El 4 de septiembre de 1967, en Buenos Aires, una ruptura artística terminó provocando uno de los nacimientos más extraordinarios de la cultura argentina. Aquella noche llegaba a su fin una etapa de I Musicisti y comenzaba oficialmente la historia de Les Luthiers, el conjunto que demostraría que una cantata barroca podía hablar de laxantes, que unas mangueras podían convertirse en instrumentos musicales y que la inteligencia también podía hacer reír a carcajadas. Todo había comenzado algunos años antes en el efervescente ambiente de los coros universitarios. Gerardo Masana, arquitecto, compositor, músico e inventor, había encontrado allí a varios jóvenes que compartían una pasión por la música y un irresistible gusto por el humor. En 1965 Masana compuso la célebre Cantata Modatón —posteriormente rebautizada Cantata Laxatón—, una parodia de las grandes cantatas barrocas cuya letra surgía nada menos que del prospecto de un medicamento laxante. El disparate era monumental, pero musicalmente estaba trabajado con enorme rigor. Para interpretarlo comenzaron además a utilizar aquellos “instrumentos informales” que terminarían convirtiéndose en una de sus marcas registradas: tubos, mangueras, latas, recipientes y objetos cotidianos transformados en verdaderos instrumentos. El 4 de septiembre de 1967, después de la última función de I Musicisti y las óperas históricas en el Instituto Di Tella, el grupo se dividió. Un dato importante que suele aparecer contado de manera incorrecta es que los fundadores de Les Luthiers fueron Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Jorge Maronna y Daniel Rabinovich. Carlos Núñez Cortés permaneció inicialmente con I Musicisti y se incorporaría posteriormente; Carlos López Puccio también se sumaría hacia el final de la década. Carlos Iraldi, extraordinario constructor e inventor, comenzó a colaborar con Masana en el desarrollo de los instrumentos. La primera actuación del nuevo grupo llegó en octubre de 1967, en una presentación para Editorial Abril, y en noviembre estrenaron en el Instituto Di Tella Les Luthiers cuentan la ópera. Había nacido una fórmula irrepetible: músicos rigurosos vestidos con solemnidad, textos repletos de dobles sentidos, juegos lingüísticos, historia, literatura, parodia y una colección de instrumentos imposibles. Con el tiempo aparecería también el personaje que se transformó en el gran compositor imaginario de su universo: Johann Sebastian Mastropiero, protagonista de una biografía delirante que permitió enlazar durante décadas incontables obras y presentaciones. La cronología del grupo sitúa su primera aparición escénica bajo ese nombre en 1970. A comienzos de los años 70 terminó de consolidarse una formación legendaria con Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés y posteriormente Ernesto Acher. El golpe más doloroso llegó el 23 de noviembre de 1973: Gerardo Masana murió con apenas 36 años. Su ausencia pudo haber significado el final, pero ocurrió exactamente lo contrario. Les Luthiers continuó creciendo hasta transformarse en un fenómeno internacional. España los recibió por primera vez en 1974; en 1980 llegaron a Nueva York y actuaron en el Lincoln Center con un espectáculo en inglés; y el 11 de agosto de 1986 cumplieron otro sueño al presentarse junto a una orquesta en el Teatro Colón de Buenos Aires, ante una sala desbordada. Su prestigio terminaría trascendiendo ampliamente el mundo del espectáculo. En 2011 recibieron el Grammy Latino a la Excelencia Musical y en 2017 el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Para entonces acumulaban más de 170 obras, más de 30 instrumentos creados, alrededor de 4.000 presentaciones y más de nueve millones de espectadores, cifras que muestran hasta dónde había llegado aquella aventura nacida entre estudiantes universitarios. El jurado del Princesa de Asturias destacó precisamente su original tratamiento del lenguaje, los instrumentos y la acción escénica como una aportación singular a la cultura iberoamericana. Y Mendoza también quedó unida al capítulo final de esa historia: durante agosto de 2023, en plena gira de despedida, Les Luthiers presentó Más tropiezos de Mastropiero en el Teatro Mendoza; la enorme demanda agotó prácticamente las localidades y obligó a sumar funciones. Ese mismo año, después de 55 años de trayectoria, el conjunto había anunciado su retiro definitivo de los escenarios. Así terminó una carrera irrepetible, pero no su legado. Porque Les Luthiers consiguió algo que muy pocos artistas alcanzan: hacer reír sin subestimar al público, convertir la música en comedia sin perder excelencia y demostrar que una palabra, una partitura, un tubo de cartón o una simple manguera podían convertirse en arte. Aquel 4 de septiembre de 1967 no nació solamente un grupo humorístico-musical argentino: nació una manera completamente nueva de entender el humor, y desde entonces Mastropiero —por suerte— nunca volvió a dejarnos del todo. #LesLuthiers #GerardoMasana #MarcosMundstock #DanielRabinovich #JorgeMaronna #CarlosNuñezCortes #CarlosLopezPuccio #ErnestoAcher #Mastropiero #HumorArgentino #MusicaArgentina #CulturaArgentina #HistoriaArgentina #Efemerides #UnDiaComoHoy #4DeSeptiembre #InstitutoDiTella #InstrumentosInformales #TeatroArgentino #MendozAntigua #ArgentineCulture #ArgentineHistory #MusicalComedy #ComedyLegends #MusicHistory #CulturalHeritage #OnThisDay #September4 #MusicAndComedy
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
viernes, 4 de septiembre de 2020
