El 13 de septiembre de 1738, cuando Mendoza era todavía una pequeña ciudad colonial dependiente del Reino de Chile dentro de la Monarquía Hispánica, el Cabildo tomó una decisión que muestra hasta qué punto el agua era una cuestión vital y colectiva: ordenó que todos los vecinos aportaran peones para abrir y limpiar la acequia principal de la ciudad, identificada expresamente como la acequia de Tabalque. La responsabilidad de dirigir aquella tarea recayó en el alcalde Ángelo Francisco de Mayorga. El dato está registrado en documentación colonial del Archivo General de la Provincia de Mendoza —Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 13, Documento 12, folio 31— y una transcripción moderna reproduce la misma sesión y referencia documental. Aquella orden, que hoy puede parecer una simple medida de mantenimiento, revela en realidad uno de los mecanismos esenciales de supervivencia de la Mendoza antigua. En un territorio árido, una acequia obstruida podía significar mucho más que la pérdida de un curso de agua: comprometía el abastecimiento de la población, el riego de huertas, chacras y viñas y, por extensión, buena parte de la economía local. La Tabalque no era un cauce cualquiera. Investigaciones de CONICET que reconstruyeron la red hídrica temprana del valle de Guentata demuestran que el sistema colonial se asentó sobre una compleja red de acequias indígenas ya existente en el siglo XVI; la documentación menciona a Tabalque como “acequia principal” al menos desde 1566. El episodio de 1738 tampoco fue aislado. Apenas dos años antes, en junio de 1736, el Cabildo había comprobado que las acequias de los Molinos y Tabalque se encontraban en condiciones que impedían conducir adecuadamente las aguas y dispuso que los vecinos beneficiados aportaran un peón con sus herramientas para ponerlas nuevamente en funcionamiento. Tres años después, en septiembre de 1741, las autoridades volvieron a ordenar la apertura de Tabalque, la acequia de los Molinos y sus hijuelas, convocando a vecinos “nobles y plebeyos”. Así funcionaba aquella Mendoza levantada alrededor del agua: mantener los cauces no era solamente un problema individual sino una obligación impuesta por el gobierno urbano. El propio Departamento General de Irrigación recuerda que Mendoza nació y creció junto a una red hidráulica preexistente y que las Actas Capitulares registran repetidamente los esfuerzos destinados a mantener limpios canales y acequias. Incluso durante 1738 el problema continuó: en octubre el Cabildo volvió a ocuparse de la limpieza de Tabalque y de los Molinos y exigió madera para reparar puentes, además de piedras que debían aportar carreteros y arrieros para proteger la ciudad frente a las inundaciones. Detrás de aquel mandato del 13 de septiembre aparece, entonces, una imagen fascinante de la Mendoza colonial: cuadrillas con azadones y herramientas trabajando en el cauce, autoridades vigilando las tareas y una comunidad cuya existencia dependía literalmente de que el agua siguiera corriendo. Casi tres siglos después, las acequias continúan siendo una de las marcas más reconocibles de la identidad mendocina. Aquella cultura del agua que hoy asociamos con Mendoza ya obligaba en 1738 a movilizar hombres y recursos para defender el sistema que hacía posible vivir en el oasis. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Sección Gobierno, C.13, D.12, f.31. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Acequias #Tabalque #HistoriaArgentina #Agua #Patrimonio #CabildoDeMendoza #OasisMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaColonial #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalMendoza #CulturalHeritage
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
sábado, 12 de septiembre de 2026
🔥💧⛏️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1738: MENDOZA ORDENÓ A TODOS LOS VECINOS APORTAR PEONES PARA SALVAR SU ACEQUIA PRINCIPAL — LA TABALQUE QUE SOSTENÍA A LA CIUDAD HACE 288 AÑOS 🇦🇷📜 (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1738, cuando Mendoza era todavía una pequeña ciudad colonial dependiente del Reino de Chile dentro de la Monarquía Hispánica, el Cabildo tomó una decisión que muestra hasta qué punto el agua era una cuestión vital y colectiva: ordenó que todos los vecinos aportaran peones para abrir y limpiar la acequia principal de la ciudad, identificada expresamente como la acequia de Tabalque. La responsabilidad de dirigir aquella tarea recayó en el alcalde Ángelo Francisco de Mayorga. El dato está registrado en documentación colonial del Archivo General de la Provincia de Mendoza —Época Colonial, Sección Gobierno, Carpeta 13, Documento 12, folio 31— y una transcripción moderna reproduce la misma sesión y referencia documental. Aquella orden, que hoy puede parecer una simple medida de mantenimiento, revela en realidad uno de los mecanismos esenciales de supervivencia de la Mendoza antigua. En un territorio árido, una acequia obstruida podía significar mucho más que la pérdida de un curso de agua: comprometía el abastecimiento de la población, el riego de huertas, chacras y viñas y, por extensión, buena parte de la economía local. La Tabalque no era un cauce cualquiera. Investigaciones de CONICET que reconstruyeron la red hídrica temprana del valle de Guentata demuestran que el sistema colonial se asentó sobre una compleja red de acequias indígenas ya existente en el siglo XVI; la documentación menciona a Tabalque como “acequia principal” al menos desde 1566. El episodio de 1738 tampoco fue aislado. Apenas dos años antes, en junio de 1736, el Cabildo había comprobado que las acequias de los Molinos y Tabalque se encontraban en condiciones que impedían conducir adecuadamente las aguas y dispuso que los vecinos beneficiados aportaran un peón con sus herramientas para ponerlas nuevamente en funcionamiento. Tres años después, en septiembre de 1741, las autoridades volvieron a ordenar la apertura de Tabalque, la acequia de los Molinos y sus hijuelas, convocando a vecinos “nobles y plebeyos”. Así funcionaba aquella Mendoza levantada alrededor del agua: mantener los cauces no era solamente un problema individual sino una obligación impuesta por el gobierno urbano. El propio Departamento General de Irrigación recuerda que Mendoza nació y creció junto a una red hidráulica preexistente y que las Actas Capitulares registran repetidamente los esfuerzos destinados a mantener limpios canales y acequias. Incluso durante 1738 el problema continuó: en octubre el Cabildo volvió a ocuparse de la limpieza de Tabalque y de los Molinos y exigió madera para reparar puentes, además de piedras que debían aportar carreteros y arrieros para proteger la ciudad frente a las inundaciones. Detrás de aquel mandato del 13 de septiembre aparece, entonces, una imagen fascinante de la Mendoza colonial: cuadrillas con azadones y herramientas trabajando en el cauce, autoridades vigilando las tareas y una comunidad cuya existencia dependía literalmente de que el agua siguiera corriendo. Casi tres siglos después, las acequias continúan siendo una de las marcas más reconocibles de la identidad mendocina. Aquella cultura del agua que hoy asociamos con Mendoza ya obligaba en 1738 a movilizar hombres y recursos para defender el sistema que hacía posible vivir en el oasis. Fuente documental principal: AGPM, Época Colonial, Sección Gobierno, C.13, D.12, f.31. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Acequias #Tabalque #HistoriaArgentina #Agua #Patrimonio #CabildoDeMendoza #OasisMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaColonial #Argentina #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalMendoza #CulturalHeritage

No hay comentarios.:
Publicar un comentario