Apenas ocho meses después de que fuerzas británicas desplazaran a las autoridades argentinas de las Islas Malvinas el 3 de enero de 1833, Puerto Soledad volvió a convertirse en escenario de un acontecimiento extraordinario. El 26 de agosto, Antonio Rivero —recordado por la historia como el Gaucho Rivero— encabezó junto a otros siete trabajadores rurales una violenta sublevación contra el orden establecido en las islas después de la ocupación británica. Eran apenas ocho hombres, armados con facones, boleadoras, espadas, pistolas y antiguos mosquetes, pero su acción alteró durante meses la precaria situación existente en la isla Soledad. Rivero había trabajado en el establecimiento organizado por Luis Vernet, a quien el gobierno de Buenos Aires había nombrado en 1829 comandante político y militar de las Malvinas. Tras el desplazamiento argentino de enero de 1833, gran parte de aquel asentamiento permaneció en las islas y las tensiones aumentaron. El levantamiento terminó con la muerte de cinco integrantes de la colonia, entre ellos Matthew Brisbane —administrador de Vernet—, William Dickson y el capataz Juan Simon. Aquí comienza una de las discusiones más apasionantes de nuestra historia: algunas interpretaciones consideran que la rebelión estuvo impulsada fundamentalmente por salarios impagos o devaluados, restricciones y durísimas condiciones de trabajo; otra corriente de la historiografía argentina interpreta el episodio como un acto de resistencia frente a la ocupación británica. Incluso la tradición histórica nacional sostiene que los sublevados retiraron la enseña británica y volvieron a levantar la bandera argentina, aunque este punto también ha sido discutido por investigadores. Lo comprobable es que durante los meses siguientes Rivero y sus compañeros permanecieron fuera del control británico efectivo y que recién en enero de 1834, con la llegada del teniente Henry Smith y un destacamento de Royal Marines, comenzó la persecución organizada del grupo. Rivero fue el último en entregarse, el 18 de marzo de 1834. Los prisioneros pasaron posteriormente por custodia naval británica y terminaron sin una condena firme; diversas reconstrucciones históricas señalan que fueron finalmente liberados en Montevideo. Hasta Charles Darwin, que regresó a las Malvinas a bordo del HMS Beagle en marzo de 1834, dejó registrado en su diario el impacto que habían provocado las noticias de la rebelión y las muertes ocurridas en Puerto Soledad. Tampoco sabemos con absoluta certeza dónde y cuándo nació Antonio Rivero: la tradición argentina suele vincularlo con Entre Ríos, pero la documentación conocida no permite afirmarlo categóricamente. Casi dos siglos después, su figura continúa provocando interpretaciones enfrentadas: criminal para unas lecturas, rebelde social para otras y símbolo de resistencia y soberanía para buena parte de la memoria histórica argentina. Más allá de la polémica, aquel 26 de agosto de 1833 quedó grabado como uno de los episodios más tempranos, dramáticos y controvertidos ocurridos en Malvinas después de la ocupación británica. Porque la historia no siempre llega escrita con certezas absolutas: algunas veces permanece viva precisamente porque todavía seguimos discutiéndola. 🇦🇷🌊🔥 #GauchoRivero #AntonioRivero #Malvinas #IslasMalvinas #SoberaníaArgentina #HistoriaArgentina #HistoriaDeMalvinas #PuertoSoledad #26DeAgosto #MemoriaHistórica #AtlánticoSur #MendozAntigua #GauchoRivero1833 #MalvinasHistory #ArgentineHistory #ArgentineSovereignty #HistoricalMemory #SouthAtlanticHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
viernes, 2 de enero de 2026
🔥🇦🇷⚔️ 26 DE AGOSTO DE 1833: EL GAUCHO RIVERO SE ALZÓ EN MALVINAS — OCHO HOMBRES, CINCO MESES DE REBELDÍA Y UN EPISODIO QUE TODAVÍA DIVIDE A LOS HISTORIADORES 🏴☠️🌊
Apenas ocho meses después de que fuerzas británicas desplazaran a las autoridades argentinas de las Islas Malvinas el 3 de enero de 1833, Puerto Soledad volvió a convertirse en escenario de un acontecimiento extraordinario. El 26 de agosto, Antonio Rivero —recordado por la historia como el Gaucho Rivero— encabezó junto a otros siete trabajadores rurales una violenta sublevación contra el orden establecido en las islas después de la ocupación británica. Eran apenas ocho hombres, armados con facones, boleadoras, espadas, pistolas y antiguos mosquetes, pero su acción alteró durante meses la precaria situación existente en la isla Soledad. Rivero había trabajado en el establecimiento organizado por Luis Vernet, a quien el gobierno de Buenos Aires había nombrado en 1829 comandante político y militar de las Malvinas. Tras el desplazamiento argentino de enero de 1833, gran parte de aquel asentamiento permaneció en las islas y las tensiones aumentaron. El levantamiento terminó con la muerte de cinco integrantes de la colonia, entre ellos Matthew Brisbane —administrador de Vernet—, William Dickson y el capataz Juan Simon. Aquí comienza una de las discusiones más apasionantes de nuestra historia: algunas interpretaciones consideran que la rebelión estuvo impulsada fundamentalmente por salarios impagos o devaluados, restricciones y durísimas condiciones de trabajo; otra corriente de la historiografía argentina interpreta el episodio como un acto de resistencia frente a la ocupación británica. Incluso la tradición histórica nacional sostiene que los sublevados retiraron la enseña británica y volvieron a levantar la bandera argentina, aunque este punto también ha sido discutido por investigadores. Lo comprobable es que durante los meses siguientes Rivero y sus compañeros permanecieron fuera del control británico efectivo y que recién en enero de 1834, con la llegada del teniente Henry Smith y un destacamento de Royal Marines, comenzó la persecución organizada del grupo. Rivero fue el último en entregarse, el 18 de marzo de 1834. Los prisioneros pasaron posteriormente por custodia naval británica y terminaron sin una condena firme; diversas reconstrucciones históricas señalan que fueron finalmente liberados en Montevideo. Hasta Charles Darwin, que regresó a las Malvinas a bordo del HMS Beagle en marzo de 1834, dejó registrado en su diario el impacto que habían provocado las noticias de la rebelión y las muertes ocurridas en Puerto Soledad. Tampoco sabemos con absoluta certeza dónde y cuándo nació Antonio Rivero: la tradición argentina suele vincularlo con Entre Ríos, pero la documentación conocida no permite afirmarlo categóricamente. Casi dos siglos después, su figura continúa provocando interpretaciones enfrentadas: criminal para unas lecturas, rebelde social para otras y símbolo de resistencia y soberanía para buena parte de la memoria histórica argentina. Más allá de la polémica, aquel 26 de agosto de 1833 quedó grabado como uno de los episodios más tempranos, dramáticos y controvertidos ocurridos en Malvinas después de la ocupación británica. Porque la historia no siempre llega escrita con certezas absolutas: algunas veces permanece viva precisamente porque todavía seguimos discutiéndola. 🇦🇷🌊🔥 #GauchoRivero #AntonioRivero #Malvinas #IslasMalvinas #SoberaníaArgentina #HistoriaArgentina #HistoriaDeMalvinas #PuertoSoledad #26DeAgosto #MemoriaHistórica #AtlánticoSur #MendozAntigua #GauchoRivero1833 #MalvinasHistory #ArgentineHistory #ArgentineSovereignty #HistoricalMemory #SouthAtlanticHistory
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