lo consagró con Il mattatore, título que se transformó para siempre en su apodo: el hombre que se adueñaba de la escena. Después llegaron obras fundamentales: La grande guerra, Il sorpasso, I mostri, L’armata Brancaleone, Profumo di donna, C’eravamo tanto amati, El desierto de los tártaros, Barabbas, Guerra y paz y tantas otras. En Profumo di donna, dirigida por Dino Risi, construyó uno de sus personajes más recordados: un oficial ciego, áspero, orgulloso y profundamente herido. Por esa interpretación recibió el premio al mejor actor en Cannes en 1975. Hollywood también lo miró, aunque él nunca pareció pertenecer del todo a ese sistema. Filmó en Estados Unidos, trabajó con figuras internacionales y participó en producciones de gran alcance, pero su verdadera patria artística siguió estando en la escena, en la palabra, en la tradición teatral italiana y europea. Como recordó Los Angeles Times, podía encarnar a Hamlet o a un ladrón satírico con la misma elegancia. Gassman fue además maestro. En 1980 fundó la Bottega Teatrale di Firenze, una escuela destinada a formar jóvenes actores en el oficio, no como una moda sino como una disciplina casi sagrada. Enseñaba que actuar no era recitar frases: era respirar un mundo, sostener una verdad, convertir el cuerpo en instrumento y la voz en destino. En sus últimos años siguió provocando. En televisión podía leer una lista de compras, un análisis clínico o un texto cotidiano con la gravedad de una tragedia clásica. Era su manera de demostrar que la interpretación podía transformar cualquier palabra en acontecimiento. La Fundación Princesa de Asturias, al premiarlo en 1997, lo definió como “un modelo interpretativo” nacido del talento. Fue amado, discutido, admirado y temido. Tuvo una vida sentimental intensa y cuatro hijos: Paola, Vittoria, Alessandro y Jacopo. Fue brillante y vulnerable, soberbio y sensible, cómico y trágico, popular y culto. Un hombre que parecía haber vivido muchas vidas dentro de una sola. El 29 de junio de 2000 se apagó Vittorio Gassman, pero no se apagó Il Mattatore. Porque los actores verdaderamente grandes no mueren cuando dejan de respirar: siguen hablando cada vez que una escena los recuerda. #VittorioGassman #IlMattatore #CineItaliano #TeatroItaliano #HistoriaDelCine #GrandesActores #CulturaItaliana #Efemérides #Roma #Génova #Shakespeare #Dante #CineClásico #MendozAntigua #VittorioGassman #IlMattatore #ItalianCinema #ItalianTheatre #CinemaHistory #ClassicCinema #FilmLegend #TheatreHistory #Shakespeare #Dante #EuropeanCinema #Rome #Genoa #LegendaryActor

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