Esta extraordinaria fotografía, tomada en 1906 en la actual Región de Valparaíso, conserva uno de los capítulos más impresionantes de la construcción del Ferrocarril Trasandino. Frente a la boca abovedada de un túnel, trabajadores, pobladores y posiblemente familiares observan la cámara rodeados por montañas, rieles, herramientas, piedras removidas y un humilde refugio cubierto con chapas. No aparecen como figuras secundarias de la historia: fueron los hombres y mujeres que habitaron una cordillera hostil mientras avanzaba una obra destinada a cambiar para siempre las comunicaciones entre Chile y la Argentina. El registro pertenece a la Colección del Museo Histórico Nacional de Chile, su autor no ha sido identificado. La catalogación no precisa cuál de los túneles aparece en la escena, por lo que no debe confundirse automáticamente con el posterior túnel internacional de Caracoles. El sueño de atravesar los Andes mediante una línea ferroviaria había sido impulsado desde la década de 1870 por los hermanos Juan y Mateo Clark. Su objetivo era unir Los Andes con Mendoza y conectar las redes ferroviarias que conducían hacia Valparaíso y Buenos Aires, creando una ruta terrestre entre el Pacífico y el Atlántico. Sin embargo, la empresa debió superar conflictos limítrofes, crisis financieras, guerras y enormes dificultades técnicas. Las obras comenzaron en 1887 del lado argentino y en 1889 del chileno; justamente en 1906, el año de esta fotografía, fue recibida una primera etapa de la línea chilena bajo supervisión de técnicos estatales. La cordillera obligó a construir puentes, cobertizos contra la nieve, estaciones y numerosos túneles en medio de pendientes extremas. El sector chileno tenía 71 kilómetros de trocha angosta y ascendía hasta aproximadamente 2.400 metros, mientras que el paso internacional alcanzaba cerca de 3.200 metros sobre el nivel del mar. En los tramos más pronunciados se instaló el sistema de cremallera Abt, que ayudaba a las locomotoras a trepar y también a controlar el descenso. El túnel internacional de Las Cuevas-Caracoles, de unos 3,2 kilómetros, comenzó a perforarse desde ambos lados de la frontera en 1908. Finalmente, el 5 de abril de 1910 quedó inaugurada la conexión completa entre Los Andes y Mendoza. Aquella línea no fue solamente una hazaña ferroviaria: representó la ambición de vencer una de las barreras naturales más formidables de América del Sur, acortar distancias comerciales y acercar a dos naciones separadas por las cumbres. El Trasandino continuó transportando pasajeros y cargas —con largas interrupciones provocadas por aluviones, problemas económicos y tensiones internacionales— hasta 1984. Hoy sus vías silenciosas, estaciones abandonadas y túneles cordilleranos siguen recordando una época en la que obreros anónimos, trabajando entre rocas, frío y precipicios, se atrevieron a perforar los Andes para convertir una idea imposible en uno de los mayores prodigios de la ingeniería sudamericana. #FerrocarrilTrasandino #HistoriaFerroviaria #CordilleraDeLosAndes #LosAndes #Mendoza #Valparaiso #Chile #Argentina #HermanosClark #IngenieriaFerroviaria #PatrimonioHistorico #PatrimonioFotografico #FotografiaAntigua #HistoriaDeChile #HistoriaArgentina #TransandineRailway #RailwayHistory #AndesMountains #HistoricEngineering #IndustrialHeritage #ChileHistory #ArgentinaHistory #VintagePhotography #RailwayWorkers

No hay comentarios.:
Publicar un comentario