martes, 29 de septiembre de 2026

CAVERNA DE LAS BRUJAS: BAJO MALARGÜE, UN LABERINTO JURÁSICO DE SOMBRAS, RITUALES Y LEYENDAS


En el extremo sur de Mendoza, cerca de Bardas Blancas y a unos 65 kilómetros de la ciudad de Malargüe, la montaña esconde uno de los escenarios naturales más extraordinarios y misteriosos de la provincia: la Caverna de las Brujas, un gigantesco laberinto subterráneo abierto en antiguas rocas calcáreas de origen marino. Aquellas calizas pertenecen a la Formación La Manga y fueron depositadas durante el Jurásico Tardío, cuando un mar poco profundo cubría esta región; todavía hoy las rocas conservan fósiles que recuerdan aquel océano desaparecido. Muchísimo después, el levantamiento de los Andes dejó esos estratos inclinados, fracturados y expuestos a la infiltración del agua. La circulación subterránea fue disolviendo lentamente la caliza y ampliando grietas y conductos; hacia el final del último período glacial, una mayor presencia de nieve y hielo habría favorecido nuevas infiltraciones y el desarrollo de los pasadizos. Así fueron apareciendo salas, chimeneas, estrechísimas gateras y formaciones minerales de calcita, yeso y hasta ópalo: estalactitas que descienden desde los techos, estalagmitas que crecen desde el suelo, columnas, velos, coladas y concreciones que parecen haber sido modeladas deliberadamente. Hay incluso una extraordinaria escala temporal escondida en sus minerales: investigaciones sobre sus espeleotemas de yeso obtuvieron edades de aproximadamente 90.200 a 64.300 años para algunos depósitos de las salas inferiores, mientras otras formaciones serían posteriores y estarían relacionadas con períodos áridos del Holoceno. Es decir: las rocas que contienen la caverna son jurásicas, pero el laberinto y sus decoraciones minerales se desarrollaron muchísimo después.  La presencia humana también dejó huellas. Estudios arqueológicos indican ocupaciones o utilización del sitio en tiempos prehispánicos, y una investigación difundida por CONICET estudió una secuencia arqueológica fechada aproximadamente entre 3.800 y 5.000 años antes del presente. El análisis mostró además que buena parte de los pequeños restos animales acumulados allí fue producto de aves rapaces, una evidencia que ayuda a reconstruir el ambiente de aquel pasado remoto.  Pero donde termina la arqueología comienza el territorio de la tradición oral, y allí nace el nombre que convirtió a esta caverna en leyenda. No encontramos en las fuentes oficiales consultadas una fecha histórica precisa que documente cuándo comenzó a llamársela “Caverna de las Brujas”; el propio Gobierno de Mendoza presenta su denominación vinculada a relatos transmitidos por pobladores y guías. Una de las versiones sostiene que la primera gran cámara, hoy conocida como Sala de la Virgen, era utilizada por pueblos originarios y que allí los machis o especialistas rituales celebraban ceremonias alrededor de grandes fogatas. Las llamas agitadas por el aire proyectaban figuras enormes y deformadas contra las paredes; vistas desde lejos, aquellas sombras parecían seres que bailaban dentro de la montaña. A ello se habrían sumado lamentos, voces, llantos y misteriosos destellos identificados en el imaginario popular con la “luz mala”. De esa combinación de fuego, oscuridad, ecos y temor habría surgido la asociación con las “brujas” y, con el tiempo, el nombre del lugar.  Existe, sin embargo, una segunda leyenda todavía más inquietante. La tradición de Bardas Blancas habla de dos mujeres blancas mantenidas cautivas a quienes habrían herido las plantas de los pies para impedirles escapar. Las mujeres consiguieron huir y encontraron refugio dentro de la caverna. Durante algún tiempo, según el relato, pobladores de la zona afirmaban ver al atardecer dos figuras femeninas, desgreñadas y cubiertas de suciedad, que salían de la oscuridad y regresaban posteriormente al interior; desde la montaña se oían quejidos y gritos, mientras extrañas luces y sombras aumentaban el miedo. Cuando las fugitivas desaparecieron, grandes lechuzas comenzaron a salir de la boca de la cueva y nació la historia de que aquellas mujeres se habían transformado en aves para escapar definitivamente. Esta versión continúa formando parte del relato tradicional difundido por el propio Gobierno provincial.  Hay además otra variante de la tradición: antiguos viajeros que transitaban por las cercanías habrían observado desde abajo el resplandor de fogatas y sombras humanas proyectándose en la entrada sin poder distinguir a quienes se encontraban dentro; la imaginación terminó convirtiendo aquellas siluetas en supuestas brujas celebrando sus ritos en la montaña.  Ciencia y leyenda, por lo tanto, se encuentran aquí sin necesidad de confundir una con otra: la geología explica el origen del laberinto y de sus increíbles formas; la arqueología demuestra una historia humana milenaria en el lugar; y la tradición oral conserva el miedo, las creencias y los relatos con los que generaciones de habitantes interpretaron aquella enorme boca negra abierta en el cerro. En 1990, Mendoza protegió oficialmente este patrimonio mediante la Ley Provincial Nº 5.544, sancionada el 26 de julio de ese año.Actualmente la reserva se encuentra a unos 1.840 metros sobre el nivel del mar y su visita se realiza de manera controlada y con guía habilitado, precisamente porque este ambiente subterráneo es extremadamente frágil.  Allí, en absoluta oscuridad, cada gota continúa trabajando sobre la roca mientras las viejas historias siguen acompañando al visitante. Porque en la Caverna de las Brujas hay una explicación científica para la piedra, el agua y las formas minerales; lo que permanece suspendido entre la historia y la imaginación son aquellas sombras que, durante generaciones, hicieron creer que algo —o alguien— habitaba en las profundidades de Malargüe. FUENTES DE ORIGEN: Gobierno de Mendoza, Ministerio de Energía y Ambiente, “Caverna de Brujas” y Prensa Gobierno de Mendoza.  Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), Silvia Barredo, “La Caverna de las Brujas. Un laberinto subterráneo”, Sitios de Interés Geológico de la República Argentina, Anales 46, 2008, y Mapa Geológico de la Provincia de Mendoza.  CONICET: Gasco, Rosi y Durán, análisis arqueofaunístico de Caverna de las Brujas. Municipalidad de Malargüe, Dirección de Turismo.   Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza, legislación de Áreas Naturales Protegidas.  #CavernaDeLasBrujas #Malargüe #Mendoza #BardasBlancas #HistoriaDeMendoza #LeyendasDeMendoza #MendozAntigua #PatrimonioNatural #Geología #Espeleología #LeyendasArgentinas #SurMendocino #Brujas #Caves #CaveLegends #Malargue #MendozaArgentina #ArgentineHistory #NaturalHeritage #Geology #Speleology #UndergroundWorld

No hay comentarios.:

Publicar un comentario