jueves, 1 de octubre de 2026

1 DE OCTUBRE DE 1750 - EL DOCUMENTO QUE ABRIÓ UNA BODEGA: VIÑAS, ADOBE Y VINO EN EL CORAZÓN DE LA MENDOZA COLONIAL


Mucho antes de que Mendoza fuera reconocida mundialmente como tierra del vino, cuando Cuyo todavía integraba el Reino de Chile y faltaban más de dos décadas para su incorporación al Virreinato del Río de la Plata, un documento judicial dejó congelada en el papel una extraordinaria imagen de aquella temprana cultura vitivinícola. Ese día quedó registrado el inventario de bienes de Joseph de Coria, conservado actualmente en el Archivo General de la Provincia de Mendoza, dentro de la Época Colonial, Sección Judicial, Carpeta 238, Documento 10. No se trata simplemente de una sucesión: sus páginas permiten atravesar casi tres siglos y entrar en una auténtica hacienda vitivinícola mendocina del siglo XVIII. La documentación describe una vivienda de adobe, con 16 tijeras de sauce, una ventana hacia el patio y una puerta realizada con tablas de alerce; junto a ella se levantaba una bodega construida con pared pisada y adobe que alcanzaba 30 varas de longitud —aproximadamente 25 metros—, sostenida por 31 tijerales de sauce, con una gran puerta de dos hojas provista de cerradura y llave y una ventana orientada hacia el poniente. En su interior funcionaba un lagar destinado al procesamiento de la uva, construido con una parte de adobe y otras de argamasa y cascajo. Estos elementos coinciden con las características documentadas para las bodegas cuyanas coloniales: construcciones largas y angostas, levantadas fundamentalmente con tierra cruda, madera de sauce, caña y materiales disponibles en el propio territorio.  Pero el inventario de Coria guarda todavía un dato más sorprendente. Investigaciones académicas basadas en la misma documentación establecen que su propiedad tenía una viña de 5.874 plantas de “uva negra”, una de las variedades fundamentales de la viticultura tradicional de la región. También aparece registrado un parral con 13 pies de moscatel sostenidos por horcones de algarrobo y otro sector con 210 cepas de moscatel y uva negra. Es decir, aquel establecimiento no era únicamente una casa rural con algunas vides: reunía viñedo, instalaciones para elaborar vino y una bodega específicamente construida para conservar la producción, revelando el grado de desarrollo que la actividad había alcanzado en Mendoza a mediados del siglo XVIII.  La trascendencia de esta fuente es enorme porque buena parte de la arquitectura colonial del antiguo núcleo mendocino desapareció tras el terremoto de 1861. Por eso, inventarios, testamentos y expedientes judiciales como el de Joseph de Coria permiten reconstruir aquello que ya no puede observarse físicamente: el tamaño de las bodegas, los materiales empleados, la disposición de sus puertas y ventanas, los lagares, las variedades de uva y hasta la organización cotidiana de aquellas haciendas. Estudios especializados señalan que las bodegas coloniales mendocinas solían tener alrededor de cinco varas de altura, seis o siete de ancho y entre 30 y 80 varas de longitud, dimensiones entre las que encaja perfectamente la propiedad de Coria. Así, aquel inventario levantado en 1750 se convierte en algo mucho mayor que una enumeración de bienes: es una ventana directa hacia una Mendoza de adobe, acequias, lagares y miles de cepas, donde el vino ya formaba parte de la economía y de la vida cotidiana más de un siglo antes de la gran transformación vitivinícola de fines del siglo XIX. La Mendoza del vino no nació de repente con las grandes bodegas modernas: sus raíces estaban profundamente afirmadas en la tierra mucho antes, y documentos como el de Joseph de Coria permiten escucharlas hablar casi trescientos años después.  Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza —denominado Archivo Histórico de Mendoza en buena parte de la bibliografía académica—, Época Colonial, Sección Judicial, Carpeta Nº 238, Documento Nº 10, especialmente fojas 8, 9 y 9v.; Inventario de bienes de Joseph de Coria, Mendoza, 1 de octubre de 1750. La identificación archivística y la fecha aparecen reproducidas en Pablo Lacoste, “La hacienda vitivinícola (Mendoza y San Juan, siglo XVIII)”, Revista Universum, Universidad de Talca, 2007, y en Pablo Lacoste et al., “Variedades de uva en Chile y Argentina (1550-1850). Genealogía del torrontés”, Mundo Agrario, UNLP, 2010.Nota documental: una tesis posterior de Estela Premat reproduce esta misma testamentaría con fecha “1 de julio de 1750”, mientras que los trabajos de Lacoste de 2007 y 2010 citan reiteradamente “1 de octubre de 1750”; para esta publicación se mantiene el 1 de octubre por ser la fecha coincidente en varias referencias académicas directas al expediente.  #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #VinoArgentino #BodegasDeMendoza #ArchivoHistorico #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #WineHistory #MendozaWine #ArgentineWine #ColonialHistory #WineHeritage #HistoricMendoza #Viticulture #WineCulture #ArgentinaHistory


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