Mientras hoy muchos apenas sobreviven la mañana con un café rápido y una tostada, nuestros antepasados en el campo tenían un secreto para aguantar jornadas épicas bajo el sol. Se llamaba "Almuerzo Chico" y era el combustible de los verdaderos hombres de hierro. Para el gaucho, el día no empezaba con cereales, sino con fuego y carne. Antes de que aclarara, y previo a enfrentarse a las tareas más rudas, se cumplía este ritual sagrado. El Ritual del Cimarrón, todo comenzaba con unos amargos para despertar el espíritu. El Plato Fuerte, no era un aperitivo; consistía en un contundente churrasco (bife de vaca) hecho sobre la plancha de hierro, sobras de carne asada de la noche anterior o incluso una buena cazuela de puchero caliente. Para "asentar" semejante banquete, se terminaba con más mate amargo o, en muchos casos, un buen vaso de vino. "Hacer la mañana": Así se conocía también a esta costumbre en diversas regiones del país; era la garantía de poder trabajar "duro y parejo" hasta el mediodía sin flaquear. A diferencia de la vida urbana actual, donde el trabajo suele ser sedentario, el desgaste calórico de un peón de campo en el siglo XIX y principios del XX era altísimo. Este "almuerzo chico" no era un lujo, sino una necesidad fisiológica para soportar el clima extremo y el esfuerzo físico del arreo y la doma. ¿Te animarías hoy a desayunar un churrasco con vino antes de ir a la oficina o prefieres quedarte con el café con leche? ¡Contanos en los comentarios!#TradiciónGaucha #CampoArgentino #AlmuerzoChico #CostumbresPatrias #Gauchos #Raíces #mendozantigua
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domingo, 25 de enero de 2026
🥩🧉 ¿EL DESAYUNO MÁS POTENTE DEL MUNDO? LA TRADICIÓN OLVIDADA DEL "ALMUERZO CHICO" GAUCHESCO
Mientras hoy muchos apenas sobreviven la mañana con un café rápido y una tostada, nuestros antepasados en el campo tenían un secreto para aguantar jornadas épicas bajo el sol. Se llamaba "Almuerzo Chico" y era el combustible de los verdaderos hombres de hierro. Para el gaucho, el día no empezaba con cereales, sino con fuego y carne. Antes de que aclarara, y previo a enfrentarse a las tareas más rudas, se cumplía este ritual sagrado. El Ritual del Cimarrón, todo comenzaba con unos amargos para despertar el espíritu. El Plato Fuerte, no era un aperitivo; consistía en un contundente churrasco (bife de vaca) hecho sobre la plancha de hierro, sobras de carne asada de la noche anterior o incluso una buena cazuela de puchero caliente. Para "asentar" semejante banquete, se terminaba con más mate amargo o, en muchos casos, un buen vaso de vino. "Hacer la mañana": Así se conocía también a esta costumbre en diversas regiones del país; era la garantía de poder trabajar "duro y parejo" hasta el mediodía sin flaquear. A diferencia de la vida urbana actual, donde el trabajo suele ser sedentario, el desgaste calórico de un peón de campo en el siglo XIX y principios del XX era altísimo. Este "almuerzo chico" no era un lujo, sino una necesidad fisiológica para soportar el clima extremo y el esfuerzo físico del arreo y la doma. ¿Te animarías hoy a desayunar un churrasco con vino antes de ir a la oficina o prefieres quedarte con el café con leche? ¡Contanos en los comentarios!#TradiciónGaucha #CampoArgentino #AlmuerzoChico #CostumbresPatrias #Gauchos #Raíces #mendozantigua
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