El 26 de agosto de 1767 quedó grabado como una jornada de enorme trascendencia en la Mendoza colonial. Por entonces nuestra región integraba el Corregimiento de Cuyo y todavía dependía de la Capitanía General de Chile. Aquella mañana se ejecutó en Mendoza el “extrañamiento” de los religiosos de la Compañía de Jesús, consecuencia de una de las decisiones más drásticas del reinado de Carlos III. El monarca español había firmado el Real Decreto de expulsión el 27 de febrero de 1767 y posteriormente la Pragmática Sanción del 2 de abril, mediante la cual ordenaba expulsar a los jesuitas de España, las Indias, Filipinas y demás dominios de la Corona, además de ocupar sus llamadas “temporalidades”, es decir, sus bienes y propiedades. La operación debía realizarse con rapidez y gran reserva. Cuando las instrucciones llegaron a Chile, el gobernador y capitán general Antonio Guill y Gonzaga preparó su cumplimiento y, mediante un auto del 7 de agosto, estableció el 26 de agosto como fecha para actuar contra los colegios y residencias jesuitas de su jurisdicción. En Mendoza, el procedimiento quedó en manos del juez comisionado Juan Martínez de Rozas. No se trataba solamente de expulsar sacerdotes: detrás de las puertas de los establecimientos jesuitas había una enorme estructura religiosa, educativa y económica construida durante generaciones. La Compañía estaba establecida en Mendoza desde comienzos del siglo XVII; desde 1609 sostenía enseñanza de primeras letras, en 1616 ya funcionaba una cátedra de gramática y para 1757 existía también enseñanza de filosofía. Su expulsión provocó una interrupción de aproximadamente dos años en aquella estructura educativa, hasta que hacia 1769 comenzaron a nombrarse sacerdotes seculares para restablecer las cátedras. Pero el impacto fue mucho más profundo. Fueron inventariados y administrados por la Corona templos, viviendas, tierras, viñas, bodegas, molinos, haciendas y otros bienes que habían pertenecido a la orden. Las investigaciones basadas en documentación de Temporalidades muestran además una realidad muchas veces omitida al contar esta historia: las tasaciones y retasas del Colegio de Mendoza registraron 296 personas esclavizadas vinculadas a su patrimonio, valuadas en 35.683 pesos, dentro de un patrimonio estimado en 124.356 pesos. La expulsión modificó así no solamente la vida religiosa, sino también la educación, las relaciones económicas y el destino de numerosas personas de la sociedad colonial mendocina. Una huella física de aquel mundo todavía permanece entre nosotros: el templo levantado por los jesuitas entre 1716 y 1731 pasó después de la expulsión a manos franciscanas y es el edificio que hoy conocemos, ya en ruinas tras el terremoto de 1861, como las Ruinas Jesuíticas de San Francisco, junto a la plaza Pedro del Castillo. Más de dos siglos y medio después, aquellos muros siguen recordando una madrugada de 1767 en la que una disposición llegada desde el otro lado del Atlántico alteró profundamente la historia de Mendoza y de todo Cuyo. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemerides #26DeAgosto #Jesuitas #CompañiaDeJesus #CarlosIII #Cuyo #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #MendozaAntigua #PatrimonioHistorico #RuinasDeSanFrancisco #HistoriaJesuita #MemoriaHistorica #HistoriaDeCuyo #ArgentineHistory #MendozaHistory #Jesuits #SocietyOfJesus #ColonialHistory #SpanishEmpire #History #HistoricalMemory #Heritage
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miércoles, 26 de agosto de 2026
🔥⛪📜 26 DE AGOSTO DE 1767: EL DÍA QUE MENDOZA AMANECIÓ BAJO UNA ORDEN DEL REY — LOS JESUITAS FUERON EXPULSADOS Y MÁS DE UN SIGLO Y MEDIO DE HISTORIA CAMBIÓ PARA SIEMPRE 🇦🇷👑
El 26 de agosto de 1767 quedó grabado como una jornada de enorme trascendencia en la Mendoza colonial. Por entonces nuestra región integraba el Corregimiento de Cuyo y todavía dependía de la Capitanía General de Chile. Aquella mañana se ejecutó en Mendoza el “extrañamiento” de los religiosos de la Compañía de Jesús, consecuencia de una de las decisiones más drásticas del reinado de Carlos III. El monarca español había firmado el Real Decreto de expulsión el 27 de febrero de 1767 y posteriormente la Pragmática Sanción del 2 de abril, mediante la cual ordenaba expulsar a los jesuitas de España, las Indias, Filipinas y demás dominios de la Corona, además de ocupar sus llamadas “temporalidades”, es decir, sus bienes y propiedades. La operación debía realizarse con rapidez y gran reserva. Cuando las instrucciones llegaron a Chile, el gobernador y capitán general Antonio Guill y Gonzaga preparó su cumplimiento y, mediante un auto del 7 de agosto, estableció el 26 de agosto como fecha para actuar contra los colegios y residencias jesuitas de su jurisdicción. En Mendoza, el procedimiento quedó en manos del juez comisionado Juan Martínez de Rozas. No se trataba solamente de expulsar sacerdotes: detrás de las puertas de los establecimientos jesuitas había una enorme estructura religiosa, educativa y económica construida durante generaciones. La Compañía estaba establecida en Mendoza desde comienzos del siglo XVII; desde 1609 sostenía enseñanza de primeras letras, en 1616 ya funcionaba una cátedra de gramática y para 1757 existía también enseñanza de filosofía. Su expulsión provocó una interrupción de aproximadamente dos años en aquella estructura educativa, hasta que hacia 1769 comenzaron a nombrarse sacerdotes seculares para restablecer las cátedras. Pero el impacto fue mucho más profundo. Fueron inventariados y administrados por la Corona templos, viviendas, tierras, viñas, bodegas, molinos, haciendas y otros bienes que habían pertenecido a la orden. Las investigaciones basadas en documentación de Temporalidades muestran además una realidad muchas veces omitida al contar esta historia: las tasaciones y retasas del Colegio de Mendoza registraron 296 personas esclavizadas vinculadas a su patrimonio, valuadas en 35.683 pesos, dentro de un patrimonio estimado en 124.356 pesos. La expulsión modificó así no solamente la vida religiosa, sino también la educación, las relaciones económicas y el destino de numerosas personas de la sociedad colonial mendocina. Una huella física de aquel mundo todavía permanece entre nosotros: el templo levantado por los jesuitas entre 1716 y 1731 pasó después de la expulsión a manos franciscanas y es el edificio que hoy conocemos, ya en ruinas tras el terremoto de 1861, como las Ruinas Jesuíticas de San Francisco, junto a la plaza Pedro del Castillo. Más de dos siglos y medio después, aquellos muros siguen recordando una madrugada de 1767 en la que una disposición llegada desde el otro lado del Atlántico alteró profundamente la historia de Mendoza y de todo Cuyo. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemerides #26DeAgosto #Jesuitas #CompañiaDeJesus #CarlosIII #Cuyo #HistoriaArgentina #HistoriaColonial #MendozaAntigua #PatrimonioHistorico #RuinasDeSanFrancisco #HistoriaJesuita #MemoriaHistorica #HistoriaDeCuyo #ArgentineHistory #MendozaHistory #Jesuits #SocietyOfJesus #ColonialHistory #SpanishEmpire #History #HistoricalMemory #Heritage

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