El 13 de septiembre de 1792, en una Mendoza colonial cuyo territorio meridional era escenario de alianzas, intercambios, expediciones militares y relaciones permanentes con los pueblos originarios, el comandante Francisco Esquivel Aldao escribió desde el Fuerte de San Carlos a José Francisco Amigorena, máxima figura militar de la frontera cuyana. La carta llevaba consigo una noticia llegada desde mucho más al sur: Aldao remitía un pliego que acababa de recibir del comandante de una “partida auxiliar” apostada en Pichimalal, sobre el río Malargüe. El breve mensaje señalaba que allí “no hay la menor novedad”. Detrás de esas pocas palabras se esconde una extraordinaria fotografía de cómo funcionaba la frontera mendocina a fines del siglo XVIII. No existían telégrafos, caminos modernos ni comunicaciones instantáneas: las noticias circulaban a caballo entre puestos, destacamentos y fuertes, atravesando enormes distancias por territorios donde ríos, cordillera, clima y relaciones con distintas parcialidades indígenas condicionaban cada movimiento. El Fuerte de San Carlos, levantado en 1770, no era únicamente una instalación defensiva: investigaciones actuales muestran que también ocupaba una posición estratégica dentro de los circuitos de circulación y comercio que vinculaban el Valle de Uco con los grupos indígenas del sur. El documento resulta todavía más revelador porque 1792 había sido un año de intensa actividad en aquella frontera. Fuentes históricas registran una campaña encabezada por Esquivel Aldao, por orden de Amigorena, desarrollada entre el 5 de mayo y el 18 de julio de ese año y vinculada a las alianzas mantenidas con grupos pehuenches frente a sus adversarios del sur. Apenas dos meses después de aquella expedición, la carta del 13 de septiembre demuestra que la vigilancia no había terminado: una partida auxiliar permanecía desplegada en la región del río Malargüe y sus novedades seguían llegando hasta San Carlos para ser transmitidas a Amigorena. Una referencia digital del documento reproduce precisamente el dato de aquel día, identifica a Esquivel Aldao como comandante del Fuerte de San Carlos y registra el pliego procedente de Pichimalal con la indicación de que no había novedades. Es un pequeño papel administrativo, pero encierra una escena formidable: un jinete llevando noticias desde el remoto sur mendocino, un destacamento esperando órdenes junto al río Malargüe y, más al norte, el Fuerte de San Carlos funcionando como nodo de una extensa red de información, defensa, negociación y circulación humana. La documentación colonial permite así reconstruir una Mendoza cuya frontera no era una simple línea en un mapa, sino un espacio dinámico donde convivían soldados, pobladores, comerciantes, mensajeros y pueblos indígenas, entre acuerdos, conflictos y necesidades mutuas. El propio Esquivel Aldao dejó otros documentos sobre el fuerte, cuya estructura incluía gruesos muros de adobe, baluartes, artillería, un foso y un “castillo” utilizado como puesto de observación. A 234 años de aquel mensaje, cinco palabras aparentemente rutinarias —“no hay la menor novedad”— nos devuelven el sonido de una frontera inmensa y difícil, comunicada por caballos, pliegos y hombres que recorrían centenares de kilómetros para llevar una noticia. Fuente documental principal: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Carpeta 66, Documento 92. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #SanCarlos #Malargüe #FuerteSanCarlos #FranciscoEsquivelAldao #JoséFranciscoAmigorena #ValleDeUco #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #MendozaColonial #FronteraSur #HistoriaColonial #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #SanCarlosMendoza #Malargüe #HistoricalArchives #FrontierHistory #SouthAmericaHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
sábado, 12 de septiembre de 2026
13 DE SEPTIEMBRE DE 1792: UN PLIEGO LLEGÓ DESDE MALARGÜE AL FUERTE DE SAN CARLOS — LA RED DE ALERTA QUE VIGILABA LA FRONTERA MENDOCINA HACE 234 AÑOS 🇦🇷🏔️ (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 13 de septiembre de 1792, en una Mendoza colonial cuyo territorio meridional era escenario de alianzas, intercambios, expediciones militares y relaciones permanentes con los pueblos originarios, el comandante Francisco Esquivel Aldao escribió desde el Fuerte de San Carlos a José Francisco Amigorena, máxima figura militar de la frontera cuyana. La carta llevaba consigo una noticia llegada desde mucho más al sur: Aldao remitía un pliego que acababa de recibir del comandante de una “partida auxiliar” apostada en Pichimalal, sobre el río Malargüe. El breve mensaje señalaba que allí “no hay la menor novedad”. Detrás de esas pocas palabras se esconde una extraordinaria fotografía de cómo funcionaba la frontera mendocina a fines del siglo XVIII. No existían telégrafos, caminos modernos ni comunicaciones instantáneas: las noticias circulaban a caballo entre puestos, destacamentos y fuertes, atravesando enormes distancias por territorios donde ríos, cordillera, clima y relaciones con distintas parcialidades indígenas condicionaban cada movimiento. El Fuerte de San Carlos, levantado en 1770, no era únicamente una instalación defensiva: investigaciones actuales muestran que también ocupaba una posición estratégica dentro de los circuitos de circulación y comercio que vinculaban el Valle de Uco con los grupos indígenas del sur. El documento resulta todavía más revelador porque 1792 había sido un año de intensa actividad en aquella frontera. Fuentes históricas registran una campaña encabezada por Esquivel Aldao, por orden de Amigorena, desarrollada entre el 5 de mayo y el 18 de julio de ese año y vinculada a las alianzas mantenidas con grupos pehuenches frente a sus adversarios del sur. Apenas dos meses después de aquella expedición, la carta del 13 de septiembre demuestra que la vigilancia no había terminado: una partida auxiliar permanecía desplegada en la región del río Malargüe y sus novedades seguían llegando hasta San Carlos para ser transmitidas a Amigorena. Una referencia digital del documento reproduce precisamente el dato de aquel día, identifica a Esquivel Aldao como comandante del Fuerte de San Carlos y registra el pliego procedente de Pichimalal con la indicación de que no había novedades. Es un pequeño papel administrativo, pero encierra una escena formidable: un jinete llevando noticias desde el remoto sur mendocino, un destacamento esperando órdenes junto al río Malargüe y, más al norte, el Fuerte de San Carlos funcionando como nodo de una extensa red de información, defensa, negociación y circulación humana. La documentación colonial permite así reconstruir una Mendoza cuya frontera no era una simple línea en un mapa, sino un espacio dinámico donde convivían soldados, pobladores, comerciantes, mensajeros y pueblos indígenas, entre acuerdos, conflictos y necesidades mutuas. El propio Esquivel Aldao dejó otros documentos sobre el fuerte, cuya estructura incluía gruesos muros de adobe, baluartes, artillería, un foso y un “castillo” utilizado como puesto de observación. A 234 años de aquel mensaje, cinco palabras aparentemente rutinarias —“no hay la menor novedad”— nos devuelven el sonido de una frontera inmensa y difícil, comunicada por caballos, pliegos y hombres que recorrían centenares de kilómetros para llevar una noticia. Fuente documental principal: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Carpeta 66, Documento 92. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #SanCarlos #Malargüe #FuerteSanCarlos #FranciscoEsquivelAldao #JoséFranciscoAmigorena #ValleDeUco #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #MendozaColonial #FronteraSur #HistoriaColonial #PatrimonioMendocino #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #SanCarlosMendoza #Malargüe #HistoricalArchives #FrontierHistory #SouthAmericaHistory

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