🔥🎼🇦🇷 4 DE SEPTIEMBRE DE 1967: NACÍA LES LUTHIERS… EL DÍA EN QUE LA MÚSICA, EL INGENIO Y EL ABSURDO SE UNIERON PARA HACER HISTORIA 🎭⚡
El 4 de septiembre de 1967, en Buenos Aires, una ruptura artística terminó provocando uno de los nacimientos más extraordinarios de la cultura argentina. Aquella noche llegaba a su fin una etapa de I Musicisti y comenzaba oficialmente la historia de Les Luthiers, el conjunto que demostraría que una cantata barroca podía hablar de laxantes, que unas mangueras podían convertirse en instrumentos musicales y que la inteligencia también podía hacer reír a carcajadas. Todo había comenzado algunos años antes en el efervescente ambiente de los coros universitarios. Gerardo Masana, arquitecto, compositor, músico e inventor, había encontrado allí a varios jóvenes que compartían una pasión por la música y un irresistible gusto por el humor. En 1965 Masana compuso la célebre Cantata Modatón —posteriormente rebautizada Cantata Laxatón—, una parodia de las grandes cantatas barrocas cuya letra surgía nada menos que del prospecto de un medicamento laxante. El disparate era monumental, pero musicalmente estaba trabajado con enorme rigor. Para interpretarlo comenzaron además a utilizar aquellos “instrumentos informales” que terminarían convirtiéndose en una de sus marcas registradas: tubos, mangueras, latas, recipientes y objetos cotidianos transformados en verdaderos instrumentos. El 4 de septiembre de 1967, después de la última función de I Musicisti y las óperas históricas en el Instituto Di Tella, el grupo se dividió. Un dato importante que suele aparecer contado de manera incorrecta es que los fundadores de Les Luthiers fueron Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Jorge Maronna y Daniel Rabinovich. Carlos Núñez Cortés permaneció inicialmente con I Musicisti y se incorporaría posteriormente; Carlos López Puccio también se sumaría hacia el final de la década. Carlos Iraldi, extraordinario constructor e inventor, comenzó a colaborar con Masana en el desarrollo de los instrumentos. La primera actuación del nuevo grupo llegó en octubre de 1967, en una presentación para Editorial Abril, y en noviembre estrenaron en el Instituto Di Tella Les Luthiers cuentan la ópera. Había nacido una fórmula irrepetible: músicos rigurosos vestidos con solemnidad, textos repletos de dobles sentidos, juegos lingüísticos, historia, literatura, parodia y una colección de instrumentos imposibles. Con el tiempo aparecería también el personaje que se transformó en el gran compositor imaginario de su universo: Johann Sebastian Mastropiero, protagonista de una biografía delirante que permitió enlazar durante décadas incontables obras y presentaciones. La cronología del grupo sitúa su primera aparición escénica bajo ese nombre en 1970. A comienzos de los años 70 terminó de consolidarse una formación legendaria con Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés y posteriormente Ernesto Acher. El golpe más doloroso llegó el 23 de noviembre de 1973: Gerardo Masana murió con apenas 36 años. Su ausencia pudo haber significado el final, pero ocurrió exactamente lo contrario. Les Luthiers continuó creciendo hasta transformarse en un fenómeno internacional. España los recibió por primera vez en 1974; en 1980 llegaron a Nueva York y actuaron en el Lincoln Center con un espectáculo en inglés; y el 11 de agosto de 1986 cumplieron otro sueño al presentarse junto a una orquesta en el Teatro Colón de Buenos Aires, ante una sala desbordada. Su prestigio terminaría trascendiendo ampliamente el mundo del espectáculo. En 2011 recibieron el Grammy Latino a la Excelencia Musical y en 2017 el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Para entonces acumulaban más de 170 obras, más de 30 instrumentos creados, alrededor de 4.000 presentaciones y más de nueve millones de espectadores, cifras que muestran hasta dónde había llegado aquella aventura nacida entre estudiantes universitarios. El jurado del Princesa de Asturias destacó precisamente su original tratamiento del lenguaje, los instrumentos y la acción escénica como una aportación singular a la cultura iberoamericana. Y Mendoza también quedó unida al capítulo final de esa historia: durante agosto de 2023, en plena gira de despedida, Les Luthiers presentó Más tropiezos de Mastropiero en el Teatro Mendoza; la enorme demanda agotó prácticamente las localidades y obligó a sumar funciones. Ese mismo año, después de 55 años de trayectoria, el conjunto había anunciado su retiro definitivo de los escenarios. Así terminó una carrera irrepetible, pero no su legado. Porque Les Luthiers consiguió algo que muy pocos artistas alcanzan: hacer reír sin subestimar al público, convertir la música en comedia sin perder excelencia y demostrar que una palabra, una partitura, un tubo de cartón o una simple manguera podían convertirse en arte. Aquel 4 de septiembre de 1967 no nació solamente un grupo humorístico-musical argentino: nació una manera completamente nueva de entender el humor, y desde entonces Mastropiero —por suerte— nunca volvió a dejarnos del todo. #LesLuthiers #GerardoMasana #MarcosMundstock #DanielRabinovich #JorgeMaronna #CarlosNuñezCortes #CarlosLopezPuccio #ErnestoAcher #Mastropiero #HumorArgentino #MusicaArgentina #CulturaArgentina #HistoriaArgentina #Efemerides #UnDiaComoHoy #4DeSeptiembre #InstitutoDiTella #InstrumentosInformales #TeatroArgentino #MendozAntigua #ArgentineCulture #ArgentineHistory #MusicalComedy #ComedyLegends #MusicHistory #CulturalHeritage #OnThisDay #September4 #MusicAndComedy

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