El carlotismo nació en medio de una crisis monumental: España estaba sacudida por la invasión napoleónica, Fernando VII había quedado prisionero y el imperio español no sabía quién debía mandar en América. En ese vacío apareció una idea tan audaz como peligrosa: convertir a Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y esposa del príncipe regente de Portugal, en figura de autoridad para el Río de la Plata. Pero el proyecto llevaba una contradicción en su propio corazón. Muchos criollos rioplatenses veían en Carlota una herramienta política para ganar autonomía, frenar el dominio francés y abrir un camino distinto para estas tierras. Sin embargo, la princesa no pensaba como ellos. Carlota era ambiciosa, profundamente monárquica y defensora del poder dinástico. No soñaba con una revolución liberal, ni con una república, ni con un gobierno limitado por ideas modernas: aspiraba a ejercer autoridad real. El problema se volvió aún más delicado porque la corte portuguesa estaba instalada en Río de Janeiro desde 1808, tras huir del avance napoleónico. Desde allí, Portugal miraba con enorme interés al Río de la Plata. Para muchos porteños, el carlotismo podía terminar siendo una puerta disfrazada para que la región quedara bajo influencia lusobrasileña. La paradoja fue brutal: algunos hombres que luego serían protagonistas de Mayo buscaron apoyarse en una princesa absolutista para abrir una salida política propia. Pero Carlota también desconfiaba de ellos. Llegó a denunciar que entre sus supuestos partidarios circulaban ideas peligrosas, revolucionarias y cercanas a la independencia. Tampoco Gran Bretaña jugó una carta simple. Mientras algunos representantes británicos simpatizaron con la candidatura de Carlota, otros la frenaron con fuerza. Londres tenía sus propios intereses en el Atlántico Sur y no estaba dispuesto a permitir que una monarquía fuerte alterara el tablero comercial y diplomático de la región. Así, el proyecto se fue apagando. El príncipe regente portugués perdió entusiasmo, las sospechas crecieron, las alianzas se quebraron y el regreso de Fernando VII al trono terminó por enterrar aquella posibilidad. Pero el carlotismo no fue una rareza menor. Fue un laboratorio político previo a la Revolución de Mayo. Allí se reunieron miedos, ambiciones, cálculos diplomáticos y deseos de autonomía. Fue una de esas zonas incómodas de la historia donde queda claro que la independencia no nació de un camino recto, sino de un laberinto de opciones, dudas y disputas. Antes de Mayo, el Río de la Plata también imaginó una corona. Y esa corona pudo haber cambiado todo. #CarlotaJoaquina #Carlotismo #RevolucionDeMayo #RioDeLaPlata #HistoriaArgentina #HistoriaRioplatense #BuenosAiresColonial #FernandoVII #ImperioEspañol #HistoriaDeAmerica #MendozAntigua #ArgentineHistory #MayRevolution #LatinAmericanHistory #History #Monarchy #RioDeLaPlataHistory #ColonialHistory. Marcela Ternavasio analiza cómo la candidatura de Carlota se desplegó entre 1808 y 1810 como una alternativa de regencia ante la crisis de la monarquía española y la ausencia de Fernando VII. También se destaca que la corte de Braganza llegó a América huyendo de Napoleón y que el regreso de Fernando VII clausuró las principales aspiraciones políticas de Carlota. Sobre la disputa británica, el trabajo de Irina Polastrelli señala el contraste entre William Sidney Smith, favorable a la regencia de Carlota, y Lord Strangford, quien se opuso y logró desplazarlo en 1809.
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
martes, 9 de junio de 2026
CARLOTA JOAQUINA: LA REINA IMPOSIBLE QUE PUDO CAMBIAR EL DESTINO DEL RÍO DE LA PLATA
El carlotismo nació en medio de una crisis monumental: España estaba sacudida por la invasión napoleónica, Fernando VII había quedado prisionero y el imperio español no sabía quién debía mandar en América. En ese vacío apareció una idea tan audaz como peligrosa: convertir a Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y esposa del príncipe regente de Portugal, en figura de autoridad para el Río de la Plata. Pero el proyecto llevaba una contradicción en su propio corazón. Muchos criollos rioplatenses veían en Carlota una herramienta política para ganar autonomía, frenar el dominio francés y abrir un camino distinto para estas tierras. Sin embargo, la princesa no pensaba como ellos. Carlota era ambiciosa, profundamente monárquica y defensora del poder dinástico. No soñaba con una revolución liberal, ni con una república, ni con un gobierno limitado por ideas modernas: aspiraba a ejercer autoridad real. El problema se volvió aún más delicado porque la corte portuguesa estaba instalada en Río de Janeiro desde 1808, tras huir del avance napoleónico. Desde allí, Portugal miraba con enorme interés al Río de la Plata. Para muchos porteños, el carlotismo podía terminar siendo una puerta disfrazada para que la región quedara bajo influencia lusobrasileña. La paradoja fue brutal: algunos hombres que luego serían protagonistas de Mayo buscaron apoyarse en una princesa absolutista para abrir una salida política propia. Pero Carlota también desconfiaba de ellos. Llegó a denunciar que entre sus supuestos partidarios circulaban ideas peligrosas, revolucionarias y cercanas a la independencia. Tampoco Gran Bretaña jugó una carta simple. Mientras algunos representantes británicos simpatizaron con la candidatura de Carlota, otros la frenaron con fuerza. Londres tenía sus propios intereses en el Atlántico Sur y no estaba dispuesto a permitir que una monarquía fuerte alterara el tablero comercial y diplomático de la región. Así, el proyecto se fue apagando. El príncipe regente portugués perdió entusiasmo, las sospechas crecieron, las alianzas se quebraron y el regreso de Fernando VII al trono terminó por enterrar aquella posibilidad. Pero el carlotismo no fue una rareza menor. Fue un laboratorio político previo a la Revolución de Mayo. Allí se reunieron miedos, ambiciones, cálculos diplomáticos y deseos de autonomía. Fue una de esas zonas incómodas de la historia donde queda claro que la independencia no nació de un camino recto, sino de un laberinto de opciones, dudas y disputas. Antes de Mayo, el Río de la Plata también imaginó una corona. Y esa corona pudo haber cambiado todo. #CarlotaJoaquina #Carlotismo #RevolucionDeMayo #RioDeLaPlata #HistoriaArgentina #HistoriaRioplatense #BuenosAiresColonial #FernandoVII #ImperioEspañol #HistoriaDeAmerica #MendozAntigua #ArgentineHistory #MayRevolution #LatinAmericanHistory #History #Monarchy #RioDeLaPlataHistory #ColonialHistory. Marcela Ternavasio analiza cómo la candidatura de Carlota se desplegó entre 1808 y 1810 como una alternativa de regencia ante la crisis de la monarquía española y la ausencia de Fernando VII. También se destaca que la corte de Braganza llegó a América huyendo de Napoleón y que el regreso de Fernando VII clausuró las principales aspiraciones políticas de Carlota. Sobre la disputa británica, el trabajo de Irina Polastrelli señala el contraste entre William Sidney Smith, favorable a la regencia de Carlota, y Lord Strangford, quien se opuso y logró desplazarlo en 1809.

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