El 8 de septiembre de 1944 comenzó uno de los capítulos más inquietantes de la historia de la tecnología: Alemania nazi empleó con éxito por primera vez en combate el A-4, posteriormente conocido por la propaganda como V-2 —Vergeltungswaffe 2, “Arma de Represalia 2”—, el primer misil balístico de largo alcance utilizado operacionalmente. Aquella mañana un V-2 cayó en la zona de Maisons-Alfort, en las afueras de la recién liberada París, causando seis muertos y decenas de heridos; horas después otro misil golpeó Chiswick, en Londres, donde murieron tres personas. El arma llegaba a velocidad supersónica, prácticamente sin posibilidad de ser interceptada con la tecnología defensiva de 1944. Su historia había comenzado mucho antes. Wernher von Braun se incorporó en 1932 al programa de cohetes del Ejército alemán después de haber participado desde joven en la Verein für Raumschiffahrt, una sociedad dedicada al vuelo espacial. Las investigaciones iniciadas en Kummersdorf fueron trasladadas en 1937 a Peenemünde, en la costa del Báltico, donde von Braun ejerció como director técnico y Walter Dornberger encabezó militarmente el programa. El A-4 medía aproximadamente 14 metros, pesaba cerca de 13 toneladas al lanzamiento, utilizaba oxígeno líquido y una mezcla de alcohol y agua como propelentes, podía transportar alrededor de una tonelada de explosivos y alcanzar blancos situados a unos 320 kilómetros. Después de varios fracasos, el 3 de octubre de 1942 se produjo en Peenemünde el primer vuelo plenamente exitoso: el cohete recorrió aproximadamente 200 kilómetros y alcanzó unos 96 kilómetros de altura. El desarrollo continuó hasta convertirlo en un arma de producción masiva. Los posteriores ensayos del A-4 llegaron incluso al espacio, por lo que el Smithsonian lo considera el primer objeto construido por el ser humano que alcanzó esa región, un logro tecnológico extraordinario nacido, paradójicamente, dentro de un programa concebido para la destrucción. El bombardeo británico de Peenemünde durante la noche del 17 al 18 de agosto de 1943 aceleró el traslado de la producción a Mittelwerk, una gigantesca fábrica subterránea próxima a Nordhausen. Allí se fabricaron cerca de 6.000 V-2 utilizando extensamente mano de obra esclava procedente del campo de concentración de Mittelbau-Dora. Esta dimensión es inseparable de la historia del cohete: el Smithsonian calcula que al menos 10.000 prisioneros murieron en relación directa con el programa V-2 debido a las condiciones brutales, enfermedades, hambre, agotamiento y asesinatos; es decir, murieron más personas construyendo el arma que como consecuencia de sus impactos. Entre septiembre de 1944 y marzo de 1945 fueron disparados más de 3.000 V-2 contra Gran Bretaña y objetivos del continente europeo, especialmente Londres y Amberes. Militarmente no pudieron alterar el resultado de una guerra que Alemania estaba perdiendo, pero tecnológicamente marcaron un antes y un después: el principio del misil balístico moderno y una de las raíces fundamentales de los futuros vehículos espaciales. Con la derrota del Tercer Reich comenzó otra carrera. Estados Unidos capturó componentes, documentación y especialistas alemanes, mientras que la Unión Soviética hizo lo mismo en la zona que pasó a ocupar. Bajo programas estadounidenses que comenzaron como Project Overcast y posteriormente fueron conocidos como Operation Paperclip, centenares y luego más de un millar de científicos, ingenieros y técnicos alemanes fueron trasladados a Estados Unidos; entre los especialistas en cohetería se encontraba von Braun, antiguo miembro del Partido Nazi y oficial de las SS, cuya relación con el sistema de trabajo esclavo de Mittelwerk forma parte hoy de la evaluación histórica de su trayectoria. Von Braun y parte de su equipo continuaron desarrollando misiles para el Ejército estadounidense y, desde 1960, pasaron a trabajar para la NASA. Allí von Braun dirigió el Marshall Space Flight Center y encabezó el desarrollo del gigantesco Saturn V que impulsó las misiones Apollo hacia la Luna. El Saturn V no fue simplemente un “V-2 perfeccionado”: fue una máquina muchísimo más compleja y resultado de décadas de avances estadounidenses y del trabajo de miles de científicos, ingenieros y empresas; pero la experiencia acumulada en los grandes cohetes de combustible líquido y el personal procedente del programa alemán constituyeron una de las raíces tecnológicas de aquella evolución. Así, uno de los símbolos más oscuros de la Segunda Guerra Mundial dejó una herencia profundamente contradictoria: concebido como arma de terror, fabricado mediante explotación y muerte, e incapaz de salvar al régimen nazi, el V-2 inauguró la era de los misiles balísticos y aportó conocimientos que, reutilizados por las potencias vencedoras durante la Guerra Fría, terminaron formando parte del gigantesco salto tecnológico que llevó al ser humano hasta la Luna. 🚀🌕⚔️ #V2 #SegundaGuerraMundial #Historia #HistoriaMilitar #WernherVonBraun #Peenemünde #MittelbauDora #Cohetes #CarreraEspacial #Apollo #SaturnV #ConquistaDelEspacio #WorldWarII #WWIIHistory #V2Rocket #RocketHistory #SpaceRace #ApolloProgram #SaturnV #SpaceHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
domingo, 6 de septiembre de 2020
