El 2 de octubre de 1908, hace 118 años, nacía Isolde Klietmann en Marburg, entonces parte del Imperio austrohúngaro y actual Maribor, Eslovenia. Su vida terminaría atravesando fronteras, guerras, exilios y escenarios hasta convertirla en una figura fundamental de la cultura mendocina. Una tradición biográfica incluso recuerda que aquella noche su padre, Alfred Klietmann, dirigía Tristan und Isolde, de Richard Wagner, circunstancia que habría inspirado su nombre. Desde muy joven quedó ligada a la música, el ritmo y el movimiento. Se formó en Dresden y posteriormente en Viena, donde estudió en la Academia Estatal de Música y Artes Escénicas con figuras decisivas de la danza moderna europea, entre ellas Gertrud Bodenwieser, además de recibir influencias de Mary Wigman y Grete Wiesenthal. Entre 1924 y 1932 participó de compañías vinculadas a Ilse von Larsen y Bodenwieser y recorrió distintos escenarios europeos. En 1927, con apenas 19 años, fundó en Linz un departamento dedicado a la gimnasia rítmica y la danza artística, antecedente histórico de la formación moderna de danza en esa ciudad, y entre 1930 y 1931 llegó a desempeñarse como primera bailarina y maestra de ballet en el Landestheater de Linz. Su prometedora carrera europea quedó atravesada por uno de los períodos más oscuros del siglo XX. Casada con Hans Mostny, de ascendencia judía, la expansión del régimen nazi y las leyes raciales los obligaron a abandonar Austria. Después de pasar por Suiza y Francia consiguieron emigrar a la Argentina y en 1939 Isolde llegó a Mendoza, provincia que terminaría convirtiéndose en su hogar definitivo. Aquí comenzó a enseñar en la Academia de Música Santa Cecilia y más tarde creó su propia Escuela de Danzas y Gimnasia Rítmica, Estudio de Arte Coreográfico Isolde Klietmann, que funcionó en distintos domicilios de la Ciudad de Mendoza hasta establecerse en calle Urquiza 385. Su enseñanza introdujo y consolidó principios de la danza expresionista y moderna que marcaron a generaciones de artistas mendocinos y cuyanos. En 1951 regresó a Viena como directora del Instituto de Arte Coreográfico de la Universidad Nacional de Cuyo, donde presentó expresiones de las danzas folklóricas argentinas, convirtiéndose en un verdadero puente cultural entre Mendoza y Europa. En 1958 fue designada asesora artística de la Dirección de Cultura de Mendoza y asumió tareas de coreografía y régie en las Fiestas de la Vendimia de 1958 y 1959, llevando al gran espectáculo mendocino una concepción escénica basada en el movimiento colectivo, el ritmo y la expresión corporal. Su influencia alcanzó también el Teatro Argentino de La Plata, que en 1961 la convocó para el montaje coreográfico de Pedro y el lobo, de Serguéi Prokófiev. En Mendoza organizó además su Ballet de Cámara, formó bailarinas y coreógrafas que luego desarrollarían importantes trayectorias y llevó al Teatro Independencia numerosas propuestas de danza moderna. Entre sus trabajos sobresale también El extraño, ballet con libreto y coreografía de Klietmann y música del compositor Eduardo Grau. Su actividad no se limitó al escenario: viajó repetidamente por Europa, mantuvo contacto con algunos de los grandes protagonistas de la danza contemporánea y escribió en Los Andes durante los años sesenta acerca de la evolución del teatro, la música y la danza europeos, acercando al público mendocino las nuevas tendencias artísticas internacionales. Su escuela se transformó durante décadas en un verdadero semillero del movimiento contemporáneo provincial y entre quienes recibieron su influencia se encuentran artistas que luego ocuparon lugares centrales en la danza mendocina. En 1994, después de más de medio siglo dedicado a enseñar, crear y transformar la escena cultural local, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza la declaró Ciudadana