jueves, 28 de mayo de 2026

El Trasandino: el tren que quiso domar los Andes y convertir a Mendoza en puente entre dos océanos


En 1893, el folleto “Ferrocarril Trasandino por Aconcagua” presentaba al Trasandino como mucho más que una obra ferroviaria: era una promesa de trabajo, comercio, inmigración y futuro. Sus impulsores imaginaban una línea capaz de unir Buenos Aires, Mendoza, Valparaíso y Santiago, atravesando la cordillera para conectar el Atlántico con el Pacífico. El proyecto había nacido con un objetivo claro: conservar y fortalecer el antiguo intercambio entre Valparaíso y las provincias cuyanas de Mendoza, San Juan y San Luis. Luego, la idea creció hasta alcanzar Buenos Aires. El folleto destacaba que la línea Buenos Aires–Mendoza ya sumaba 1.047 kilómetros, mientras que la sección argentina del Trasandino avanzaba hacia la montaña, con 142 kilómetros construidos sobre un total de 175. Uno de los pasajes más llamativos habla de la inmigración. Según el documento, Buenos Aires, por ser un gran centro de llegada europea, podía facilitar la contratación de obreros para Chile y la región. Así, quienes necesitaran trabajadores podrían encontrarlos allí “a medida que se necesiten”, evitando al Estado los altos gastos de traerlos directamente desde Europa. El Trasandino también era presentado como una herramienta económica decisiva: abarataría fletes, reactivaría el comercio con Cuyo, impulsaría la minería, aceleraría el transporte de pasajeros y correspondencia, y devolvería protagonismo al puerto de Valparaíso. El folleto incluso comparaba costos y señalaba que llevar mercaderías desde Valparaíso a Mendoza podía resultar mucho más conveniente que hacerlo desde Buenos Aires. La dimensión histórica de aquel sueño fue enorme. Memoria Chilena, de la Biblioteca Nacional de Chile, recuerda que el Ferrocarril Trasandino fue uno de los grandes proyectos ferroviarios del siglo XIX, pensado para unir las redes de Chile y Argentina a través de la Cordillera de los Andes. El Servicio Nacional del Patrimonio Cultural señala que la obra tardó cerca de 40 años y que el tramo Los Andes–Mendoza, inaugurado en 1910, alcanzó 218 kilómetros, con alturas superiores a los 3.000 metros. Aquel folleto no hablaba solo de rieles: hablaba de una visión continental. El Trasandino prometía atraer obreros, mover mercancías, abrir mercados y transformar a Mendoza y Cuyo en un puente vivo entre dos océanos. Fue el sueño de hierro que quiso vencer la montaña y escribir, sobre los Andes, una nueva ruta de progreso. #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Cuyo #CordilleraDeLosAndes #Valparaíso #BuenosAires #Inmigración #HistoriaFerroviaria #PatrimonioHistórico #RailwayHistory #TransandineRailway #AndesRailway #ArgentinaHistory #ChileHistory #ImmigrationHistory #HistoricalHeritage

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