🔥🚀⚔️ 8 DE SEPTIEMBRE DE 1944: EL V-2 ABRIÓ LA ERA DE LOS MISILES… DEL HORROR DE LA GUERRA NAZI AL CAMINO QUE DÉCADAS DESPUÉS LLEGARÍA HASTA LA LUNA 🌕🚀
El 8 de septiembre de 1944 comenzó uno de los capítulos más inquietantes de la historia de la tecnología: Alemania nazi empleó con éxito por primera vez en combate el A-4, posteriormente conocido por la propaganda como V-2 —Vergeltungswaffe 2, “Arma de Represalia 2”—, el primer misil balístico de largo alcance utilizado operacionalmente. Aquella mañana un V-2 cayó en la zona de Maisons-Alfort, en las afueras de la recién liberada París, causando seis muertos y decenas de heridos; horas después otro misil golpeó Chiswick, en Londres, donde murieron tres personas. El arma llegaba a velocidad supersónica, prácticamente sin posibilidad de ser interceptada con la tecnología defensiva de 1944. Su historia había comenzado mucho antes. Wernher von Braun se incorporó en 1932 al programa de cohetes del Ejército alemán después de haber participado desde joven en la Verein für Raumschiffahrt, una sociedad dedicada al vuelo espacial. Las investigaciones iniciadas en Kummersdorf fueron trasladadas en 1937 a Peenemünde, en la costa del Báltico, donde von Braun ejerció como director técnico y Walter Dornberger encabezó militarmente el programa. El A-4 medía aproximadamente 14 metros, pesaba cerca de 13 toneladas al lanzamiento, utilizaba oxígeno líquido y una mezcla de alcohol y agua como propelentes, podía transportar alrededor de una tonelada de explosivos y alcanzar blancos situados a unos 320 kilómetros. Después de varios fracasos, el 3 de octubre de 1942 se produjo en Peenemünde el primer vuelo plenamente exitoso: el cohete recorrió aproximadamente 200 kilómetros y alcanzó unos 96 kilómetros de altura. El desarrollo continuó hasta convertirlo en un arma de producción masiva. Los posteriores ensayos del A-4 llegaron incluso al espacio, por lo que el Smithsonian lo considera el primer objeto construido por el ser humano que alcanzó esa región, un logro tecnológico extraordinario nacido, paradójicamente, dentro de un programa concebido para la destrucción. El bombardeo británico de Peenemünde durante la noche del 17 al 18 de agosto de 1943 aceleró el traslado de la producción a Mittelwerk, una gigantesca fábrica subterránea próxima a Nordhausen. Allí se fabricaron cerca de 6.000 V-2 utilizando extensamente mano de obra esclava procedente del campo de concentración de Mittelbau-Dora. Esta dimensión es inseparable de la historia del cohete: el Smithsonian calcula que al menos 10.000 prisioneros murieron en relación directa con el programa V-2 debido a las condiciones brutales, enfermedades, hambre, agotamiento y asesinatos; es decir, murieron más personas construyendo el arma que como consecuencia de sus impactos. Entre septiembre de 1944 y marzo de 1945 fueron disparados más de 3.000 V-2 contra Gran Bretaña y objetivos del continente europeo, especialmente Londres y Amberes. Militarmente no pudieron alterar el resultado de una guerra que Alemania estaba perdiendo, pero tecnológicamente marcaron un antes y un después: el principio del misil balístico moderno y una de las raíces fundamentales de los futuros vehículos espaciales. Con la derrota del Tercer Reich comenzó otra carrera. Estados Unidos capturó componentes, documentación y especialistas alemanes, mientras que la Unión Soviética hizo lo mismo en la zona que pasó a ocupar. Bajo programas estadounidenses que comenzaron como Project Overcast y posteriormente fueron conocidos como Operation Paperclip, centenares y luego más de un millar de científicos, ingenieros y técnicos alemanes fueron trasladados a Estados Unidos; entre los especialistas en cohetería se encontraba von Braun, antiguo miembro del Partido Nazi y oficial de las SS, cuya relación con el sistema de trabajo esclavo de Mittelwerk forma parte hoy de la evaluación histórica de su trayectoria. Von Braun y parte de su equipo continuaron desarrollando misiles para el Ejército estadounidense y, desde 1960, pasaron a trabajar para la NASA. Allí von Braun dirigió el Marshall Space Flight Center y encabezó el desarrollo del gigantesco Saturn V que impulsó las misiones Apollo hacia la Luna. El Saturn V no fue simplemente un “V-2 perfeccionado”: fue una máquina muchísimo más compleja y resultado de décadas de avances estadounidenses y del trabajo de miles de científicos, ingenieros y empresas; pero la experiencia acumulada en los grandes cohetes de combustible líquido y el personal procedente del programa alemán constituyeron una de las raíces tecnológicas de aquella evolución. Así, uno de los símbolos más oscuros de la Segunda Guerra Mundial dejó una herencia profundamente contradictoria: concebido como arma de terror, fabricado mediante explotación y muerte, e incapaz de salvar al régimen nazi, el V-2 inauguró la era de los misiles balísticos y aportó conocimientos que, reutilizados por las potencias vencedoras durante la Guerra Fría, terminaron formando parte del gigantesco salto tecnológico que llevó al ser humano hasta la Luna. 🚀🌕⚔️ #V2 #SegundaGuerraMundial #Historia #HistoriaMilitar #WernherVonBraun #Peenemünde #MittelbauDora #Cohetes #CarreraEspacial #Apollo #SaturnV #ConquistaDelEspacio #WorldWarII #WWIIHistory #V2Rocket #RocketHistory #SpaceRace #ApolloProgram #SaturnV #SpaceHistory

No hay comentarios.:
Publicar un comentario