Ilustre. Isolde Klietmann murió en Mendoza el 2 de julio de 1996, pero su legado sobrevivió en los cuerpos, las obras y la memoria de sus discípulos. En 2021 la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo impulsó un nuevo homenaje y una escultura con su figura fue emplazada en los jardines de la Nave Cultural; incluso una de las salas vinculadas a la danza del Teatro Independencia lleva actualmente su nombre. Aquella joven artista europea que debió abandonar su mundo ante la persecución nazi encontró al pie de los Andes un nuevo lugar desde donde crear: Mendoza la recibió como exiliada y ella le devolvió una revolución silenciosa hecha de música, movimiento y libertad. Su nombre quedó definitivamente unido a la historia de la danza moderna y contemporánea de Cuyo. Fuentes: Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, resolución y homenaje a Isolde Klietmann. Diario Los Andes, investigaciones y archivo sobre Isolde Klietmann, junio de 2026 y enero de 2020. MovementMachines, investigación sobre la trayectoria europea y el archivo coreográfico de Klietmann. Crossing Europe Filmfestival Linz, documentación del documental Searching for Isolde y recorrido Maribor–Linz–Viena–Argentina. Gobierno de Mendoza, referencias actuales a la Sala Isolde Klietmann del Teatro Independencia. La Palabra, Universidad del Valle, reconstrucción biográfica vinculada al documental Buscando a Isolde. #IsoldeKlietmann #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Danza #DanzaContemporanea #DanzaModerna #CulturaMendocina #TeatroIndependencia #UNCuyo #Vendimia #FiestaDeLaVendimia #HistoriaCultural #MemoriaMendocina #Arte #Coreografia #MendozaHistory #DanceHistory #ModernDance #ContemporaryDance #ArgentineHistory #CulturalHeritage #PerformingArts #Argentina
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
viernes, 2 de octubre de 2026
2 DE OCTUBRE DE 1908 — NACE ISOLDE KLIETMANN, LA MUJER QUE HUYÓ DEL NAZISMO Y CAMBIÓ PARA SIEMPRE LA HISTORIA DE LA DANZA EN MENDOZA
El 2 de octubre de 1908, hace 118 años, nacía Isolde Klietmann en Marburg, entonces parte del Imperio austrohúngaro y actual Maribor, Eslovenia. Su vida terminaría atravesando fronteras, guerras, exilios y escenarios hasta convertirla en una figura fundamental de la cultura mendocina. Una tradición biográfica incluso recuerda que aquella noche su padre, Alfred Klietmann, dirigía Tristan und Isolde, de Richard Wagner, circunstancia que habría inspirado su nombre. Desde muy joven quedó ligada a la música, el ritmo y el movimiento. Se formó en Dresden y posteriormente en Viena, donde estudió en la Academia Estatal de Música y Artes Escénicas con figuras decisivas de la danza moderna europea, entre ellas Gertrud Bodenwieser, además de recibir influencias de Mary Wigman y Grete Wiesenthal. Entre 1924 y 1932 participó de compañías vinculadas a Ilse von Larsen y Bodenwieser y recorrió distintos escenarios europeos. En 1927, con apenas 19 años, fundó en Linz un departamento dedicado a la gimnasia rítmica y la danza artística, antecedente histórico de la formación moderna de danza en esa ciudad, y entre 1930 y 1931 llegó a desempeñarse como primera bailarina y maestra de ballet en el Landestheater de Linz. Su prometedora carrera europea quedó atravesada por uno de los períodos más oscuros del siglo XX. Casada con Hans Mostny, de ascendencia judía, la expansión del régimen nazi y las leyes raciales los obligaron a abandonar Austria. Después de pasar por Suiza y Francia consiguieron emigrar a la Argentina y en 1939 Isolde llegó a Mendoza, provincia que terminaría convirtiéndose en su hogar definitivo. Aquí comenzó a enseñar en la Academia de Música Santa Cecilia y más tarde creó su propia Escuela de Danzas y Gimnasia Rítmica, Estudio de Arte Coreográfico Isolde Klietmann, que funcionó en distintos domicilios de la