domingo, 19 de abril de 2026

Malbec y vino argentino: la historia épica que convirtió a Mendoza en la gran capital del brindis mundial


¿Qué sabemos realmente sobre la historia del vino y del Malbec en la Argentina? Mucho más de lo que parece a simple vista. La tradición vitivinícola del país hunde sus raíces en el tiempo de la colonización española, cuando la vid llegó a América impulsada por fines religiosos, productivos y culturales. En territorio argentino, las referencias históricas más tempranas ubican las primeras plantaciones en el siglo XVI, primero en el norte y luego en Cuyo, donde Mendoza y San Juan comenzaron a desarrollar viñedos entre 1569 y 1590. En esos años, el vino era imprescindible para la liturgia cristiana y también funcionaba como emblema cultural de la monarquía hispánica. Antes de ese proceso americano, la vid ya tenía una larga historia en otras latitudes. Existen relatos nórdicos sobre la mítica “Vinland”, nombrada por los vikingos en torno al año 1000, pero la implantación sistemática de la viticultura en América no vino de allí sino de la expansión española, con México como uno de los primeros grandes puntos de introducción de cepas europeas. En América del Norte ya había especies silvestres del género Vitis, pero la tradición del vino tal como luego se expandió en Hispanoamérica estuvo ligada a las variedades llevadas por conquistadores, religiosos y colonos. En la Argentina, la vid empezó a cultivarse primero con un sentido utilitario y sacramental, de la mano de encomenderos y órdenes religiosas. Más tarde, otra circunstancia histórica cambió el destino del vino argentino: la crisis de la filoxera en Europa durante el siglo XIX. Ese insecto devastó millones de hectáreas de viñedos en Francia y en otros países del continente, y coincidió con un momento en que la Argentina, y especialmente Mendoza, empezaba a consolidarse como tierra de oportunidad para agricultores, técnicos y empresarios del vino. La llegada de inmigrantes europeos especializados, junto con el riego artificial, la tierra seca, el sol intenso y la cercanía de los Andes, creó el escenario perfecto para el gran despegue vitivinícola de Cuyo. Entre las bodegas tradicionales que hicieron historia y ayudaron a forjar el prestigio del vino argentino figuran nombres fundamentales: Colomé en Salta, fundada en 1831; Goyenechea en San Rafael en 1868; Graffigna en San Juan en 1870; La Abeja en 1883; Trapiche en 1883; Escorihuela Gascón en 1884; La Rural en 1885; Giol y Gargantini también en 1885; Santa Ana en 1891; Michel Torino en 1892; López en 1898; Luigi Bosca en 1901; Catena en 1902; Humberto Canale en 1909; Flichman en 1910; y Norton en 1919. Varias de ellas siguen activas y forman parte del patrimonio histórico, económico y cultural de la vitivinicultura argentina. En Mendoza, además, la Finca González Videla es señalada como poseedora de una de las cavas más antiguas de América Latina, fechada en 1830. Argentina es además un caso singular en el mundo: fue el primer país en declarar al vino como Bebida Nacional. Esa decisión quedó establecida por el Decreto 1800/2010 y luego ratificada por el Congreso mediante la Ley 26.870 en 2013. A partir de ello, el 24 de noviembre quedó consagrado como el Día del Vino Argentino, Bebida Nacional, en reconocimiento al peso cultural, productivo, turístico y simbólico del vino en la identidad del país. Si hablamos del Malbec argentino, hay una fecha insoslayable: el 17 de abril de 1853. Ese día se presentó en Mendoza el proyecto para fundar la Quinta Normal de Agricultura, una institución decisiva para el desarrollo agrícola provincial. Allí aparece la figura de Domingo Faustino Sarmiento, que impulsó la creación de una escuela agronómica moderna, y también la del agrónomo francés Michel Aimé Pouget, convocado para traer nuevas variedades y estudiar su adaptación a los suelos locales. La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo reconoce esa genealogía y señala que la Quinta Normal fue el punto de partida de una larga historia de investigación y formación agrícola en Mendoza. Fue precisamente Pouget quien introdujo el Malbec en la Argentina y quien advirtió su extraordinaria adaptación al clima mendocino. Desde 2011, por iniciativa de Wines of Argentina, el 17 de abril se celebra en todo el mundo el Malbec World Day, justamente para recordar aquel momento fundacional de 1853. Hay especialistas que señalan que otras cepas francesas pudieron haber llegado también por distintas vías migratorias, pero el papel de Pouget como gran impulsor del éxito del Malbec en Mendoza y su posterior proyección internacional es ampliamente reconocido. En ese mismo proceso aparece también Justo Castro, un personaje menos conocido pero muy importante. Comerciante salteño vinculado al tráfico de mulas y con relaciones en Chile, Castro se integró a esa corriente modernizadora que ayudó a llevar conocimientos, cepas y experiencia técnica hacia la región cuyana. Esa red de vínculos entre Chile, Mendoza, San Juan y Europa fue clave para que el vino argentino dejara de ser una producción casi rudimentaria y se convirtiera en una verdadera industria. El resultado de todo ese recorrido es impactante. Según el INV, el Malbec sigue siendo la variedad más emblemática del país. En 2025, alcanzó 46.890 hectáreas, equivalentes al 23,9 % de toda la superficie de vid argentina. Mendoza concentró 39.771 hectáreas, es decir el 84,8 % del Malbec nacional. En comercio exterior, las exportaciones de Malbec y sus cortes llegaron a 1.172.721 hectolitros, generaron 404,7 millones de dólares y alcanzaron 114 países, representando el 71,9 % del volumen total de varietales exportados por la Argentina. Por eso, hablar del vino y del Malbec no es solo hablar de una bebida. Es hablar de religión, inmigración, ciencia, comercio, paisaje, identidad y cultura. Es hablar de Mendoza, de sus oasis y de su dirigencia visionaria; de bodegueros, agrónomos y trabajadores de viña; y de una historia que convirtió al desierto irrigado en una de las grandes capitales vitivinícolas del planeta. Como sugirió Borges en sus versos al vino, cada copa puede ser también una manera de mirar la propia historia. Y pocas historias argentinas son tan intensas, profundas y universales como la del vino. #Malbec #VinoArgentino #BebidaNacional #HistoriaDelVino #Mendoza #MalbecWorldDay #MichelAimePouget #Sarmiento #Vitivinicultura #CulturaDelVino #ArgentineWine #WineHistory #MendozaWine #MalbecArgentino #WineCulture #Vineyards #AndesTerroir #VinoYHistoria

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