El 24 de junio de 2003 moría en Mendoza Joaquín Tejón, pintor, ilustrador, acuarelista y una de esas figuras silenciosas que ayudaron a construir la identidad visual de una provincia. Había nacido en Málaga, España, el 26 de septiembre de 1903, y llegó a Mendoza siendo todavía niño. Venía de una tierra de luz mediterránea, pero encontró en Cuyo otra claridad: la de las acequias, los árboles, los cerros, las plazas, los prados, las calles tranquilas y los paisajes que terminarían convirtiéndose en el centro de su obra. En 1933 ingresó a la Academia Provincial de Bellas Artes, donde se formó bajo la guía de Antonio Bravo y Roberto Azzoni. Desde entonces, su vida quedó definitivamente ligada al arte. Adoptó la ciudadanía argentina en 1936 y comenzó un camino largo, paciente y fecundo, marcado por el dibujo, la pintura, la ilustración y una fidelidad profunda a la figuración. Joaquín Tejón no buscó el estruendo ni la moda pasajera. Su lenguaje fue otro: el de la acuarela, la observación, la luz y el paisaje. Dentro de un realismo de sensibilidad impresionista, supo mirar Mendoza con ojos de inmigrante y corazón de hijo adoptivo. Pintó árboles, prados, paisajes serranos, rincones urbanos, marinas y escenas donde la naturaleza parecía hablar en voz baja. Con el tiempo se convirtió en uno de los acuarelistas tradicionales de Mendoza. Realizó alrededor de 50 muestras individuales y participó en más de 90 exposiciones colectivas en la provincia y en distintos puntos del país. En 1949 obtuvo el Primer Premio en el Salón Bienal Municipal de Mendoza, reconocimiento que confirmó el valor de una obra construida con oficio, constancia y sensibilidad. Pero Tejón no fue solamente un pintor. También fue ilustrador, trabajador de medios, dibujante preciso, retratista y hacedor cultural. Su nombre pertenece a una familia profundamente ligada al arte: fue hermano del músico Nolo Tejón, padre del artista visual y docente Eduardo Tejón, y tío de Joaquín Salvador Lavado Tejón, el enorme Quino, creador de Mafalda. Según la biografía oficial de Quino, aquel tío pintor y diseñador gráfico fue clave para despertar su vocación por el dibujo cuando apenas tenía tres años. Ese dato vuelve todavía más grande la figura de Joaquín Tejón: no solo dejó paisajes, acuarelas y dibujos; también encendió una chispa que, años después, llegaría al mundo entero a través de Mafalda. Los especialistas han señalado que Tejón perteneció a una generación de inmigrantes y artistas que ayudaron a formar el campo plástico mendocino en las primeras décadas del siglo XX. En una provincia que buscaba reconocerse a sí misma, ellos encontraron en el paisaje una forma de identidad. Pintar Mendoza era también aprender a pertenecer. Su arte tenía algo profundamente humano. No parecía hecho para quedar encerrado en salones distantes, sino para convivir con la gente. Muchas de sus obras circularon por hogares mendocinos, algunas vendidas a precios accesibles, otras regaladas, como si el artista creyera que la belleza debía compartirse y no quedar reservada para unos pocos. Joaquín Tejón trabajó con pasión casi hasta el final de su vida. Su trayectoria atravesó gran parte del siglo XX y llegó hasta los primeros años del nuevo milenio. Murió a los 99 años, dejando una obra extensa, íntima y valiosa, muchas veces poco recordada en comparación con otros nombres, pero fundamental para comprender la historia del arte en Mendoza. Cada acuarela suya parece conservar una Mendoza detenida en el tiempo: la luz sobre los árboles, el silencio de las calles, la nobleza del paisaje, la emoción sencilla de mirar lo cotidiano como si fuera eterno. Joaquín Tejón no pintó solamente lugares. Pintó pertenencia. Pintó memoria. Pintó esa Mendoza profunda que todavía vive en la sombra de una arboleda, en una acequia antigua o en el color suave de una tarde cuyana. El 24 de junio no solo se recuerda su partida. Se recuerda a un artista que llegó desde Málaga y terminó dejando en Mendoza una huella de agua, papel, luz y alma. Joaquín Tejón: el hombre que hizo de la acuarela una patria mendocina. #JoaquínTejón #Tejón #ArteMendocino #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #PinturaArgentina #Acuarela #Acuarelista #ArteArgentino #ArtistasDeMendoza #CulturaMendocina #Quino #Mafalda #Málaga #EspañaArgentina #Inmigrantes #PaisajeMendocino #MemoriaCultural #HistoriaDelArte #ArgentineArt #MendozaHistory #WatercolorArt #ArgentinianPainter #CulturalHeritage #LatinAmericanArt #SpanishArgentine #ArtHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
miércoles, 24 de junio de 2026
