La historia urbana de Chacras de Coria no puede entenderse sin el agua. Allí convivieron, desde temprano, dos sistemas hídricos que modelaron el territorio y condicionaron la implantación del poblado: por un lado, el sistema natural de las aguas salvajes, compuesto por ríos temporarios y cauces secos; por otro, el sistema cultural de las aguas conducidas, organizado en canales, hijuelas y acequias. Ambos, con recorridos en gran medida paralelos, dejaron su huella sobre el trazado de la villa y terminaron definiendo buena parte de su forma urbana. La bibliografía patrimonial reciente sobre Chacras de Coria subraya justamente que ese paisaje fue el resultado del cruce entre naturaleza, riego y ocupación humana, y recuerda además que la zona era conocida en tiempos prehispánicos como el Valle de Lanyeni. Los antiguos ríos secos, que concentraban las tormentas estivales y corrían de oeste a este, atravesaban estas tierras antes de ser incorporados progresivamente al sistema vial. Algunos ejemplos de esos cauces temporarios son los que más tarde se asociaron con las actuales calles Almirante Brown, Pueyrredón, Larrea, Liniers y Besares, o con el sector del hoy llamado río seco Viamonte, vinculado al eje de Malvinas y Piedras. Con el avance urbano y con las modificaciones introducidas por la acción humana y los cambios en los límites de las propiedades, esos cursos fueron alterándose, aunque dejaron rastros visibles. Uno de los más elocuentes es el puente de Viamonte y Larrea, que todavía funciona como una marca material de la existencia del viejo cauce y de la dirección que llevaba ese escurrimiento natural. Frente a ese sistema natural se desplegó el sistema cultural del riego, articulado por cauces principales de dirección sur-norte, de los que partía una red de acequias hacia el este siguiendo la pendiente del terreno. Entre las hijuelas más importantes sobresalieron Chacras de Coria y La Falda. La primera estuvo ligada tanto al antiguo sistema huarpe como al riego de las chacras históricas de don Coria; la segunda abasteció, entre otras propiedades, las tierras de José Benito de San Martín, quien desde 1912 convirtió ese sector en el primer parque privado de Mendoza, el parque Angélica. No es casual que, paralelos a esas hijuelas, se afirmaran también dos de los grandes ejes longitudinales de la localidad: Viamonte y Benito de San Martín, cuyas trazas heredaron, en parte, la sinuosidad de aquellos cursos de agua. Con el tiempo, ese entramado hídrico y rural ayudó a convertir a Chacras de Coria en un sitio de recreo privilegiado. Como recuerda la historiografía mendocina citada en la guía patrimonial del distrito, el suburbio agrícola al sur de la ciudad, más irrigado y fresco en verano, comenzó a perfilarse desde temprano como un lugar de paseo de fin de semana para las familias acomodadas. Ya en los inicios del siglo XX, la villa se pobló de casas de verano y residencias distinguidas, algunas próximas a la estación del Ferrocarril Trasandino y otras inmersas entre viñedos, fincas y arboledas. El diario Los Andes incluso daba cuenta de quiénes participaban de esa vida estival y social, en la que se hicieron célebres las tertulias y los encuentros musicales en jardines privados como los de la casa Seippel. La conectividad de Chacras de Coria también estuvo estrechamente vinculada al agua. En tiempos coloniales, el acceso a estas tierras dependía muchas veces de los pasos sobre los cauces secos, y el zanjón —ancho y torrentoso— resultaba difícil de cruzar. Recién hacia fines de la década de 1880 comenzó a consolidarse una conexión más firme con la calle Luján, hoy San Martín, que enlazaba la zona con la ciudad de Mendoza al norte y con Luján al sur. Más adelante, durante la primera mitad del siglo XX, la construcción de nuevos puentes sobre el canal Cacique Guaymallén mejoró la circulación vehicular, y luego la conexión por Darragueira y la apertura de la ruta Panamericana en la década de 1970 terminaron de perfilar la red vial que hoy estructura el distrito. Ese proceso de accesibilidad creciente fue decisivo en la transformación de la antigua villa de veraneo. Hacia los años 1980, Chacras de Coria ya había dejado de ser solamente un refugio estacional para convertirse en un lugar de residencia permanente, con una población estable, vida tranquila, calles arboladas y un entorno todavía rodeado de fincas, viñedos y frutales. Por eso, la trama urbana de la localidad no nació como una cuadrícula impuesta sobre un espacio vacío: surgió de la superposición de cursos de agua, caminos rurales, acequias, puentes y tierras cultivadas. En otras palabras, Chacras de Coria fue una villa donde el paisaje agrario, el sistema hídrico y la urbanización crecieron juntos, dejando una identidad territorial singular que todavía puede leerse en sus calles y en su memoria. #ChacrasDeCoria #MendozaHistórica #HistoriaDeMendoza #PaisajeAgrario #Acequias #PatrimonioMendocino #Riego #FerrocarrilTrasandino #VillaDeVeraneo #UrbanismoHistórico #HistoricMendoza #AgrarianLandscape #WaterHeritage #UrbanHistory #IrrigationCulture #CulturalLandscape #MendozaArgentina #Heritage #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD
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miércoles, 15 de abril de 2026
Cuando el agua dibujó Chacras de Coria: la trama urbana que nació entre acequias, ríos secos y viñedos. Mendoza, Argentina (Imagen Ilustrativa)
