El 27 de agosto de 1991, moría en Buenos Aires Martín Karadagián, uno de los personajes más extraordinarios de la cultura popular argentina y el hombre que consiguió que durante décadas millones de chicos creyeran que sobre un cuadrilátero podían enfrentarse el bien y el mal. Tenía 69 años. Había nacido en Buenos Aires el 30 de abril de 1922 con el apellido familiar Karadayijan, hijo de padre armenio y madre española, y desde joven se vinculó con la lucha grecorromana. Su figura, además, quedó rodeada por tantas historias, proezas y exageraciones que resulta difícil separar completamente al deportista real del personaje formidable que él mismo construyó. A fines de los años 40 ya luchaba en los grandes espectáculos de catch del Luna Park y terminó transformándose no solamente en luchador, sino también en empresario y extraordinario creador de espectáculos. En 1957 protagonizó Reencuentro con la gloria, dirigida por Iván Grondona, y su relación con la televisión tuvo un momento decisivo el 12 de noviembre de 1961, cuando se enfrentó en un Luna Park repleto al Capitán Piluso de Alberto Olmedo. Aquella pelea, preparada como un gran espectáculo, fue tan exitosa que ayudó a abrirle las puertas de Canal 9. Cuatro meses después llegó la revolución: el 3 de marzo de 1962 debutó Titanes en el Ring. Martín había encontrado una fórmula irresistible. El catch dejaba de ser solamente una sucesión de llaves, golpes y caídas y se convertía en un universo propio poblado por héroes, villanos y criaturas fantásticas. Por allí desfilaron el Caballero Rojo, el Indio Comanche, Benito Durante, Ararat, Rubén Peucelle, Pepino el Payaso, Tufic Memet, Gengis Khan, Sullivan, Yolanka, Ivanoff, José Luis, el Mercenario Joe y decenas de personajes, mientras árbitros como el inolvidable William Boo despertaban tanta bronca como los propios villanos. Pero entre todos ellos hubo uno que adquirió dimensiones míticas: La Momia. En noviembre de 1972 una pelea entre Martín y el misterioso personaje produjo uno de los grandes picos de popularidad del ciclo, y una década después, en 1982, volvieron a encontrarse en una célebre final en el Luna Park que terminó en empate. Titanes llegó a llenar estadios, realizó giras por América Latina, produjo películas, discos, figuritas y una inmensa cantidad de productos derivados. Hasta los pequeños muñecos de los luchadores aparecieron dentro de los chocolatines Jack de FelFort y hoy sobreviven como codiciados objetos de colección. Karadagián comprendió algo mucho antes que muchos productores de televisión: cada luchador necesitaba una personalidad, una música, una historia y una imagen que un niño pudiera reconocer inmediatamente. Su espectáculo terminó siendo mucho más que lucha libre: era teatro popular, circo, deporte, humor y fantasía televisiva. El golpe más duro de su vida no llegó desde otro luchador. Su hija Paulina recordó que el 24 de mayo de 1984, como consecuencia de las complicaciones provocadas por la diabetes, debieron amputarle una pierna. Para un hombre cuyo cuerpo había sido durante décadas su principal herramienta de trabajo aquello pudo significar el final, pero Martín volvió a demostrar hasta qué punto personaje y persona se habían fusionado. Una de sus frases posteriores quedó grabada para siempre: “Se quebró una rama, pero el árbol sigue de pie”. Ya sin poder combatir como antes, siguió ligado a Titanes y el ciclo tuvo todavía una última temporada en 1988 por Canal 11. El 27 de agosto de 1991 su muerte puso fin a una época, pero no al mito. Su creación sobrevivió a la televisión que la vio nacer y todavía hoy sus personajes despiertan recuerdos entre varias generaciones. Y este aniversario acaba de adquirir una dimensión inesperadamente emotiva: ayer, 26 de agosto de 2026, murió a los 76 años Juan Manuel Figueroa, el luchador que encarnó a La Momia Blanca entre 1974 y 1988. El hombre detrás de las vendas se fue apenas un día antes de cumplirse 35 años de la muerte del creador de Titanes. Como si aquel viejo cuadrilátero hubiese reservado una última coincidencia para reunirlos en la memoria. Martín Karadagián murió hace 35 años, pero millones de argentinos todavía pueden escuchar en algún rincón de su infancia el griterío de un estadio, la voz encendida del relator y aquella certeza maravillosa de que, cuando sonaba la campana, cualquier cosa podía suceder dentro del ring. El Titán ya no pelea, pero su árbol continúa de pie. 🤼♂️🥀🇦🇷 #MartínKaradagián #TitanesEnElRing #LaMomia #Efemérides #HistoriaArgentina #TelevisiónArgentina #CulturaPopular #LunaPark #Nostalgia #InfanciaArgentina #MendozAntigua #MartinKaradagian #TitanesEnElRing #ArgentineTelevision #ArgentineHistory #WrestlingHistory #PopCulture #ClassicTV #Argentina
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jueves, 27 de agosto de 2020
