El 24 de junio de 2023, Villa Mercedes y todo el cancionero cuyano despidieron a uno de sus grandes símbolos populares: Raúl Tránsito Ávila, conocido por todos como “El Sapo” Ávila. Guitarrista, cantor, anfitrión de guitarreadas, hombre de escenario y de mesa compartida, había nacido el 15 de agosto de 1935 en Justo Daract, provincia de San Luis. Venía de una raíz humilde y profundamente musical. Desde joven encontró en la guitarra una forma de contar el paisaje, la amistad, el amor por la tierra y esa identidad cuyana que no se aprende en los libros, sino en las reuniones familiares, en los patios, en las peñas, en las tonadas y en las madrugadas con perfume a vino y madera. Antes de convertirse en una figura fundamental del folclore puntano, integró distintas formaciones musicales y también trabajó como ferroviario, oficio que lo puso en contacto con pueblos, caminos y vivencias que luego alimentarían su memoria artística. Su vida parecía hecha de estaciones: Justo Daract, Villa Mercedes, Laboulaye, escenarios, radios, festivales y casas amigas donde siempre había una guitarra esperando. Pero su nombre quedó unido para siempre a una creación histórica: “El Trébol Mercedino”. El conjunto nació en Villa Mercedes el 25 de agosto de 1965, en una reunión de cantores y guitarreros realizada en la casa de Doña Cora Barboza. La agrupación debía presentarse en la emisora local LV15 y todavía no tenía nombre. La tradición cuenta que los presentes propusieron opciones en papeles y, al sacarse una al azar, apareció el destino: “El Trébol Mercedino”. Así comenzó una de las páginas más queridas de la música cuyana, con Raúl Ávila, Pepe Requelme y Hugo Pereyra entre sus nombres fundacionales. Desde entonces, “El Sapo” no fue solamente un integrante de un grupo. Fue una manera de cantar Cuyo. Su guitarra acompañó tonadas, cuecas, valses, gatos y canciones que hablaban de San Luis con un idioma propio. En sus composiciones y repertorio aparecen nombres, paisajes y afectos convertidos en música: “Pa’ Don Félix”, “Pa’ Don Reynaldo”, “Pa’ Doña Cora”, “El Villeguense”, “Vals Pa’ Don Reynaldo” y “Como el Hornero”, entre otras obras que quedaron como banderas del folclore puntano. Villa Mercedes lo adoptó como uno de sus grandes guardianes culturales. En la Calle Angosta, en el Boliche Don Miranda, en la Fiesta Nacional de la Calle Angosta y en cada encuentro donde sonara una guitarra, “El Sapo” era presencia, memoria y pertenencia. No necesitaba solemnidad: le alcanzaba una silla, una anécdota, una tonada y un grupo de amigos alrededor. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un cantor de alma generosa, un contador incansable de historias, un hombre capaz de contextualizar cada canción, de explicar de dónde venía una melodía, quién la había cantado, qué pueblo la había inspirado y qué emoción escondía. Para muchos artistas jóvenes, su palabra fue escuela. Para muchos vecinos, su presencia fue parte de la identidad misma de Villa Mercedes. En 2022, la Cámara de Diputados de San Luis impulsó un reconocimiento a su trayectoria como exponente de la música cuyana y por su valioso aporte al patrimonio cultural de la provincia. Allí dejó una frase sencilla y enorme, de esas que resumen una vida entera: “Hay que ser una buena persona arriba y abajo del escenario”. Esa fue, quizá, su mayor enseñanza. “El Sapo” Ávila recorrió escenarios, provincias y caminos, pero nunca dejó de volver emocionalmente a San Luis. Podía haber andado por muchos lugares, pero su corazón siempre elegía la tierra puntana, sus guitarras, sus amigos, su gente y esa Villa Mercedes que lo convirtió en mito. El 24 de junio de 2023, a los 87 años, su voz se apagó físicamente. Había estado internado en Villa Mercedes y su partida golpeó con fuerza a la cultura popular de San Luis. Sus restos fueron despedidos en el Boliche Don Miranda, ese templo afectivo de la Calle Angosta que tanto tenía que ver con su historia. No podía haber otro lugar más justo para decirle adiós: allí donde tantas veces hubo música, abrazos, cogollos y noches cuyanas, el pueblo fue a despedir a uno de los suyos. Con su muerte se fue un hombre, pero no se fue su legado. Quedaron sus canciones. Quedó El Trébol Mercedino. Quedó la Calle Angosta. Quedó la guitarra como herencia. Quedó la memoria de un cantor que hizo de la puntanidad una forma de vida. Raúl “El Sapo” Ávila pertenece a esa clase de artistas que no necesitan mármol para ser monumento. Su monumento está en cada tonada que vuelve a sonar, en cada peña donde alguien lo nombra, en cada guitarrero que defiende la raíz cuyana y en cada mercedino que sabe que la cultura de un pueblo también se construye con voces humildes, manos curtidas y canciones verdaderas. Porque hay músicos que pasan por los escenarios. Y hay otros que se quedan para siempre en el alma de su tierra. “El Sapo” Ávila fue uno de ellos. #RaulElSapoAvila #RaulTransitoAvila #ElSapoAvila #ElTrebolMercedino #VillaMercedes #SanLuis #JustoDaract #CalleAngosta #BolicheDonMiranda #FolcloreCuyano #MusicaCuyana #CulturaPuntana #Puntanidad #TonadaCuyana #FolkloreArgentino #MendozAntigua #ArgentineFolklore #CuyoMusic #SanLuisArgentina #FolkMusic #CulturalHeritage #TraditionalMusic #LatinAmericanMusic
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
miércoles, 24 de junio de 2026
