viernes, 11 de septiembre de 2020

🔥📚⚔️ 11 DE SEPTIEMBRE DE 1888: MURIÓ SARMIENTO, EL “PADRE DEL AULA” QUE MULTIPLICÓ LAS ESCUELAS… Y DEJÓ UNA DE LAS FIGURAS MÁS CONTRADICTORIAS DE LA HISTORIA ARGENTINA 🇦🇷


El 11 de septiembre de 1888, lejos de su San Juan natal y a los 77 años, Domingo Faustino Sarmiento murió en Asunción del Paraguay. Con él desaparecía uno de los hombres más influyentes, brillantes, polémicos y difíciles de encasillar del siglo XIX argentino: maestro, periodista, escritor, militar, diplomático, gobernador y presidente, capaz de impulsar una transformación educativa extraordinaria y, al mismo tiempo, de dejar escritos y opiniones sobre gauchos, indígenas y sectores populares que hoy resultan profundamente discriminatorios. Sarmiento había nacido en San Juan el 15 de febrero de 1811. Con apenas 15 años enseñó en San Francisco del Monte de Oro, San Luis, donde quedó asociado a la creación de una de sus primeras experiencias escolares. Años después, las guerras civiles lo acercaron al unitarismo y lo llevaron al exilio chileno. En San Juan participó de la intensa vida intelectual de su generación y el 20 de julio de 1839 fundó, junto con otros jóvenes, El Zonda, un periódico tan crítico que su primera etapa sobrevivió apenas seis números. En Chile desarrolló buena parte de su carrera periodística e intelectual. En 1845 apareció Facundo, una de las obras fundamentales de la literatura política argentina, construida alrededor de la oposición entre “civilización” y “barbarie”, una concepción que marcaría durante décadas la manera de interpretar el país. Ese mismo año el gobierno chileno lo envió a recorrer Europa, África y América del Norte para estudiar sistemas educativos. Viajó durante más de dos años, conoció escuelas, instituciones y pedagogos como Horace Mann y convirtió aquellas experiencias en una verdadera obsesión por extender la educación popular. Su trayectoria, sin embargo, tenía un costado mucho más áspero. El 20 de septiembre de 1861 escribió a Bartolomé Mitre una carta en la que afirmó: “No trate de economizar sangre de gauchos”. No es una invención moderna ni una frase creada por sus adversarios: el documento está preservado en el archivo histórico de Educ.ar. Estudios académicos también han señalado que sus obras construyeron representaciones racializadas y jerárquicas de indígenas, gauchos y otros grupos considerados por él obstáculos para el modelo de “civilización” que admiraba en Europa y Estados Unidos. Ese es uno de los motivos por los cuales Sarmiento continúa provocando debates apasionados casi 140 años después de su muerte. En 1862 llegó a la gobernación de San Juan. Allí promovió la Ley Orgánica de Educación Pública, aprobada el 2 de abril, que hizo obligatoria la enseñanza primaria, creó establecimientos educativos y acompañó esa política con caminos, edificios públicos, hospitales e iniciativas para la agricultura y la minería. Poco después fue enviado como representante argentino a Estados Unidos. Allí recibió en 1866 la devastadora noticia de que su hijo adoptivo, Domingo Fidel “Dominguito” Sarmiento, de apenas 21 años, había muerto combatiendo en Curupaytí durante la Guerra del Paraguay. En 1868 comenzó su presidencia, que se extendió hasta 1874. Fue una gestión atravesada por guerras, rebeliones y epidemias, pero también por una impresionante expansión del aparato educativo y científico. Durante esos años la población escolar primaria pasó de alrededor de 30.000 alumnos a más de 100.000; se impulsaron escuelas normales, bibliotecas populares, el Observatorio Astronómico de Córdoba y la Academia Nacional de Ciencias, mientras crecían el ferrocarril y el telégrafo. En 1869 se realizó además el primer Censo Nacional de población de la historia argentina, una radiografía decisiva de un país que todavía estaba construyendo su Estado. En sus últimos años continuó vinculado a la educación y a la política. Con la salud deteriorada, en mayo de 1888 partió nuevamente hacia Paraguay acompañado por su hija y sus nietos. En Asunción llegó incluso a instalar una curiosísima casa prefabricada de hierro, desarmable y de paredes dobles, traída desde Bélgica; estaba prácticamente terminada a comienzos de septiembre, pero Sarmiento nunca llegó a habitarla. Murió el 11 de septiembre. Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires y sepultados en el Cementerio de la Recoleta. Su legado escapa a cualquier retrato simple. Fue uno de los grandes constructores de la educación pública argentina y ayudó a colocar la escuela, la formación docente, la ciencia y el conocimiento en el centro del proyecto nacional. Pero fue también un hombre profundamente atravesado por los prejuicios, jerarquías raciales y violencias políticas del siglo XIX, algunas expresadas con una crudeza que todavía incomoda. Admirarlo sin cuestionarlo empobrece su historia; reducirlo únicamente a sus peores frases también. Sarmiento fue ambas cosas: el formidable impulsor de aulas y bibliotecas y el polemista feroz que imaginó el progreso excluyendo a una parte de aquella misma sociedad que pretendía transformar. Por eso, cada 11 de septiembre, fecha en que la Argentina celebra el Día del Maestro en memoria de su muerte, vuelve una pregunta que sigue abierta: ¿cómo debe recordarse a un hombre capaz de ampliar como pocos las puertas de la educación y, al mismo tiempo, escribir palabras que cerraban brutalmente otras puertas? #DomingoFaustinoSarmiento #Sarmiento #11DeSeptiembre #DiaDelMaestro #HistoriaArgentina #Historia #EducacionPublica #SanJuan #Asuncion #Paraguay #Facundo #CivilizacionYBarbarie #Argentina #Efemerides #MendozAntigua #ArgentineHistory #History #Education #PublicEducation #TeachersDay #SouthAmericanHistory #LatinAmericanHistory


No hay comentarios.:

Publicar un comentario