martes, 1 de septiembre de 2020

🔥🌍⚔️ 1 DE SEPTIEMBRE DE 1939: POLONIA BAJO FUEGO — EL AMANECER QUE ABRIÓ LAS PUERTAS AL MAYOR CONFLICTO DE LA HISTORIA 🇵🇱💥


Un día como hoy, 1 de septiembre de 1939, hace exactamente 87 años, las fuerzas de la Alemania nazi cruzaban las fronteras de Polonia y desencadenaban la guerra en Europa que terminaría convirtiéndose en el conflicto más devastador jamás vivido por la humanidad. Al amanecer, cerca de 1,5 millones de soldados alemanes, apoyados por más de 2.000 tanques, unos 900 bombarderos y centenares de cazas, atacaron desde distintos frentes. La combinación de blindados, aviación y unidades motorizadas dio origen a la imagen de la Blitzkrieg, la “guerra relámpago”, aunque la campaña polaca también estuvo marcada desde sus primeras horas por bombardeos, destrucción urbana y enormes desplazamientos de población. Aquel desastre no había surgido de la nada. El Tratado de Versalles de 1919 dejó profundas heridas en Alemania: pérdida de territorios, restricciones militares, reparaciones y un sentimiento de humillación que los movimientos ultranacionalistas explotaron durante años. Sin embargo, reducir el ascenso del nazismo únicamente a Versalles sería históricamente incorrecto. La Gran Depresión, el desempleo, la fragilidad de la República de Weimar, el antisemitismo, el anticomunismo, la propaganda y las decisiones políticas del propio Adolf Hitler fueron también elementos decisivos para que el régimen nazi llegara al poder y emprendiera una política abiertamente expansionista. Hitler ya había destruido progresivamente el orden europeo nacido después de la Primera Guerra Mundial: remilitarizó Renania, incorporó Austria al Reich mediante el Anschluss de marzo de 1938 —realizado bajo una intensa presión nazi, no como una simple anexión consensuada— y posteriormente desmembró Checoslovaquia. Polonia apareció entonces en el centro de sus ambiciones territoriales. Apenas nueve días antes de la invasión ocurrió además uno de los acuerdos más trascendentales y siniestros de aquella crisis: el 23 de agosto de 1939, la Alemania nazi y la Unión Soviética firmaron el Pacto Molotov-Ribbentrop. Públicamente prometían no atacarse; secretamente habían establecido esferas de influencia en Europa oriental y contemplado la partición de Polonia. El 17 de septiembre, cuando las tropas polacas todavía combatían contra Alemania, el Ejército Rojo penetró desde el este. Polonia terminó aplastada entre dos potencias y repartida conforme a aquellos acuerdos secretos. No fue simplemente una operación soviética destinada a “mantener lejos” a Alemania: la división territorial había sido negociada previamente entre Berlín y Moscú. Tampoco es correcto afirmar que Gran Bretaña y Francia permanecieron indiferentes hasta la invasión de Francia. Habían garantizado las fronteras polacas y el 3 de septiembre de 1939, apenas dos días después del ataque alemán, declararon la guerra a Alemania. Otra cuestión es que durante los meses siguientes las operaciones militares occidentales fueran limitadas, período conocido como la “Guerra de Broma” o Phoney War, mientras Polonia sufría prácticamente sola el peso inmediato de la invasión. Y mientras Europa descendía hacia el abismo, Asia llevaba años en llamas. Japón había anexionado Corea en 1910, ocupado Manchuria desde 1931 y desde 1937 desarrollaba una guerra a gran escala contra China, acompañada de enormes atrocidades contra la población civil. Por eso algunos historiadores contemplan la Segunda Guerra Mundial como una sucesión de conflictos que comenzaron en Asia antes de aquel 1 de septiembre europeo. La propia Unión Soviética había combatido contra fuerzas japonesas en Manchuria durante el verano de 1939. Estados Unidos, por su parte, permaneció formalmente fuera de la guerra durante más de dos años, aunque fue incrementando progresivamente su ayuda a los Aliados. Su entrada militar se produjo después del ataque japonés contra Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941; Washington declaró la guerra a Japón al día siguiente y, poco después, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos. Lo que comenzó aquella madrugada polaca terminó extendiéndose por Europa, África, Asia, los océanos Atlántico y Pacífico y prácticamente todos los rincones del planeta. Entre 1939 y 1945 ciudades enteras desaparecieron bajo las bombas, millones de personas fueron desplazadas y las poblaciones civiles soportaron ocupaciones, hambre, deportaciones y asesinatos masivos. Las estimaciones globales varían según las metodologías, pero algunos estudios sitúan la cifra total de muertos entre 70 y 85 millones, con decenas de millones de víctimas civiles. En medio de aquella catástrofe tuvo lugar el Holocausto: la persecución y asesinato sistemático de aproximadamente seis millones de judíos europeos por la Alemania nazi, sus aliados y colaboradores, además de millones de otras víctimas perseguidas y asesinadas por razones raciales, nacionales, políticas o ideológicas. El 1 de septiembre de 1939 quedó así marcado para siempre como uno de los grandes puntos de ruptura de la historia contemporánea. Polonia fue la primera víctima de aquella nueva guerra europea, pero no sería la última. Seis años después, el mundo era irreconocible: decenas de millones de muertos, fronteras alteradas, ciudades convertidas en ruinas, el descubrimiento de los campos de exterminio, el nacimiento de la era nuclear y una humanidad obligada a preguntarse hasta dónde podía llegar cuando el fanatismo, el racismo, la ambición territorial y la guerra eran elevados a política de Estado. 🌍⚔️🕯️🇵🇱 #SegundaGuerraMundial #1DeSeptiembre #Polonia1939 #InvasionDePolonia #Historia #HistoriaMundial #SegundaGuerra #WWII #WorldWarII #Poland1939 #InvasionOfPoland #WW2History #MilitaryHistory #EuropeanHistory #HistoryMatters #NeverForget #HolocaustHistory #HistoricDay #OnThisDay #WorldHistory

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