24 de Junio de 2023, EL DÍA QUE CALLÓ UNA GUITARRA CUYANA: RAÚL “EL SAPO” ÁVILA, EL ALMA ETERNA DEL TRÉBOL MERCEDINO
El 24 de junio de 2023, Villa Mercedes y todo el cancionero cuyano despidieron a uno de sus grandes símbolos populares: Raúl Tránsito Ávila, conocido por todos como “El Sapo” Ávila. Guitarrista, cantor, anfitrión de guitarreadas, hombre de escenario y de mesa compartida, había nacido el 15 de agosto de 1935 en Justo Daract, provincia de San Luis. Venía de una raíz humilde y profundamente musical. Desde joven encontró en la guitarra una forma de contar el paisaje, la amistad, el amor por la tierra y esa identidad cuyana que no se aprende en los libros, sino en las reuniones familiares, en los patios, en las peñas, en las tonadas y en las madrugadas con perfume a vino y madera. Antes de convertirse en una figura fundamental del folclore puntano, integró distintas formaciones musicales y también trabajó como ferroviario, oficio que lo puso en contacto con pueblos, caminos y vivencias que luego alimentarían su memoria artística. Su vida parecía hecha de estaciones: Justo Daract, Villa Mercedes, Laboulaye, escenarios, radios, festivales y casas amigas donde siempre había una guitarra esperando. Pero su nombre quedó unido para siempre a una creación histórica: “El Trébol Mercedino”. El conjunto nació en Villa Mercedes el 25 de agosto de 1965, en una reunión de cantores y guitarreros realizada en la casa de Doña Cora Barboza. La agrupación debía presentarse en la emisora local LV15 y todavía no tenía nombre. La tradición cuenta que los presentes propusieron opciones en papeles y, al sacarse una al azar, apareció el destino: “El Trébol Mercedino”. Así comenzó una de las páginas más queridas de la música cuyana, con Raúl Ávila, Pepe Requelme y Hugo Pereyra entre sus nombres fundacionales. Desde entonces, “El Sapo” no fue solamente un integrante de un grupo. Fue una manera de cantar Cuyo. Su guitarra acompañó tonadas, cuecas, valses, gatos y canciones que hablaban de San Luis con un idioma propio. En sus composiciones y repertorio aparecen nombres, paisajes y afectos convertidos en música: “Pa’ Don Félix”, “Pa’ Don Reynaldo”, “Pa’ Doña Cora”, “El Villeguense”, “Vals Pa’ Don Reynaldo” y “Como el Hornero”, entre otras obras que quedaron como banderas del folclore puntano. Villa Mercedes lo adoptó como uno de sus grandes guardianes culturales. En la Calle Angosta, en el Boliche Don Miranda, en la Fiesta Nacional de la Calle Angosta y en cada encuentro donde sonara una guitarra, “El Sapo” era presencia, memoria y pertenencia. No necesitaba solemnidad: le alcanzaba una silla, una anécdota, una tonada y un grupo de amigos alrededor. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un cantor de alma generosa, un contador incansable de historias, un hombre capaz de contextualizar cada canción, de explicar de dónde venía una melodía, quién la había cantado, qué pueblo la había inspirado y qué emoción escondía. Para muchos artistas jóvenes, su palabra fue escuela. Para muchos vecinos, su presencia fue parte de la identidad misma de Villa Mercedes. En 2022, la Cámara de Diputados de San Luis impulsó un reconocimiento a su trayectoria como exponente de la música cuyana y por su valioso aporte al patrimonio cultural de la provincia. Allí dejó una frase sencilla y enorme, de esas que resumen una vida entera: “Hay que ser una buena persona arriba y abajo del escenario”. Esa fue, quizá, su mayor enseñanza. “El Sapo” Ávila recorrió escenarios, provincias y caminos, pero nunca dejó de volver emocionalmente a San Luis. Podía haber andado por muchos lugares, pero su corazón siempre elegía la tierra puntana, sus guitarras, sus amigos, su gente y esa Villa Mercedes que lo convirtió en mito. El 24 de junio de 2023, a los 87 años, su voz se apagó físicamente. Había estado internado en Villa Mercedes y su partida golpeó con fuerza a la cultura popular de San Luis. Sus restos fueron despedidos en el Boliche Don Miranda, ese templo afectivo de la Calle Angosta que tanto tenía que ver con su historia. No podía haber otro lugar más justo para decirle adiós: allí donde tantas veces hubo música, abrazos, cogollos y noches cuyanas, el pueblo fue a despedir a uno de los suyos. Con su muerte se fue un hombre, pero no se fue su legado. Quedaron sus canciones. Quedó El Trébol Mercedino. Quedó la Calle Angosta. Quedó la guitarra como herencia. Quedó la memoria de un cantor que hizo de la puntanidad una forma de vida. Raúl “El Sapo” Ávila pertenece a esa clase de artistas que no necesitan mármol para ser monumento. Su monumento está en cada tonada que vuelve a sonar, en cada peña donde alguien lo nombra, en cada guitarrero que defiende la raíz cuyana y en cada mercedino que sabe que la cultura de un pueblo también se construye con voces humildes, manos curtidas y canciones verdaderas. Porque hay músicos que pasan por los escenarios. Y hay otros que se quedan para siempre en el alma de su tierra. “El Sapo” Ávila fue uno de ellos. #RaulElSapoAvila #RaulTransitoAvila #ElSapoAvila #ElTrebolMercedino #VillaMercedes #SanLuis #JustoDaract #CalleAngosta #BolicheDonMiranda #FolcloreCuyano #MusicaCuyana #CulturaPuntana #Puntanidad #TonadaCuyana #FolkloreArgentino #MendozAntigua #ArgentineFolklore #CuyoMusic #SanLuisArgentina #FolkMusic #CulturalHeritage #TraditionalMusic #LatinAmericanMusic
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