🔥🤼♂️🇦🇷 27 DE AGOSTO DE 1991: MURIÓ MARTÍN KARADAGIÁN — EL TITÁN QUE CONVIRTIÓ UN RING EN EL CAMPO DE BATALLA DE LA INFANCIA ARGENTINA 💥📺
El 27 de agosto de 1991, moría en Buenos Aires Martín Karadagián, uno de los personajes más extraordinarios de la cultura popular argentina y el hombre que consiguió que durante décadas millones de chicos creyeran que sobre un cuadrilátero podían enfrentarse el bien y el mal. Tenía 69 años. Había nacido en Buenos Aires el 30 de abril de 1922 con el apellido familiar Karadayijan, hijo de padre armenio y madre española, y desde joven se vinculó con la lucha grecorromana. Su figura, además, quedó rodeada por tantas historias, proezas y exageraciones que resulta difícil separar completamente al deportista real del personaje formidable que él mismo construyó. A fines de los años 40 ya luchaba en los grandes espectáculos de catch del Luna Park y terminó transformándose no solamente en luchador, sino también en empresario y extraordinario creador de espectáculos. En 1957 protagonizó Reencuentro con la gloria, dirigida por Iván Grondona, y su relación con la televisión tuvo un momento decisivo el 12 de noviembre de 1961, cuando se enfrentó en un Luna Park repleto al Capitán Piluso de Alberto Olmedo. Aquella pelea, preparada como un gran espectáculo, fue tan exitosa que ayudó a abrirle las puertas de Canal 9. Cuatro meses después llegó la revolución: el 3 de marzo de 1962 debutó Titanes en el Ring. Martín había encontrado una fórmula irresistible. El catch dejaba de ser solamente una sucesión de llaves, golpes y caídas y se convertía en un universo propio poblado por héroes, villanos y criaturas fantásticas. Por allí desfilaron el Caballero Rojo, el Indio Comanche, Benito Durante, Ararat, Rubén Peucelle, Pepino el Payaso, Tufic Memet, Gengis Khan, Sullivan, Yolanka, Ivanoff, José Luis, el Mercenario Joe y decenas de personajes, mientras árbitros como el inolvidable William Boo despertaban tanta bronca como los propios villanos. Pero entre todos ellos hubo uno que adquirió dimensiones míticas: La Momia. En noviembre de 1972 una pelea entre Martín y el misterioso personaje produjo uno de los grandes picos de popularidad del ciclo, y una década después, en 1982, volvieron a encontrarse en una célebre final en el Luna Park que terminó en empate. Titanes llegó a llenar estadios, realizó giras por América Latina, produjo películas, discos, figuritas y una inmensa cantidad de productos derivados. Hasta los pequeños muñecos de los luchadores aparecieron dentro de los chocolatines Jack de FelFort y hoy sobreviven como codiciados objetos de colección. Karadagián comprendió algo mucho antes que muchos productores de televisión: cada luchador necesitaba una personalidad, una música, una historia y una imagen que un niño pudiera reconocer inmediatamente. Su espectáculo terminó siendo mucho más que lucha libre: era teatro popular, circo, deporte, humor y fantasía televisiva. El golpe más duro de su vida no llegó desde otro luchador. Su hija Paulina recordó que el 24 de mayo de 1984, como consecuencia de las complicaciones provocadas por la diabetes, debieron amputarle una pierna. Para un hombre cuyo cuerpo había sido durante décadas su principal herramienta de trabajo aquello pudo significar el final, pero Martín volvió a demostrar hasta qué punto personaje y persona se habían fusionado. Una de sus frases posteriores quedó grabada para siempre: “Se quebró una rama, pero el árbol sigue de pie”. Ya sin poder combatir como antes, siguió ligado a Titanes y el ciclo tuvo todavía una última temporada en 1988 por Canal 11. El 27 de agosto de 1991 su muerte puso fin a una época, pero no al mito. Su creación sobrevivió a la televisión que la vio nacer y todavía hoy sus personajes despiertan recuerdos entre varias generaciones. Y este aniversario acaba de adquirir una dimensión inesperadamente emotiva: ayer, 26 de agosto de 2026, murió a los 76 años Juan Manuel Figueroa, el luchador que encarnó a La Momia Blanca entre 1974 y 1988. El hombre detrás de las vendas se fue apenas un día antes de cumplirse 35 años de la muerte del creador de Titanes. Como si aquel viejo cuadrilátero hubiese reservado una última coincidencia para reunirlos en la memoria. Martín Karadagián murió hace 35 años, pero millones de argentinos todavía pueden escuchar en algún rincón de su infancia el griterío de un estadio, la voz encendida del relator y aquella certeza maravillosa de que, cuando sonaba la campana, cualquier cosa podía suceder dentro del ring. El Titán ya no pelea, pero su árbol continúa de pie. 🤼♂️🥀🇦🇷 #MartínKaradagián #TitanesEnElRing #LaMomia #Efemérides #HistoriaArgentina #TelevisiónArgentina #CulturaPopular #LunaPark #Nostalgia #InfanciaArgentina #MendozAntigua #MartinKaradagian #TitanesEnElRing #ArgentineTelevision #ArgentineHistory #WrestlingHistory #PopCulture #ClassicTV #Argentina
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