miércoles, 20 de mayo de 2026

EL DECIMOCUARTO: EL EXTRAÑO OFICIO FRANCÉS PARA ESPANTAR LA MALA SUERTE DEL NÚMERO 13 (Imagen Ilustrativa)


Tras la batalla de Caseros de 1852, que significó la derrota de Juan Manuel de Rosas frente al Ejército Grande de Justo José de Urquiza, el general Lucio Norberto Mansilla decidió alejarse por un tiempo del ruido político y militar. Viajó a Europa junto a su hijo, Lucio Victorio Mansilla, joven inquieto, elegante y curioso, que años más tarde se convertiría en uno de los escritores más singulares de la Argentina del siglo XIX. En París, padre e hijo descubrieron una costumbre tan refinada como supersticiosa: el oficio del “quatorzième”, es decir, el decimocuarto. La idea era simple y curiosísima: si en una comida quedaban exactamente trece invitados, número considerado de mal augurio, se convocaba a un hombre especialmente preparado para ocupar el lugar número catorce y romper el presagio. Mansilla lo contó con ironía en Una excursión a los indios ranqueles. Según su descripción, el “decimocuarto” no podía ser cualquiera: debía ser joven, distinguido, bien vestido, de buenos modales, capaz de conversar con gracia, hablar idiomas y estar al tanto de las novedades del día. En resumen: un invitado profesional, listo para salvar una mesa elegante del temido número 13. La superstición tenía raíces antiguas. El temor al número 13 —llamado triscaidecafobia— se asocia, entre otras teorías, con la Última Cena, donde estaban Jesús y los doce apóstoles; Merriam-Webster define el término como el miedo al número 13 y recuerda esa explicación cristiana entre sus posibles orígenes culturales. En Francia, si un invitado se demoraba o faltaba, el “quatorzième” aparecía como solución elegante. Y si finalmente llegaba el verdadero comensal, el sustituto se retiraba con discreción, tal vez rumbo a otra cena donde también hiciera falta evitar el número maldito. Mansilla incluso señala que en todos los barrios había alguno disponible, “como el médico”, lo que muestra hasta qué punto la superstición podía mezclarse con la vida social parisina. Aunque Lucio V. Mansilla imaginó que semejante rareza podía llegar a Buenos Aires —tan dispuesta entonces a copiar modas europeas—, el oficio nunca logró arraigar en el Río de la Plata. Quedó como una joya literaria, una postal de época y una muestra deliciosa de cómo la alta sociedad podía convertir una superstición en una verdadera profesión. El decimocuarto: el hombre contratado para sentarse, sonreír, conversar… y salvar una cena del temido número 13. #ElDecimocuarto #Quatorzieme #LucioVMansilla #HistoriaArgentina #BatallaDeCaseros #BuenosAiresAntigua #Supersticiones #Numero13 #Triscaidecafobia #HistoriaCuriosa #CostumbresAntiguas #ParisSigloXIX #MendozAntigua #ArgentineHistory #CuriousHistory #Number13 #OldParis #SocialHistory #HistoricalCuriosities

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