Ciudad de Mendoza hasta establecerse en calle Urquiza 385. Su enseñanza introdujo y consolidó principios de la danza expresionista y moderna que marcaron a generaciones de artistas mendocinos y cuyanos. En 1951 regresó a Viena como directora del Instituto de Arte Coreográfico de la Universidad Nacional de Cuyo, donde presentó expresiones de las danzas folklóricas argentinas, convirtiéndose en un verdadero puente cultural entre Mendoza y Europa. En 1958 fue designada asesora artística de la Dirección de Cultura de Mendoza y asumió tareas de coreografía y régie en las Fiestas de la Vendimia de 1958 y 1959, llevando al gran espectáculo mendocino una concepción escénica basada en el movimiento colectivo, el ritmo y la expresión corporal. Su influencia alcanzó también el Teatro Argentino de La Plata, que en 1961 la convocó para el montaje coreográfico de Pedro y el lobo, de Serguéi Prokófiev. En Mendoza organizó además su Ballet de Cámara, formó bailarinas y coreógrafas que luego desarrollarían importantes trayectorias y llevó al Teatro Independencia numerosas propuestas de danza moderna. Entre sus trabajos sobresale también El extraño, ballet con libreto y coreografía de Klietmann y música del compositor Eduardo Grau. Su actividad no se limitó al escenario: viajó repetidamente por Europa, mantuvo contacto con algunos de los grandes protagonistas de la danza contemporánea y escribió en Los Andes durante los años sesenta acerca de la evolución del teatro, la música y la danza europeos, acercando al público mendocino las nuevas tendencias artísticas internacionales. Su escuela se transformó durante décadas en un verdadero semillero del movimiento contemporáneo provincial y entre quienes recibieron su influencia se encuentran artistas que luego ocuparon lugares centrales en la danza mendocina. En 1994, después de más de medio siglo dedicado a enseñar, crear y transformar la escena cultural local, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza la declaró Ciudadana Ilustre. Isolde Klietmann murió en Mendoza el 2 de julio de 1996, pero su legado sobrevivió en los cuerpos, las obras y la memoria de sus discípulos. En 2021 la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo impulsó un nuevo homenaje y una escultura con su figura fue emplazada en los jardines de la Nave Cultural; incluso una de las salas vinculadas a la danza del Teatro Independencia lleva actualmente su nombre. Aquella joven artista europea que debió abandonar su mundo ante la persecución nazi encontró al pie de los Andes un nuevo lugar desde donde crear: Mendoza la recibió como exiliada y ella le devolvió una revolución silenciosa hecha de música, movimiento y libertad. Su nombre quedó definitivamente unido a la historia de la danza moderna y contemporánea de Cuyo. Fuentes: Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, resolución y homenaje a Isolde Klietmann. Diario Los Andes, investigaciones y archivo sobre Isolde Klietmann, junio de 2026 y enero de 2020. MovementMachines, investigación sobre la trayectoria europea y el archivo coreográfico de Klietmann. Crossing Europe Filmfestival Linz, documentación del documental Searching for Isolde y recorrido Maribor–Linz–Viena–Argentina. Gobierno de Mendoza, referencias actuales a la Sala Isolde Klietmann del Teatro Independencia. La Palabra, Universidad del Valle, reconstrucción biográfica vinculada al documental Buscando a Isolde. #IsoldeKlietmann #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Danza #DanzaContemporanea #DanzaModerna #CulturaMendocina #TeatroIndependencia #UNCuyo #Vendimia #FiestaDeLaVendimia #HistoriaCultural #MemoriaMendocina #Arte #Coreografia #MendozaHistory #DanceHistory #ModernDance #ContemporaryDance #ArgentineHistory #CulturalHeritage #PerformingArts #Argentina

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