La imagen adjunta, en blanco y negro, parece capturar una escena de emergencia rural: vecinos reunidos, un vehículo cargado y el clima áspero de una comunidad golpeada. Esa postal ayuda a imaginar el drama vivido en San Luis durante una de las noches más recordadas de su historia sísmica. El 21 de mayo de 1936, alrededor de las 20:17/20:20, un fuerte terremoto sacudió el norte puntano y dejó una marca profunda en la memoria de la provincia. En los registros oficiales del INPRES figura como ocurrido el 22 de mayo de 1936, y se lo describe como un sismo que provocó daños considerables en San Martín, San Francisco del Monte de Oro, Quines, Villa de Praga y Las Chacras, con una intensidad estimada de VIII grados Mercalli. El movimiento fue percibido en buena parte del centro del país. Crónicas locales señalan que también se sintió en edificios altos de la ciudad de Buenos Aires, mientras que en San Francisco del Monte de Oro hubo derrumbes, grietas en numerosas viviendas, noches a la intemperie y una población aterrada por las réplicas y los ruidos subterráneos. Las localidades del norte provincial fueron las más castigadas. En pueblos como San Francisco del Monte de Oro, San Martín, Villa de Praga, Las Chacras, Los Corrales, Potrero de Leyes, La Majada y Río Juan Gómez, muchas casas quedaron dañadas o prácticamente inhabitables. Algunas crónicas locales mencionan además víctimas fatales, aunque las cifras varían según las fuentes disponibles. Aquel terremoto no solo dejó paredes caídas: también expuso la fragilidad de las construcciones de adobe, la falta de preparación ante los desastres naturales y el enorme impacto psicológico que provocaban estos fenómenos en una época en la que la prevención sísmica casi no existía. El Observatorio Sismológico vinculado al CONICET recuerda que el sismo de San Luis de 1936, junto con otros eventos de la región, mostró la capacidad de las Sierras Pampeanas Orientales para generar terremotos importantes. Tras el desastre, comenzaron los envíos de ayuda: carpas, alimentos, abrigos y dinero para las familias damnificadas. En algunos puntos solo quedó el susto; en otros, el temblor cambió para siempre la vida cotidiana. La noche del 21 de mayo de 1936 quedó grabada como una advertencia de la tierra: incluso en los pueblos más tranquilos, la historia puede sacudirse en segundos. #TerremotoDeSanLuis #SanLuis1936 #SanFranciscoDelMonteDeOro #HistoriaArgentina #HistoriaPuntana #SismosArgentina #MemoriaHistórica #DesastresNaturales #SierrasPampeanas #EarthquakeHistory #ArgentinaHistory #NaturalDisasters #HistoricEarthquake #MendozAntigua
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jueves, 21 de mayo de 2026
LA NOCHE EN QUE SAN LUIS TEMBLÓ: EL TERREMOTO DEL 21 DE MAYO DE 1936 QUE DEJÓ PUEBLOS EN RUINAS Y MIEDO BAJO LA SIERRA (Imagen Ilustrativa)
La imagen adjunta, en blanco y negro, parece capturar una escena de emergencia rural: vecinos reunidos, un vehículo cargado y el clima áspero de una comunidad golpeada. Esa postal ayuda a imaginar el drama vivido en San Luis durante una de las noches más recordadas de su historia sísmica. El 21 de mayo de 1936, alrededor de las 20:17/20:20, un fuerte terremoto sacudió el norte puntano y dejó una marca profunda en la memoria de la provincia. En los registros oficiales del INPRES figura como ocurrido el 22 de mayo de 1936, y se lo describe como un sismo que provocó daños considerables en San Martín, San Francisco del Monte de Oro, Quines, Villa de Praga y Las Chacras, con una intensidad estimada de VIII grados Mercalli. El movimiento fue percibido en buena parte del centro del país. Crónicas locales señalan que también se sintió en edificios altos de la ciudad de Buenos Aires, mientras que en San Francisco del Monte de Oro hubo derrumbes, grietas en numerosas viviendas, noches a la intemperie y una población aterrada por las réplicas y los ruidos subterráneos. Las localidades del norte provincial fueron las más castigadas. En pueblos como San Francisco del Monte de Oro, San Martín, Villa de Praga, Las Chacras, Los Corrales, Potrero de Leyes, La Majada y Río Juan Gómez, muchas casas quedaron dañadas o prácticamente inhabitables. Algunas crónicas locales mencionan además víctimas fatales, aunque las cifras varían según las fuentes disponibles. Aquel terremoto no solo dejó paredes caídas: también expuso la fragilidad de las construcciones de adobe, la falta de preparación ante los desastres naturales y el enorme impacto psicológico que provocaban estos fenómenos en una época en la que la prevención sísmica casi no existía. El Observatorio Sismológico vinculado al CONICET recuerda que el sismo de San Luis de 1936, junto con otros eventos de la región, mostró la capacidad de las Sierras Pampeanas Orientales para generar terremotos importantes. Tras el desastre, comenzaron los envíos de ayuda: carpas, alimentos, abrigos y dinero para las familias damnificadas. En algunos puntos solo quedó el susto; en otros, el temblor cambió para siempre la vida cotidiana. La noche del 21 de mayo de 1936 quedó grabada como una advertencia de la tierra: incluso en los pueblos más tranquilos, la historia puede sacudirse en segundos. #TerremotoDeSanLuis #SanLuis1936 #SanFranciscoDelMonteDeOro #HistoriaArgentina #HistoriaPuntana #SismosArgentina #MemoriaHistórica #DesastresNaturales #SierrasPampeanas #EarthquakeHistory #ArgentinaHistory #NaturalDisasters #HistoricEarthquake #MendozAntigua

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