La pequeña nota periodística conservada en la imagen parece sencilla, pero registra un cambio notable en las costumbres sanitarias de la Mendoza de comienzos del siglo XX. Bajo el título “Las toallas higiénicas en los cafés”, el periódico (LA PALABRA) informaba que la Dirección General de Salubridad había dispuesto que los lavatorios y W.C. de los cafés ofrecieran al público toallas de papel en reemplazo de las tradicionales toallas de género o tela, que debían ser retiradas. El problema era que muchos establecimientos aparentemente habían interpretado la disposición de la peor manera: habían eliminado las antiguas toallas, pero tampoco habían colocado las nuevas. La nota se quejaba de que en “la gran mayoría” de esos comercios no se cumplía la medida y que los clientes terminaban sin una cosa ni la otra, causando —según el propio cronista— “gran molestia del público”. El reclamo terminaba pidiendo que la autoridad sanitaria hiciera cumplir efectivamente la disposición. Leída un siglo después, aquella breve denuncia permite descubrir hasta qué punto los hábitos cotidianos estaban comenzando a transformarse. En Mendoza, la Dirección General de Salubridad era entonces uno de los organismos centrales del sistema sanitario provincial: investigaciones históricas señalan que había quedado establecida de manera permanente desde 1907 y tenía funciones relacionadas con higiene pública, prevención de enfermedades, inspecciones y vigilancia sanitaria. Durante la década de 1920 esas políticas se intensificaron y, en 1927, la Ley Sanitaria Nº 926 amplió todavía más sus atribuciones. La preocupación del antiguo artículo tenía además un fundamento sanitario que hoy resulta familiar: sustituir una misma toalla de tela utilizada sucesivamente por numerosas personas por elementos individuales reducía el contacto compartido en los lavatorios públicos. Las toallas descartables ya existían internacionalmente desde comienzos del siglo XX; documentación oficial argentina sobre la historia de estos productos señala que las primeras toallas individuales de papel fueron desarrolladas por Scott Paper Company en aquel período. Lo llamativo es comprobar que aquella discusión de hace aproximadamente un siglo terminó convirtiéndose en una norma cotidiana: actualmente distintos códigos sanitarios argentinos siguen exigiendo en establecimientos públicos sistemas higiénicos para el secado de manos, como toallas descartables o secadores de aire, y restringen el uso compartido de toallas de tela. Así, detrás de este diminuto recorte aparece una escena fascinante de la Mendoza urbana: cafés llenos de clientes, lavatorios públicos, inspectores sanitarios y una sociedad que comenzaba a descubrir que incluso algo tan simple como secarse las manos podía transformarse en una cuestión de salud pública. Un pequeño papel que documenta una enorme transformación de la vida cotidiana. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #CafésAntiguos #VidaCotidiana #SaludPública #Higiene #Salubridad #DécadaDe1920 #FotosAntiguas #DocumentosHistóricos #MemoriaMendocina #OldMendoza #ArgentinaHistory #PublicHealth #HygieneHistory #VintageArgentina #HistoricNewspapers #PaperTowels
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
viernes, 25 de septiembre de 2026
1926 - 🧻☕ CUANDO MENDOZA OBLIGÓ A CAMBIAR LOS BAÑOS DE LOS CAFÉS: LA REVOLUCIÓN HIGIÉNICA DE LAS TOALLAS DE PAPEL
La pequeña nota periodística conservada en la imagen parece sencilla, pero registra un cambio notable en las costumbres sanitarias de la Mendoza de comienzos del siglo XX. Bajo el título “Las toallas higiénicas en los cafés”, el periódico (LA PALABRA) informaba que la Dirección General de Salubridad había dispuesto que los lavatorios y W.C. de los cafés ofrecieran al público toallas de papel en reemplazo de las tradicionales toallas de género o tela, que debían ser retiradas. El problema era que muchos establecimientos aparentemente habían interpretado la disposición de la peor manera: habían eliminado las antiguas toallas, pero tampoco habían colocado las nuevas. La nota se quejaba de que en “la gran mayoría” de esos comercios no se cumplía la medida y que los clientes terminaban sin una cosa ni la otra, causando —según el propio cronista— “gran molestia del público”. El reclamo terminaba pidiendo que la autoridad sanitaria hiciera cumplir efectivamente la disposición. Leída un siglo después, aquella breve denuncia permite descubrir hasta qué punto los hábitos cotidianos estaban comenzando a transformarse. En Mendoza, la Dirección General de Salubridad era entonces uno de los organismos centrales del sistema sanitario provincial: investigaciones históricas señalan que había quedado establecida de manera permanente desde 1907 y tenía funciones relacionadas con higiene pública, prevención de enfermedades, inspecciones y vigilancia sanitaria. Durante la década de 1920 esas políticas se intensificaron y, en 1927, la Ley Sanitaria Nº 926 amplió todavía más sus atribuciones. La preocupación del antiguo artículo tenía además un fundamento sanitario que hoy resulta familiar: sustituir una misma toalla de tela utilizada sucesivamente por numerosas personas por elementos individuales reducía el contacto compartido en los lavatorios públicos. Las toallas descartables ya existían internacionalmente desde comienzos del siglo XX; documentación oficial argentina sobre la historia de estos productos señala que las primeras toallas individuales de papel fueron desarrolladas por Scott Paper Company en aquel período. Lo llamativo es comprobar que aquella discusión de hace aproximadamente un siglo terminó convirtiéndose en una norma cotidiana: actualmente distintos códigos sanitarios argentinos siguen exigiendo en establecimientos públicos sistemas higiénicos para el secado de manos, como toallas descartables o secadores de aire, y restringen el uso compartido de toallas de tela. Así, detrás de este diminuto recorte aparece una escena fascinante de la Mendoza urbana: cafés llenos de clientes, lavatorios públicos, inspectores sanitarios y una sociedad que comenzaba a descubrir que incluso algo tan simple como secarse las manos podía transformarse en una cuestión de salud pública. Un pequeño papel que documenta una enorme transformación de la vida cotidiana. #Mendoza #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #CafésAntiguos #VidaCotidiana #SaludPública #Higiene #Salubridad #DécadaDe1920 #FotosAntiguas #DocumentosHistóricos #MemoriaMendocina #OldMendoza #ArgentinaHistory #PublicHealth #HygieneHistory #VintageArgentina #HistoricNewspapers #PaperTowels

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