El 24 de junio de 1891, según la tradición más difundida, nacía en San Carlos Minas, provincia de Córdoba, Cristino Tapia, uno de esos artistas populares que no necesitaron grandes escenarios para dejar una huella inmensa en la música argentina. Fue cantor, guitarrista, compositor, recopilador y verdadero cultor de la canción criolla. Desde niño se sintió atraído por el canto y la guitarra. En su juventud, su voz empezó a sonar en peñas, tertulias, reuniones familiares, guitarreadas y encuentros populares de sus pagos cordobeses, donde las zambas, tonadas, chacareras, cuecas, gatos y estilos formaban parte natural de la vida cotidiana. Tapia venía de una Argentina profunda, de patios, caminos de tierra, pulperías, teatros, cafés y ruedas de guitarreros. Su arte no nació en los salones elegantes: nació en el contacto directo con el pueblo. Por eso sus canciones conservaron una raíz auténtica, campera, provinciana y sentimental. Hacia 1912, junto a su hermano José María, emprendió una gira rumbo a Buenos Aires. La suerte no fue inmediata, pero aquel viaje marcó el comienzo de una trayectoria que lo llevaría a proyectar la música cordobesa mucho más allá de su tierra natal. Uno de los momentos decisivos de su vida artística llegó cuando el dúo Gardel-Razzano grabó su zamba “La cordobesa”. A partir de allí nació una fuerte amistad con Carlos Gardel, quien llevó al disco varias obras de Tapia y ayudó a difundirlas en una época en la que el folklore del interior argentino comenzaba a abrirse paso en los grandes centros urbanos. Gardel grabó canciones de su autoría como “Mi tierra”, “Porque te quiero”, “Dos cosas te pido”, “La tupungatina”, “Se va y se va”, “Rosal viejo”, “Mi ambición”, “Qué linda es la vida”, “Chacarerita del norte”, “Es tanto lo que te quiero”, “Tendrás que llorar” y la recordada “La cordobesa”. Aquello no fue un detalle menor: significó que la voz más famosa del Río de la Plata tomara en sus manos parte del cancionero criollo cordobés y lo llevara a una dimensión nacional. Tapia fue, en ese sentido, un puente entre la Córdoba popular y la industria musical de comienzos del siglo XX. A lo largo de su carrera formó distintos dúos, entre ellos con Simone, Cartos y Llanes. Sin embargo, los más recordados fueron los que integró con Francisco Almada y con su esposa, Elisa Orellana. Con ella formó el célebre dúo Tapia-Orellana, con el que grabó más de cien discos para el sello Nacional Odeón. También registró obras para la compañía Víctor. Su producción fue enorme: se le atribuyen más de doscientos temas registrados, todos ligados a los aires nativos y al corazón musical de la Argentina criolla. Fue un artista de oído fino, de memoria popular y de profunda sensibilidad para transformar la tradición oral en canción grabada. Cristino Tapia murió en Córdoba el 7 de agosto de 1972. Pero su guitarra no se apagó. Quedó vibrando en cada zamba, en cada tonada, en cada chacarera y en cada disco antiguo donde la música argentina todavía respira con aroma a patio, tierra mojada, vino compartido y fogón encendido. Su nombre merece volver a sonar, porque detrás de Gardel, detrás de los viejos discos de pasta, detrás de la memoria criolla de Córdoba, estuvo también Cristino Tapia: el hombre que convirtió su tierra en canto. #CristinoTapia #FolkloreArgentino #MusicaCriolla #CordobaArgentina #SanCarlosMinas #CarlosGardel #GardelRazzano #LaCordobesa #ZambaArgentina #Chacarera #Tonada #GuitarraCriolla #HistoriaArgentina #CulturaPopular #Efemerides #MendozAntigua #ArgentineFolklore #ArgentineMusic #FolkMusic #CarlosGardel #CulturalHeritage #VintageArgentina #LatinAmericanMusic #ArgentineHistory
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miércoles, 24 de junio de 2026