24 de Junio de 2003, muere JOAQUÍN TEJÓN: EL MALAGUEÑO QUE PINTÓ EL ALMA DE MENDOZA
El 24 de junio de 2003 moría en Mendoza Joaquín Tejón, pintor, ilustrador, acuarelista y una de esas figuras silenciosas que ayudaron a construir la identidad visual de una provincia. Había nacido en Málaga, España, el 26 de septiembre de 1903, y llegó a Mendoza siendo todavía niño. Venía de una tierra de luz mediterránea, pero encontró en Cuyo otra claridad: la de las acequias, los árboles, los cerros, las plazas, los prados, las calles tranquilas y los paisajes que terminarían convirtiéndose en el centro de su obra. En 1933 ingresó a la Academia Provincial de Bellas Artes, donde se formó bajo la guía de Antonio Bravo y Roberto Azzoni. Desde entonces, su vida quedó definitivamente ligada al arte. Adoptó la ciudadanía argentina en 1936 y comenzó un camino largo, paciente y fecundo, marcado por el dibujo, la pintura, la ilustración y una fidelidad profunda a la figuración. Joaquín Tejón no buscó el estruendo ni la moda pasajera. Su lenguaje fue otro: el de la acuarela, la observación, la luz y el paisaje. Dentro de un realismo de sensibilidad impresionista, supo mirar Mendoza con ojos de inmigrante y corazón de hijo adoptivo. Pintó árboles, prados, paisajes serranos, rincones urbanos, marinas y escenas donde la naturaleza parecía hablar en voz baja. Con el tiempo se convirtió en uno de los acuarelistas tradicionales de Mendoza. Realizó alrededor de 50 muestras individuales y participó en más de 90 exposiciones colectivas en la provincia y en distintos puntos del país. En 1949 obtuvo el Primer Premio en el Salón Bienal Municipal de Mendoza, reconocimiento que confirmó el valor de una obra construida con oficio, constancia y sensibilidad. Pero Tejón no fue solamente un pintor. También fue ilustrador, trabajador de medios, dibujante preciso, retratista y hacedor cultural. Su nombre pertenece a una familia profundamente ligada al arte: fue hermano del músico Nolo Tejón, padre del artista visual y docente Eduardo Tejón, y tío de Joaquín Salvador Lavado Tejón, el enorme Quino, creador de Mafalda. Según la biografía oficial de Quino, aquel tío pintor y diseñador gráfico fue clave para despertar su vocación por el dibujo cuando apenas tenía tres años. Ese dato vuelve todavía más grande la figura de Joaquín Tejón: no solo dejó paisajes, acuarelas y dibujos; también encendió una chispa que, años después, llegaría al mundo entero a través de Mafalda. Los especialistas han señalado que Tejón perteneció a una generación de inmigrantes y artistas que ayudaron a formar el campo plástico mendocino en las primeras décadas del siglo XX. En una provincia que buscaba reconocerse a sí misma, ellos encontraron en el paisaje una forma de identidad. Pintar Mendoza era también aprender a pertenecer. Su arte tenía algo profundamente humano. No parecía hecho para quedar encerrado en salones distantes, sino para convivir con la gente. Muchas de sus obras circularon por hogares mendocinos, algunas vendidas a precios accesibles, otras regaladas, como si el artista creyera que la belleza debía compartirse y no quedar reservada para unos pocos. Joaquín Tejón trabajó con pasión casi hasta el final de su vida. Su trayectoria atravesó gran parte del siglo XX y llegó hasta los primeros años del nuevo milenio. Murió a los 99 años, dejando una obra extensa, íntima y valiosa, muchas veces poco recordada en comparación con otros nombres, pero fundamental para comprender la historia del arte en Mendoza. Cada acuarela suya parece conservar una Mendoza detenida en el tiempo: la luz sobre los árboles, el silencio de las calles, la nobleza del paisaje, la emoción sencilla de mirar lo cotidiano como si fuera eterno. Joaquín Tejón no pintó solamente lugares. Pintó pertenencia. Pintó memoria. Pintó esa Mendoza profunda que todavía vive en la sombra de una arboleda, en una acequia antigua o en el color suave de una tarde cuyana. El 24 de junio no solo se recuerda su partida. Se recuerda a un artista que llegó desde Málaga y terminó dejando en Mendoza una huella de agua, papel, luz y alma. Joaquín Tejón: el hombre que hizo de la acuarela una patria mendocina. #JoaquínTejón #Tejón #ArteMendocino #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #PinturaArgentina #Acuarela #Acuarelista #ArteArgentino #ArtistasDeMendoza #CulturaMendocina #Quino #Mafalda #Málaga #EspañaArgentina #Inmigrantes #PaisajeMendocino #MemoriaCultural #HistoriaDelArte #ArgentineArt #MendozaHistory #WatercolorArt #ArgentinianPainter #CulturalHeritage #LatinAmericanArt #SpanishArgentine #ArtHistory

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