Año 1929. En una vieja fotografía en blanco y negro aparece una formación del Club Independiente Rivadavia, uno de los grandes nombres del fútbol mendocino. Allí están, firmes frente a la cámara, los jugadores Médice, Benegas, Gargantini, Ponce, Arrieta, Portillo, Oro, Vázquez, Julio, Vicente, González y Conill, representantes de una época en la que el fútbol todavía conservaba un aire de potrero, barrio, sacrificio y pertenencia. La imagen pertenece a esos años en los que jugar al fútbol no era solo competir: era defender un color, una camiseta y una identidad. Cada rostro parece decir algo de aquella Mendoza deportiva de fines de los años veinte, cuando los clubes eran espacios de encuentro social, orgullo popular y construcción comunitaria. Independiente Rivadavia había nacido oficialmente el 24 de enero de 1913 como Club Atlético Independiente. Años después, el 4 de enero de 1919, tras fusionarse con el Club Sportivo Rivadavia, adoptó el nombre con el que quedaría grabado en la historia: Club Sportivo Independiente Rivadavia. Su propia historia institucional recuerda que desde entonces se consolidó como el “Azul del Parque” y la querida Lepra mendocina. Para 1929, el club ya tenía una casa emblemática: el Estadio Bautista Gargantini, inaugurado en 1925 y ubicado en el Parque General San Martín. La historia oficial del club señala que el estadio fue, y sigue siendo, una de las grandes referencias deportivas de Mendoza, con capacidad para 24.000 espectadores. El apellido Gargantini también forma parte profunda de la memoria mendocina. La familia, de origen suizo-italiano, dejó huella en la vitivinicultura, la política, la vida social y el deporte provincial. Los Gargantini estuvieron ligados a los años fundacionales de la vitivinicultura mendocina y también a la creación de Independiente Rivadavia. Esta fotografía no muestra solo once o doce futbolistas posando. Muestra una semilla. Muestra el tiempo en que la Lepra iba escribiendo su historia antes de las grandes luces, antes de las transmisiones, antes de las camisetas modernas y los estadios llenos. Allí están los nombres, los cuerpos y las miradas de una generación que ayudó a convertir al fútbol en memoria popular. En esa formación de 1929 late una parte del alma azul: la del club que nació en Mendoza, creció en el Parque y se volvió sentimiento para miles de hinchas. #MendozAntigua #IndependienteRivadavia #LepraMendocina #AzulDelParque #HistoriaDelFútbol #FútbolMendocino #MendozaAntigua #ClubesDeMendoza #BautistaGargantini #FútbolArgentino #FotosAntiguas #MemoriaDeportiva #HistoriaDeMendoza #VintageFootball #ArgentineFootball #FootballHistory #OldFootball #MendozaHistory #HistoricPhotos #SportsHeritage
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martes, 9 de enero de 2018
1929: la vieja formación de Independiente Rivadavia que guarda el pulso inicial de la Lepra mendocina
Año 1929. En una vieja fotografía en blanco y negro aparece una formación del Club Independiente Rivadavia, uno de los grandes nombres del fútbol mendocino. Allí están, firmes frente a la cámara, los jugadores Médice, Benegas, Gargantini, Ponce, Arrieta, Portillo, Oro, Vázquez, Julio, Vicente, González y Conill, representantes de una época en la que el fútbol todavía conservaba un aire de potrero, barrio, sacrificio y pertenencia. La imagen pertenece a esos años en los que jugar al fútbol no era solo competir: era defender un color, una camiseta y una identidad. Cada rostro parece decir algo de aquella Mendoza deportiva de fines de los años veinte, cuando los clubes eran espacios de encuentro social, orgullo popular y construcción comunitaria. Independiente Rivadavia había nacido oficialmente el 24 de enero de 1913 como Club Atlético Independiente. Años después, el 4 de enero de 1919, tras fusionarse con el Club Sportivo Rivadavia, adoptó el nombre con el que quedaría grabado en la historia: Club Sportivo Independiente Rivadavia. Su propia historia institucional recuerda que desde entonces se consolidó como el “Azul del Parque” y la querida Lepra mendocina. Para 1929, el club ya tenía una casa emblemática: el Estadio Bautista Gargantini, inaugurado en 1925 y ubicado en el Parque General San Martín. La historia oficial del club señala que el estadio fue, y sigue siendo, una de las grandes referencias deportivas de Mendoza, con capacidad para 24.000 espectadores. El apellido Gargantini también forma parte profunda de la memoria mendocina. La familia, de origen suizo-italiano, dejó huella en la vitivinicultura, la política, la vida social y el deporte provincial. Los Gargantini estuvieron ligados a los años fundacionales de la vitivinicultura mendocina y también a la creación de Independiente Rivadavia. Esta fotografía no muestra solo once o doce futbolistas posando. Muestra una semilla. Muestra el tiempo en que la Lepra iba escribiendo su historia antes de las grandes luces, antes de las transmisiones, antes de las camisetas modernas y los estadios llenos. Allí están los nombres, los cuerpos y las miradas de una generación que ayudó a convertir al fútbol en memoria popular. En esa formación de 1929 late una parte del alma azul: la del club que nació en Mendoza, creció en el Parque y se volvió sentimiento para miles de hinchas. #MendozAntigua #IndependienteRivadavia #LepraMendocina #AzulDelParque #HistoriaDelFútbol #FútbolMendocino #MendozaAntigua #ClubesDeMendoza #BautistaGargantini #FútbolArgentino #FotosAntiguas #MemoriaDeportiva #HistoriaDeMendoza #VintageFootball #ArgentineFootball #FootballHistory #OldFootball #MendozaHistory #HistoricPhotos #SportsHeritage

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