Era domingo, día de misa, de rutinas y aparente calma. Sin embargo, detrás de las puertas del poder se estaba jugando una partida decisiva. El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, acorralado por la presión de los criollos y por la crisis española provocada por la invasión napoleónica, convocó a los jefes militares al Fuerte. Necesitaba una respuesta clara: quería saber si las tropas lo sostendrían ante una posible rebelión. La respuesta fue devastadora. Los jefes militares no le dieron el respaldo que esperaba. Uno tras otro dejaron en claro que sus hombres no estaban dispuestos a enfrentarse al pueblo para defender la continuidad del virrey. Aquello era mucho más que una negativa: era la señal de que el poder real, sin apoyo militar, empezaba a quedarse sin fuerza concreta en Buenos Aires. Esa misma jornada, Juan José Castelli y Martín Rodríguez insistieron con el pedido de convocar a un Cabildo Abierto. La situación ya no podía resolverse con proclamas ni maniobras de despacho. Según la tradición histórica, Cisneros reaccionó con una frase que resumía su derrota política: “Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran”. Finalmente, aceptó que el Cabildo Abierto se realizara el 22 de mayo. Mientras tanto, la ciudad hervía. En lugares como el Café de los Catalanes y la Fonda de las Naciones, los criollos discutían estrategias, medían fuerzas y hablaban con una confianza que días antes parecía imposible. La política ya no estaba solamente en el Fuerte o en el Cabildo: se había metido en las fondas, en los cafés, en los cuarteles y en la calle. El contexto era explosivo. La autoridad de Cisneros estaba cuestionada porque la Junta Central de Sevilla, que lo había nombrado, había caído en España. Esa crisis abrió una pregunta enorme: si la autoridad legítima en la península se había derrumbado, ¿por qué debía seguir gobernando el virrey en América? Esa duda fue el combustible político de la Semana de Mayo. Por eso el 20 de mayo fue una fecha clave. No hubo todavía Cabildo Abierto ni Primera Junta, pero ocurrió algo decisivo: Cisneros comprendió que ya no controlaba el tablero. El pueblo presionaba, los criollos avanzaban y las tropas no estaban dispuestas a sostenerlo. El virrey seguía sentado en el poder, sí. Pero ese día descubrió que el poder ya no le obedecía. #MendozAntigua #20DeMayo #SemanaDeMayo #RevolucionDeMayo #Cisneros #CabildoAbierto #FuerteDeBuenosAires #Castelli #MartinRodriguez #Saavedra #FondaDeLasNaciones #CafeDeLosCatalanes #BuenosAires1810 #HistoriaArgentina #Patria #MayoDe1810 #MayRevolution #ArgentineHistory #ColonialBuenosAires #IndependenceHistory #HistoryLovers #RevolutionHistory
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jueves, 14 de mayo de 2026
20 de mayo de 1810: el día en que Cisneros pidió apoyo… y descubrió que ya estaba solo (Imagen Ilustrativa)
Era domingo, día de misa, de rutinas y aparente calma. Sin embargo, detrás de las puertas del poder se estaba jugando una partida decisiva. El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, acorralado por la presión de los criollos y por la crisis española provocada por la invasión napoleónica, convocó a los jefes militares al Fuerte. Necesitaba una respuesta clara: quería saber si las tropas lo sostendrían ante una posible rebelión. La respuesta fue devastadora. Los jefes militares no le dieron el respaldo que esperaba. Uno tras otro dejaron en claro que sus hombres no estaban dispuestos a enfrentarse al pueblo para defender la continuidad del virrey. Aquello era mucho más que una negativa: era la señal de que el poder real, sin apoyo militar, empezaba a quedarse sin fuerza concreta en Buenos Aires. Esa misma jornada, Juan José Castelli y Martín Rodríguez insistieron con el pedido de convocar a un Cabildo Abierto. La situación ya no podía resolverse con proclamas ni maniobras de despacho. Según la tradición histórica, Cisneros reaccionó con una frase que resumía su derrota política: “Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran”. Finalmente, aceptó que el Cabildo Abierto se realizara el 22 de mayo. Mientras tanto, la ciudad hervía. En lugares como el Café de los Catalanes y la Fonda de las Naciones, los criollos discutían estrategias, medían fuerzas y hablaban con una confianza que días antes parecía imposible. La política ya no estaba solamente en el Fuerte o en el Cabildo: se había metido en las fondas, en los cafés, en los cuarteles y en la calle. El contexto era explosivo. La autoridad de Cisneros estaba cuestionada porque la Junta Central de Sevilla, que lo había nombrado, había caído en España. Esa crisis abrió una pregunta enorme: si la autoridad legítima en la península se había derrumbado, ¿por qué debía seguir gobernando el virrey en América? Esa duda fue el combustible político de la Semana de Mayo. Por eso el 20 de mayo fue una fecha clave. No hubo todavía Cabildo Abierto ni Primera Junta, pero ocurrió algo decisivo: Cisneros comprendió que ya no controlaba el tablero. El pueblo presionaba, los criollos avanzaban y las tropas no estaban dispuestas a sostenerlo. El virrey seguía sentado en el poder, sí. Pero ese día descubrió que el poder ya no le obedecía. #MendozAntigua #20DeMayo #SemanaDeMayo #RevolucionDeMayo #Cisneros #CabildoAbierto #FuerteDeBuenosAires #Castelli #MartinRodriguez #Saavedra #FondaDeLasNaciones #CafeDeLosCatalanes #BuenosAires1810 #HistoriaArgentina #Patria #MayoDe1810 #MayRevolution #ArgentineHistory #ColonialBuenosAires #IndependenceHistory #HistoryLovers #RevolutionHistory

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