lunes, 16 de septiembre de 2024

🔥🧬💜 17 DE SEPTIEMBRE: EL CÓDIGO DEL CROMOSOMA 9 — LA EXTRAÑA ALTERACIÓN GENÉTICA QUE DIO NOMBRE AL SÍNDROME DE KLEEFSTRA


Cada 17 de septiembre, familias, asociaciones, profesionales de la salud e investigadores de distintos países se unen para visibilizar el Síndrome de Kleefstra, una enfermedad genética poco frecuente que puede afectar el desarrollo neurológico y distintas funciones del organismo. Aunque muchas publicaciones en español lo presentan como “Día Mundial del Síndrome de Kleefstra”, la organización internacional de referencia lo denomina Kleefstra Syndrome Awareness Day, una jornada mundial de concientización impulsada por la propia comunidad. Y detrás de la elección de la fecha existe un detalle extraordinario: una de las alteraciones que causa el síndrome se localiza en la región 9q34.3 del cromosoma 9. Septiembre es el noveno mes del año y la letra Q ocupa el puesto 17 del alfabeto; de allí surgió simbólicamente el 17 de septiembre como fecha para hacerlo visible. El Síndrome de Kleefstra se produce cuando una persona pierde una copia funcional del gen EHMT1, ya sea porque existe una deleción en la región 9q34.3 que incluye ese gen o por una variante patogénica dentro del propio EHMT1. Este gen contiene las instrucciones para fabricar una enzima que modifica las histonas, proteínas íntimamente relacionadas con el ADN, y participa así en la regulación de la actividad de numerosos genes fundamentales para el desarrollo. Cuando una de las copias de EHMT1 deja de funcionar correctamente, esa delicada regulación genética puede alterarse. Entre las manifestaciones más características se encuentran el retraso global del desarrollo, discapacidad intelectual de grado variable, hipotonía o disminución del tono muscular durante la infancia y dificultades importantes en el desarrollo del lenguaje, especialmente en la expresión verbal. Algunas personas también pueden presentar rasgos faciales característicos, trastornos auditivos o visuales, epilepsia, alteraciones cardíacas, renales o urológicas, problemas del sueño, infecciones respiratorias recurrentes y características asociadas al espectro autista. Sin embargo, el síndrome no se manifiesta exactamente igual en todas las personas: existe una considerable variabilidad clínica y no todos desarrollan todas estas complicaciones. La historia científica del síndrome es relativamente reciente. A finales de la década de 1990 comenzaron a reconocerse pacientes con pequeñas deleciones en el extremo del cromosoma 9. En 2005, estudios genéticos señalaron a EHMT1 como el principal candidato y, en 2006, un equipo encabezado por la genetista neerlandesa Tjitske Kleefstra demostró que variantes que provocaban pérdida de función de este gen podían producir el mismo cuadro clínico. Con el avance de aquellas investigaciones, la enfermedad terminaría recibiendo el nombre de Síndrome de Kleefstra. Durante años fue considerada una condición excepcionalmente rara, en parte porque muchas personas podían permanecer sin diagnóstico. Las estimaciones científicas actuales continúan siendo aproximadas: GeneReviews sitúa su frecuencia alrededor de 1 caso cada 25.000 a 35.000 personas, mientras que una guía clínica internacional publicada en 2026 calcula una prevalencia cercana a 1 cada 36.000. Los propios especialistas advierten que la verdadera cifra podría ser mayor debido al infradiagnóstico. El diagnóstico también cambió con la revolución de la genética. El microarray cromosómico continúa siendo útil para detectar deleciones de 9q34.3, mientras que la secuenciación permite identificar variantes dentro de EHMT1. Técnicas como MLPA o FISH conservan utilidad en situaciones específicas, pero una guía internacional de 2026 recomienda actualmente, cuando es posible, la secuenciación del genoma —o del exoma si aquella no está disponible— preferentemente estudiando al paciente y a sus padres, y complementarla con microarray u otros análisis cuando sea necesario. No existe actualmente una cura que revierta la causa genética del Síndrome de Kleefstra, pero eso no significa que no exista atención posible. El acompañamiento suele ser multidisciplinario e incluye estimulación temprana, fisioterapia, terapia ocupacional, apoyo en comunicación y lenguaje, intervención educativa y tratamiento específico de problemas neurológicos, cardíacos, renales, auditivos, visuales o conductuales cuando aparecen. En 2026 se publicó incluso la primera gran guía clínica internacional basada en evidencia para esta enfermedad, con decenas de recomendaciones destinadas a mejorar y unificar la atención de niños y adultos. En una enfermedad poco frecuente, visibilizar puede significar muchísimo: ayudar a una familia a encontrar un diagnóstico, acercar información científica a profesionales, impulsar nuevas investigaciones y recordar que detrás de cada análisis genético existen personas, historias y familias que merecen acompañamiento. El 17 de septiembre, el cromosoma 9, la letra Q y una fecha aparentemente común se transforman así en un símbolo mundial de conocimiento, investigación y esperanza. #SíndromeDeKleefstra #Kleefstra #EHMT1 #EnfermedadesRaras #Genética #Cromosoma9 #9q34 #Concientización #Salud #InvestigaciónGenética #RareDisease #KleefstraSyndrome #KSAwarenessDay #EHMT1 #RareDiseases #Genetics #Chromosome9 #GeneticDisorder #RareDiseaseAwareness #MedicalResearch


No hay comentarios.:

Publicar un comentario