Fernando Fader, un maestro del impresionismo argentino, encontró en Loza Corral, Córdoba, un refugio para su arte y su vida. Se trasladó allí en 1916, buscando un clima más benigno para su salud, ya que padecía tuberculosis. En este paraje serrano, construyó su casa, conocida como la Huerta Encantada, un espacio que no solo le sirvió de hogar, sino también de inspiración para muchas de sus obras. La casona, diseñada por el propio Fader, cuenta con jardines escalonados y un sistema de riego que él mismo ideó. En su interior se conservan muebles, fotografías y elementos de trabajo que utilizó durante su residencia. Aquí, el artista plasmó en sus lienzos la belleza agreste del paisaje cordobés, con su luz cambiante y sus colores vibrantes. Hoy, la casa de Fader es un museo abierto al público, parte del Patrimonio Cultural de Córdoba. Quienes la visitan pueden recorrer su estudio, donde creó algunas de sus pinturas más emblemáticas, y admirar la decoración mural que aún se conserva
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
sábado, 7 de junio de 2025
Fernando Fader en Loza Corral. (1920) Córdoba, Argentina
Fernando Fader, un maestro del impresionismo argentino, encontró en Loza Corral, Córdoba, un refugio para su arte y su vida. Se trasladó allí en 1916, buscando un clima más benigno para su salud, ya que padecía tuberculosis. En este paraje serrano, construyó su casa, conocida como la Huerta Encantada, un espacio que no solo le sirvió de hogar, sino también de inspiración para muchas de sus obras. La casona, diseñada por el propio Fader, cuenta con jardines escalonados y un sistema de riego que él mismo ideó. En su interior se conservan muebles, fotografías y elementos de trabajo que utilizó durante su residencia. Aquí, el artista plasmó en sus lienzos la belleza agreste del paisaje cordobés, con su luz cambiante y sus colores vibrantes. Hoy, la casa de Fader es un museo abierto al público, parte del Patrimonio Cultural de Córdoba. Quienes la visitan pueden recorrer su estudio, donde creó algunas de sus pinturas más emblemáticas, y admirar la decoración mural que aún se conserva
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