El 24 de septiembre de 1922, las páginas del diario Los Andes dejaron registradas dos historias mendocinas extraordinarias que, aunque pertenecían a mundos diferentes, revelan las preocupaciones económicas y sanitarias de una provincia que atravesaba profundos cambios. Por un lado estaban los viñateros y el precio de la uva; por el otro, algo mucho menos conocido: el control de las vacas que abastecían de leche a la Ciudad de Mendoza. En San Carlos, un grupo de viñateros reclamó la creación de una “bodega regional”, una propuesta que buscaba ofrecer una alternativa a pequeños productores que dependían de terceros para elaborar sus uvas. El dato está documentado en una investigación académica de la Universidad Nacional de La Plata basada directamente en Los Andes del 24 de septiembre de 1922, página 5. Aquella petición no surgía de la nada: Mendoza estaba inmersa en una fuerte discusión sobre las leyes que regulaban su principal industria. Apenas dos días antes, el 22 de septiembre, el gobierno provincial había creado una junta integrada por legisladores, viñateros, bodegueros y representantes de la banca para estudiar el problema vitivinícola. El ejemplo de San Rafael resultaba especialmente interesante. La antigua Bodega Cornú, perteneciente a la sucesión de Juan Bautista Cornú, había sido habilitada para elaborar aproximadamente 44.000 hectolitros y el Ministerio había invertido $40.000 para ponerla en funcionamiento, dejando al enólogo Victorio Nadin al frente del establecimiento. Según la documentación estudiada por la UNLP, se habían firmado contratos correspondientes a unas 600 hectáreas de viñedos. El ministro de Industrias y Obras Públicas Leopoldo Suárez utilizaba además aquella experiencia como argumento: sostenía que vino elaborado en la Bodega Cornú se había vendido a $0,12 el litro, equivalencia que permitía calcular para la uva un valor de aproximadamente $6,50 por quintal métrico, superior al precio que ofrecía entonces el mercado. La importancia histórica de Cornú venía de antes: la bodega había comenzado a construirse en 1905 y llegó a convertirse en uno de los establecimientos vitivinícolas destacados del San Rafael de comienzos del siglo XX, dotado de piletas de cemento armado, sótanos, prensas hidráulicas y maquinaria que para la época era considerada moderna. Pero aquel mismo 24 de septiembre Los Andes registró otra iniciativa que hoy resulta todavía más sorprendente. Durante la intendencia de Francisco José Trianes, la Municipalidad de Mendoza instaló un instituto destinado a la tuberculinización de las vacas pertenecientes a tambos y puestos ganaderos de todo el radio de la Capital. El objetivo era reforzar las condiciones sanitarias del abastecimiento. La investigación histórica de Andrés Abraham confirma que la noticia procede de Los Andes del 24 de septiembre de 1922, página 5. El establecimiento fue montado en las ocho hectáreas que habían pertenecido a la antigua Escuela Normal Agropecuaria e Industrial Alberdi, al norte del entonces Parque del Oeste, actual Parque General San Martín. La escuela había sido creada en 1915 y cerrada en 1919 después de que una grave inundación dañara sus instalaciones. Y aquí aparece una aclaración fundamental: “tuberculinizar” a una vaca no significaba vacunarla contra la tuberculosis. La tuberculina se utilizaba como herramienta para detectar animales infectados. La Organización Mundial de Sanidad Animal explica que la prueba cutánea de tuberculina continúa siendo un método estándar de diagnóstico de la tuberculosis bovina: se administra tuberculina y posteriormente se observa la reacción del animal. La tuberculosis causada por Mycobacterium bovis también posee importancia para la salud pública y, antes de la generalización de medidas sanitarias modernas, la leche cruda procedente de animales infectados constituía una posible vía de transmisión; el tratamiento térmico o pasteurización de la leche es una medida eficaz de prevención. Así, una sola página de Los Andes de hace 104 años nos permite recuperar dos escenas magníficas de la Mendoza de 1922: productores de San Carlos reclamando una herramienta colectiva para defender el valor de su cosecha y, a pocos kilómetros, una Municipalidad que examinaba sanitariamente las vacas de los tambos que abastecían a la ciudad. Uvas, vino, leche, economía y salud pública entrelazados en una misma jornada. Dos historias aparentemente pequeñas que muestran hasta qué punto la Mendoza moderna también se construyó entre viñedos, bodegas, corrales, laboratorios y debates sobre cómo producir y alimentar a una población en crecimiento. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemerides #24DeSeptiembre #SanCarlos #SanRafael #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #BodegaCornu #Viñateros #VinoArgentino #Tambos #Leche #TuberculosisBovina #SaludPublica #ArgentinaAntigua #HistoriaArgentina #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineHistory #WineHistory #WineHeritage #SanRafaelHistory #PublicHealthHistory #DairyHistory #VintageMendoza #HistoricalArgentina FUENTE DE ORIGEN: Diario Los Andes, Mendoza, 24 de septiembre de 1922, pág. 5. Para el pedido de los viñateros de San Carlos: Patricia Barrio, Con sabor a vino. Crisis, regulación vitivinícola e inestabilidad política en Mendoza (1913-1923), Universidad Nacional de La Plata/FAHCE. Para el instituto de tuberculinización: Andrés Abraham, “Francisco José Trianes: ‘segunda línea’ e intelectual lencinista”, en Políticas, industrias y servicios en Mendoza (1918-1943), TeseoPress, investigación que remite expresamente a Los Andes del 24/09/1922, pág. 5.
