lunes, 14 de septiembre de 2026

🔥🧳📸 1969: “NO IMPORTA ESTAR, SINO HABER ESTADO” — LA IRÓNICA MIRADA MENDOCINA QUE DESNUDÓ AL TURISTA, LOS SOUVENIRS Y EL NEGOCIO DE LOS RECUERDOS 🌎🍷( IMAGEN ILUSTRATIVA)


En 1969, una curiosa página periodística titulada “Turismo y recuerdos”, publicada dentro de la sección “El revés de la trama” y firmada simplemente por “SAMMY”, (PERIÓDICO - EL DIARIO) lanzó una mirada tan mordaz como sorprendentemente moderna sobre una costumbre que ya estaba transformándose en fenómeno mundial: viajar, fotografiar, comprar recuerdos y regresar a casa con pruebas materiales de haber conocido otro lugar. El autor comienza deliberadamente en tono de sátira, atribuyendo la “invención” del turismo a los franceses, su organización a los ingleses y su tecnificación a los norteamericanos. No debe interpretarse como una cronología histórica literal: uno de los grandes hitos documentados del turismo organizado moderno ocurrió precisamente en Inglaterra, cuando Thomas Cook coordinó en 1841 una excursión ferroviaria anunciada públicamente entre Leicester y Loughborough; años después desarrollaría viajes comerciales, guías y circuitos organizados. Pero lo extraordinario de aquella columna de 1969 no está en determinar quién inventó el turismo, sino en su descripción del comportamiento del viajero. Para “Sammy”, existían dos grandes aspiraciones: abandonar por unos días la rutina cotidiana y, sobre todo, regresar cargado con recuerdos capaces de demostrar que el viaje realmente había ocurrido. Allí aparece una frase conceptual que atraviesa toda la nota: para cierto turista lo esencial ya no sería simplemente “estar” en un lugar, sino “haber estado”. Medio siglo antes de las redes sociales, las fotografías permanentes y las publicaciones instantáneas, el autor observaba que una cámara, una postal, una figurita o cualquier objeto comprado durante el recorrido podían convertirse en certificado de presencia. El paisaje era contemplado, pero también debía ser capturado. Detrás de cada viajero, bromeaba, parecía esconderse un grabador, un pintor o un escultor deseoso de trasladar a su casa montañas, monumentos, árboles, edificios y escenas que terminarían transformados en recuerdos. La observación tenía detrás un cambio histórico real: el turismo internacional atravesaba entonces una expansión extraordinaria. Las llegadas internacionales pasaron de alrededor de 69 millones en 1960 a unos 166 millones en 1970, una multiplicación que explica por qué a fines de aquella década hoteles, agencias, carreteras, folletos, postales y recuerdos turísticos estaban convirtiéndose en una verdadera industria mundial. Y allí la columna se vuelve inequívocamente mendocina. “Sammy” se divierte imaginando la capacidad del comercio para convertir cualquier objeto en souvenir: una botella de vino podía adquirir otra personalidad con apenas un pequeño “ponchito criollo” y una inscripción que dijera “Recuerdo de Mendoza” o “de Tupungato”; incluso ironizaba sobre cómo el envoltorio y la condición de producto “para turistas” podían terminar modificando no el vino, sino la percepción de su valor… y naturalmente su precio. También imaginaba almanaques adornados con arenas coloreadas de El Nihuil y postales capaces de reunir dos símbolos provinciales tan distintos como el Cristo Redentor de los Andes y la Virgen de la Carrodilla. No eran referencias casuales: el Cristo había sido inaugurado en 1904 como símbolo de paz entre Argentina y Chile, mientras que la Virgen de la Carrodilla había sido declarada Patrona de los Viñedos en 1938 y ya ocupaba un lugar central dentro del imaginario vendimial mendocino. La nota también se burla del cuadro comprado apresuradamente porque parece “auténtico”, de las tarjetas postales que convierten ciudades enteras en consignas y de esa fascinación por llevarse a casa algo cuya importancia quizá solamente existe porque fue adquirido durante un viaje. El remate es magnífico: el propio autor confiesa conservar una jarra con una inscripción que aseguraba haber sido “robada” en una cueva española y hasta una lámpara de 60 watts marcada humorísticamente como procedente de la antigua Compañía de Tranvías Anglo-Argentina. Con ello lleva su razonamiento al extremo: ni siquiera hace falta cruzar océanos para comportarse como turista; también podemos convertir nuestra propia ciudad en territorio de aventura, colección y memoria. Leída más de medio siglo después, “Turismo y recuerdos” parece adelantarse a una discusión absolutamente contemporánea. ¿Viajamos para contemplar un lugar o para demostrar que estuvimos allí? ¿Recordamos realmente el paisaje o terminamos recordando la fotografía que tomamos? ¿Cuánto de un destino conocemos y cuánto compramos ya preparado por folletos, agencias, etiquetas y objetos? En 1969, cuando todavía faltaban décadas para teléfonos inteligentes, selfies e Instagram, aquella pluma anónima resumió el dilema con extraordinaria intuición: el turista no solamente recorría el mundo; comenzaba también a convertirlo en imágenes, objetos y pequeñas pruebas de memoria para llevarse de regreso a casa. Una vieja página de papel que hoy, paradójicamente, se ha transformado ella misma en uno de esos recuerdos que intentaba explicar. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1969 #Turismo #TurismoEnMendoza #Recuerdos #Souvenirs #Tupungato #ElNihuil #CristoRedentor #VirgenDeLaCarrodilla #VinoMendocino #MemoriaHistórica #ArchivoHistórico #VintageMendoza #HistoriaArgentina #TourismHistory #VintageTravel #TravelMemories #MendozaArgentina #HistoricalArchive #TravelHistory #Souvenirs #OldNewspapers

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