martes, 19 de mayo de 2026

EL TEMOR CHILENO DE 1893: CUYO PODÍA DARLE LA ESPALDA A VALPARAÍSO Y CAER EN LOS BRAZOS DE BUENOS AIRES


A fines del siglo XIX, el Ferrocarril Trasandino por Aconcagua no era solo una obra de ingeniería: era una batalla comercial, política y estratégica por el destino económico de Cuyo. El documento publicado en Santiago de Chile en 1893 por la Imprenta y Encuadernación Barcelona defendía la necesidad de terminar el tren que uniría Chile con Mendoza y el Atlántico. Sus impulsores, J. E. Clark y M. Clark, explicaban que el proyecto había nacido con un objetivo claro: conservar y desarrollar el antiguo comercio que Valparaíso mantenía con Mendoza, San Juan y San Luis a través del paso de Uspallata. La advertencia era contundente: si el ferrocarril llegaba hasta Mendoza o San Juan, pero no cruzaba la cordillera hacia Chile, esas provincias quedarían atraídas por las mayores facilidades del mercado de Buenos Aires. Es decir, Cuyo podía cambiar definitivamente su mirada económica: dejar de vincularse con el Pacífico y quedar absorbido por el poder comercial porteño. La “Opinión del Comercio de Valparaíso”, reproducida desde El Mercurio del 28 de agosto de 1874, fue todavía más clara. Los comerciantes sostenían que el ferrocarril era necesario no solo por los beneficios que prometía, sino para no perder el comercio cuyano. Aseguraban que Valparaíso podía seguir ofreciendo ventajas a esas provincias por la cercanía relativa, los fletes marítimos del Pacífico y el vínculo comercial ya existente. El folleto también comparaba costos: transportar mercaderías desde Buenos Aires a Mendoza podía resultar mucho más caro que hacerlo desde Valparaíso a Mendoza si el Trasandino se completaba. El argumento era simple y poderoso: con el tren, Chile recuperaría competitividad, Cuyo abarataría transportes y la minería cordillerana tendría una salida más directa hacia el Pacífico. Décadas después, aquella ambición se convirtió en realidad. El Archivo Nacional de Chile recuerda que la sección final del Ferrocarril Trasandino fue recibida oficialmente el 5 de abril de 1910, en pleno clima de los centenarios de Chile y Argentina, luego de alcanzar la divisoria internacional y perforar el túnel de la Cumbre o Caracoles. El sueño era enorme: unir Valparaíso, Santiago, Mendoza y Buenos Aires, atravesar la cordillera y transformar a Cuyo en un corredor interoceánico. Pero detrás de esa epopeya ferroviaria también había un miedo económico muy concreto: que Mendoza, San Juan y San Luis quedaran definitivamente bajo la órbita comercial del Atlántico. El Trasandino no fue solo un tren. Fue una disputa por el mapa económico de Sudamérica. Fue la lucha entre Valparaíso y Buenos Aires por el corazón comercial de Cuyo.  #FerrocarrilTrasandino #Cuyo #MendozaAntigua #Valparaiso #BuenosAires #HistoriaDeMendoza #PasoDeUspallata #Aconcagua #HistoriaArgentina #HistoriaChilena #MendozAntigua #RailwayHistory #TransandineRailway #MendozaHistory #ChileHistory #SouthAmericanHistory #HistoricTrade

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