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
jueves, 24 de septiembre de 2026
🔥🍇🐄 24 DE SEPTIEMBRE DE 1922: EL DÍA EN QUE MENDOZA QUISO SALVAR LA UVA Y PROTEGER LA LECHE DE LA TUBERCULOSIS (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 24 de septiembre de 1922, las páginas del diario Los Andes dejaron registradas dos historias mendocinas extraordinarias que, aunque pertenecían a mundos diferentes, revelan las preocupaciones económicas y sanitarias de una provincia que atravesaba profundos cambios. Por un lado estaban los viñateros y el precio de la uva; por el otro, algo mucho menos conocido: el control de las vacas que abastecían de leche a la Ciudad de Mendoza. En San Carlos, un grupo de viñateros reclamó la creación de una “bodega regional”, una propuesta que buscaba ofrecer una alternativa a pequeños productores que dependían de terceros para elaborar sus uvas. El dato está documentado en una investigación académica de la Universidad Nacional de La Plata basada directamente en Los Andes del 24 de septiembre de 1922, página 5. Aquella petición no surgía de la nada: Mendoza estaba inmersa en una fuerte discusión sobre las leyes que regulaban su principal industria. Apenas dos días antes, el 22 de septiembre, el gobierno provincial había creado una junta integrada por legisladores, viñateros, bodegueros y representantes de la banca para estudiar el problema vitivinícola. El ejemplo de San Rafael resultaba especialmente interesante. La antigua Bodega Cornú, perteneciente a la sucesión de Juan Bautista Cornú, había sido habilitada para elaborar aproximadamente 44.000 hectolitros y el Ministerio había invertido $40.000 para ponerla en funcionamiento, dejando al enólogo Victorio Nadin al frente del establecimiento. Según la documentación estudiada por la UNLP, se habían firmado contratos correspondientes a unas 600 hectáreas de viñedos. El ministro de Industrias y Obras Públicas Leopoldo Suárez utilizaba además aquella experiencia como argumento: sostenía que vino elaborado en la Bodega Cornú se había vendido a $0,12 el litro, equivalencia que permitía calcular para la uva un valor de aproximadamente $6,50 por quintal métrico, superior al precio que ofrecía entonces el mercado. La importancia histórica de Cornú venía de antes: la bodega había comenzado a construirse en 1905 y llegó a convertirse en uno de los establecimientos vitivinícolas destacados del San Rafael de comienzos del siglo XX, dotado de piletas de cemento armado, sótanos, prensas hidráulicas y maquinaria que para la época era considerada moderna. Pero aquel mismo 24 de septiembre Los Andes registró otra iniciativa que hoy resulta todavía más sorprendente. Durante la intendencia de Francisco José Trianes, la Municipalidad de Mendoza instaló un instituto destinado a la tuberculinización de las vacas pertenecientes a tambos y puestos ganaderos de todo el radio de la Capital. El objetivo era reforzar las condiciones sanitarias del abastecimiento. La investigación histórica de Andrés Abraham confirma que la noticia procede de Los Andes del 24 de septiembre de 1922, página 5. El establecimiento fue montado en las ocho hectáreas que habían pertenecido a la antigua Escuela Normal Agropecuaria e Industrial Alberdi, al norte del entonces Parque del Oeste, actual Parque General San Martín. La escuela había sido creada en 1915 y cerrada en 1919 después de que una grave inundación dañara sus instalaciones. Y aquí aparece una aclaración fundamental: “tuberculinizar” a una vaca no significaba vacunarla contra la tuberculosis. La tuberculina se utilizaba como herramienta para detectar animales infectados. La Organización Mundial de Sanidad Animal explica que la prueba cutánea de tuberculina continúa siendo un método estándar de diagnóstico de la tuberculosis bovina: se administra tuberculina y posteriormente se observa la reacción del animal. La tuberculosis causada por Mycobacterium bovis también posee importancia para la salud pública y, antes de la generalización de medidas sanitarias modernas, la leche cruda procedente de animales infectados constituía una posible vía de transmisión; el tratamiento térmico o pasteurización de la leche es una medida eficaz de prevención. Así, una sola página de Los Andes de hace 104 años nos permite recuperar dos escenas magníficas de la Mendoza de 1922: productores de San Carlos reclamando una herramienta colectiva para defender el valor de su cosecha y, a pocos kilómetros, una Municipalidad que examinaba sanitariamente las vacas de los tambos que abastecían a la ciudad. Uvas, vino, leche, economía y salud pública entrelazados en una misma jornada. Dos historias aparentemente pequeñas que muestran hasta qué punto la Mendoza moderna también se construyó entre viñedos, bodegas, corrales, laboratorios y debates sobre cómo producir y alimentar a una población en crecimiento. #Mendoza #MendozaAntigua #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Efemerides #24DeSeptiembre #SanCarlos #SanRafael #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #BodegaCornu #Viñateros #VinoArgentino #Tambos #Leche #TuberculosisBovina #SaludPublica #ArgentinaAntigua #HistoriaArgentina #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineHistory #WineHistory #WineHeritage #SanRafaelHistory #PublicHealthHistory #DairyHistory #VintageMendoza #HistoricalArgentina FUENTE DE ORIGEN: Diario Los Andes, Mendoza, 24 de septiembre de 1922, pág. 5. Para el pedido de los viñateros de San Carlos: Patricia Barrio, Con sabor a vino. Crisis, regulación vitivinícola e inestabilidad política en Mendoza (1913-1923), Universidad Nacional de La Plata/FAHCE. Para el instituto de tuberculinización: Andrés Abraham, “Francisco José Trianes: ‘segunda línea’ e intelectual lencinista”, en Políticas, industrias y servicios en Mendoza (1918-1943), TeseoPress, investigación que remite expresamente a Los Andes del 24/09/1922, pág. 5.

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