24 de Junio de 1891, nace 🔥 CRISTINO TAPIA: EL CORDOBÉS QUE LE DIO VOZ CRIOLLA A GARDEL Y AL ALMA DEL FOLKLORE ARGENTINO
El 24 de junio de 1891, según la tradición más difundida, nacía en San Carlos Minas, provincia de Córdoba, Cristino Tapia, uno de esos artistas populares que no necesitaron grandes escenarios para dejar una huella inmensa en la música argentina. Fue cantor, guitarrista, compositor, recopilador y verdadero cultor de la canción criolla. Desde niño se sintió atraído por el canto y la guitarra. En su juventud, su voz empezó a sonar en peñas, tertulias, reuniones familiares, guitarreadas y encuentros populares de sus pagos cordobeses, donde las zambas, tonadas, chacareras, cuecas, gatos y estilos formaban parte natural de la vida cotidiana. Tapia venía de una Argentina profunda, de patios, caminos de tierra, pulperías, teatros, cafés y ruedas de guitarreros. Su arte no nació en los salones elegantes: nació en el contacto directo con el pueblo. Por eso sus canciones conservaron una raíz auténtica, campera, provinciana y sentimental. Hacia 1912, junto a su hermano José María, emprendió una gira rumbo a Buenos Aires. La suerte no fue inmediata, pero aquel viaje marcó el comienzo de una trayectoria que lo llevaría a proyectar la música cordobesa mucho más allá de su tierra natal. Uno de los momentos decisivos de su vida artística llegó cuando el dúo Gardel-Razzano grabó su zamba “La cordobesa”. A partir de allí nació una fuerte amistad con Carlos Gardel, quien llevó al disco varias obras de Tapia y ayudó a difundirlas en una época en la que el folklore del interior argentino comenzaba a abrirse paso en los grandes centros urbanos. Gardel grabó canciones de su autoría como “Mi tierra”, “Porque te quiero”, “Dos cosas te pido”, “La tupungatina”, “Se va y se va”, “Rosal viejo”, “Mi ambición”, “Qué linda es la vida”, “Chacarerita del norte”, “Es tanto lo que te quiero”, “Tendrás que llorar” y la recordada “La cordobesa”. Aquello no fue un detalle menor: significó que la voz más famosa del Río de la Plata tomara en sus manos parte del cancionero criollo cordobés y lo llevara a una dimensión nacional. Tapia fue, en ese sentido, un puente entre la Córdoba popular y la industria musical de comienzos del siglo XX. A lo largo de su carrera formó distintos dúos, entre ellos con Simone, Cartos y Llanes. Sin embargo, los más recordados fueron los que integró con Francisco Almada y con su esposa, Elisa Orellana. Con ella formó el célebre dúo Tapia-Orellana, con el que grabó más de cien discos para el sello Nacional Odeón. También registró obras para la compañía Víctor. Su producción fue enorme: se le atribuyen más de doscientos temas registrados, todos ligados a los aires nativos y al corazón musical de la Argentina criolla. Fue un artista de oído fino, de memoria popular y de profunda sensibilidad para transformar la tradición oral en canción grabada. Cristino Tapia murió en Córdoba el 7 de agosto de 1972. Pero su guitarra no se apagó. Quedó vibrando en cada zamba, en cada tonada, en cada chacarera y en cada disco antiguo donde la música argentina todavía respira con aroma a patio, tierra mojada, vino compartido y fogón encendido. Su nombre merece volver a sonar, porque detrás de Gardel, detrás de los viejos discos de pasta, detrás de la memoria criolla de Córdoba, estuvo también Cristino Tapia: el hombre que convirtió su tierra en canto. #CristinoTapia #FolkloreArgentino #MusicaCriolla #CordobaArgentina #SanCarlosMinas #CarlosGardel #GardelRazzano #LaCordobesa #ZambaArgentina #Chacarera #Tonada #GuitarraCriolla #HistoriaArgentina #CulturaPopular #Efemerides #MendozAntigua #ArgentineFolklore #ArgentineMusic #FolkMusic #CarlosGardel #CulturalHeritage #VintageArgentina #LatinAmericanMusic #ArgentineHistory

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