La historia urbana de Chacras de Coria no puede entenderse sin el agua. Allí convivieron, desde temprano, dos sistemas hídricos que modelaron el territorio y condicionaron la implantación del poblado: por un lado, el sistema natural de las aguas salvajes, compuesto por ríos temporarios y cauces secos; por otro, el sistema cultural de las aguas conducidas, organizado en canales, hijuelas y acequias. Ambos, con recorridos en gran medida paralelos, dejaron su huella sobre el trazado de la villa y terminaron definiendo buena parte de su forma urbana. La bibliografía patrimonial reciente sobre Chacras de Coria subraya justamente que ese paisaje fue el resultado del cruce entre naturaleza, riego y ocupación humana, y recuerda además que la zona era conocida en tiempos prehispánicos como el Valle de Lanyeni. Los antiguos ríos secos, que concentraban las tormentas estivales y corrían de oeste a este, atravesaban estas tierras antes de ser incorporados progresivamente al sistema vial. Algunos ejemplos de esos cauces temporarios son los que más tarde se asociaron con las actuales calles Almirante Brown, Pueyrredón, Larrea, Liniers y Besares, o con el sector del hoy llamado río seco Viamonte, vinculado al eje de Malvinas y Piedras. Con el avance urbano y con las modificaciones introducidas por la acción humana y los cambios en los límites de las propiedades, esos cursos fueron alterándose, aunque dejaron rastros visibles. Uno de los más elocuentes es el puente de Viamonte y Larrea, que todavía funciona como una marca material de la existencia del viejo cauce y de la dirección que llevaba ese escurrimiento natural. Frente a ese sistema natural se desplegó el sistema cultural del riego, articulado por cauces principales de dirección sur-norte, de los que partía una red de acequias hacia el este siguiendo la pendiente del terreno. Entre las hijuelas más importantes sobresalieron Chacras de Coria y La Falda. La primera estuvo ligada tanto al antiguo sistema huarpe como al riego de las chacras históricas de don Coria; la segunda abasteció, entre otras propiedades, las tierras de José Benito de San Martín, quien desde 1912 convirtió ese sector en el primer parque privado de Mendoza, el parque Angélica. No es casual que, paralelos a esas hijuelas, se afirmaran también dos de los grandes ejes longitudinales de la localidad: Viamonte y Benito de San Martín, cuyas trazas heredaron, en parte, la sinuosidad de aquellos cursos de agua. Con el tiempo, ese entramado hídrico y rural ayudó a convertir a Chacras de Coria en un sitio de recreo privilegiado. Como recuerda la historiografía mendocina citada en la guía patrimonial del distrito, el suburbio agrícola al sur de la ciudad, más irrigado y fresco en verano, comenzó a perfilarse desde temprano como un lugar de paseo de fin de semana para las familias acomodadas. Ya en los inicios del siglo XX, la villa se pobló de casas de verano y residencias distinguidas, algunas próximas a la estación del Ferrocarril Trasandino y otras inmersas entre viñedos, fincas y arboledas. El diario Los Andes incluso daba cuenta de quiénes participaban de esa vida estival y social, en la que se hicieron célebres las tertulias y los encuentros musicales en jardines privados como los de la casa Seippel. La conectividad de Chacras de Coria también estuvo estrechamente vinculada al agua. En tiempos coloniales, el acceso a estas tierras dependía muchas veces de los pasos sobre los cauces secos, y el zanjón —ancho y torrentoso— resultaba difícil de cruzar. Recién hacia fines de la década de 1880 comenzó a consolidarse una conexión más firme con la calle Luján, hoy San Martín, que enlazaba la zona con la ciudad de Mendoza al norte y con Luján al sur. Más adelante, durante la primera mitad del siglo XX, la construcción de nuevos puentes sobre el canal Cacique Guaymallén mejoró la circulación vehicular, y luego la conexión por Darragueira y la apertura de la ruta Panamericana en la década de 1970 terminaron de perfilar la red vial que hoy estructura el distrito. Ese proceso de accesibilidad creciente fue decisivo en la transformación de la antigua villa de veraneo. Hacia los años 1980, Chacras de Coria ya había dejado de ser solamente un refugio estacional para convertirse en un lugar de residencia permanente, con una población estable, vida tranquila, calles arboladas y un entorno todavía rodeado de fincas, viñedos y frutales. Por eso, la trama urbana de la localidad no nació como una cuadrícula impuesta sobre un espacio vacío: surgió de la superposición de cursos de agua, caminos rurales, acequias, puentes y tierras cultivadas. En otras palabras, Chacras de Coria fue una villa donde el paisaje agrario, el sistema hídrico y la urbanización crecieron juntos, dejando una identidad territorial singular que todavía puede leerse en sus calles y en su memoria. #ChacrasDeCoria #MendozaHistórica #HistoriaDeMendoza #PaisajeAgrario #Acequias #PatrimonioMendocino #Riego #FerrocarrilTrasandino #VillaDeVeraneo #UrbanismoHistórico #HistoricMendoza #AgrarianLandscape #WaterHeritage #UrbanHistory #IrrigationCulture #CulturalLandscape #MendozaArgentina #Heritage #NostalgiaCore, #Throwback, #TBT, #ThrowbackThursday, #Vintage, #Retro, #VintagePhotography, #HistoricalPhotos, #HistoricPhotos, #ArchivePhoto, #ArchivalPhoto, #OnThisDay, #TodayInHistory, #ThisDayInHistory, #OTD

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