Hace exactamente 140 años, el 13 de septiembre de 1886, mientras en las alturas de Uspallata los mineros trabajaban expuestos a uno de los ambientes más hostiles de Mendoza, el ingeniero y naturalista Germán Avé-Lallemant dejó anotado un dato extraordinario: aquel día la temperatura máxima en Paramillos alcanzó los 19,8 °C. La cifra adquiere verdadera dimensión cuando se observa lo ocurrido apenas una semana después: el 20 de septiembre sus registros marcaron una mínima de -10,4 °C. Para Lallemant, justamente, la peor característica del clima de Paramillos eran sus bruscas oscilaciones térmicas. Desde 1886 trabajaba allí como administrador e ingeniero de la explotación minera y realizaba observaciones científicas en una estación ubicada a unos 2.812 metros sobre el nivel del mar, mientras las bocaminas se extendían aproximadamente entre los 2.700 y los 3.184 metros. También describió un fenómeno que los trabajadores conocían perfectamente: los violentos vientos del este, llamados por los propios mineros “paramillero”, capaces —según escribió— de atravesar el abrigo con un frío penetrante. Las condiciones eran realmente extremas: durante agosto de 1886 registró 25 días de fuertes heladas y el 9 de julio de aquel año había observado una mínima de -13,4 °C. Sus mediciones meteorológicas en Paramillos abarcaron desde mayo de 1886 hasta abril de 1889 y años después fueron incorporadas a los Anales de la Oficina Meteorológica Argentina. El dato también reaparece en una investigación histórico-arqueológica moderna de Osvaldo H. Sironi sobre los paisajes mineros del norte mendocino, obra para la cual se realizó un enorme relevamiento documental: fueron revisadas íntegramente las carpetas 376, 377 y 378 del Archivo General de la Provincia de Mendoza, con documentación minera comprendida entre 1810 y 1901, además de protocolos notariales, testamentos, compraventas, actuaciones administrativas y causas judiciales. Esa revisión sirve para reconstruir el universo humano y laboral de Paramillos, aunque el registro térmico concreto del 13 de septiembre procede de la obra publicada por Avé-Lallemant. Así, una simple cifra anotada hace 140 años nos permite imaginar aquella jornada en la montaña: mineros, socavones, instrumentos meteorológicos y un científico midiendo, en medio de la Precordillera mendocina, un clima capaz de cambiar brutalmente en cuestión de días. #Mendoza #MendozAntigua #Uspallata #Paramillos #MinasDeParamillos #HistoriaDeMendoza #GermánAvéLallemant #Meteorología #Clima #HistoriaArgentina #Minería #Precordillera #Andes #MendozaHistory #UspallataHistory #ArgentineHistory #WeatherHistory #MiningHistory #AndesHistory #HistoricalWeather
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domingo, 13 de septiembre de 2026
🔥🌡️🏔️ 13 DE SEPTIEMBRE DE 1886: 19,8 °C EN LOS PARAMILLOS — EL EXTRAORDINARIO REGISTRO CLIMÁTICO DE UN CIENTÍFICO EN LAS ALTURAS DE MENDOZA 🇦🇷⛏️
Hace exactamente 140 años, el 13 de septiembre de 1886, mientras en las alturas de Uspallata los mineros trabajaban expuestos a uno de los ambientes más hostiles de Mendoza, el ingeniero y naturalista Germán Avé-Lallemant dejó anotado un dato extraordinario: aquel día la temperatura máxima en Paramillos alcanzó los 19,8 °C. La cifra adquiere verdadera dimensión cuando se observa lo ocurrido apenas una semana después: el 20 de septiembre sus registros marcaron una mínima de -10,4 °C. Para Lallemant, justamente, la peor característica del clima de Paramillos eran sus bruscas oscilaciones térmicas. Desde 1886 trabajaba allí como administrador e ingeniero de la explotación minera y realizaba observaciones científicas en una estación ubicada a unos 2.812 metros sobre el nivel del mar, mientras las bocaminas se extendían aproximadamente entre los 2.700 y los 3.184 metros. También describió un fenómeno que los trabajadores conocían perfectamente: los violentos vientos del este, llamados por los propios mineros “paramillero”, capaces —según escribió— de atravesar el abrigo con un frío penetrante. Las condiciones eran realmente extremas: durante agosto de 1886 registró 25 días de fuertes heladas y el 9 de julio de aquel año había observado una mínima de -13,4 °C. Sus mediciones meteorológicas en Paramillos abarcaron desde mayo de 1886 hasta abril de 1889 y años después fueron incorporadas a los Anales de la Oficina Meteorológica Argentina. El dato también reaparece en una investigación histórico-arqueológica moderna de Osvaldo H. Sironi sobre los paisajes mineros del norte mendocino, obra para la cual se realizó un enorme relevamiento documental: fueron revisadas íntegramente las carpetas 376, 377 y 378 del Archivo General de la Provincia de Mendoza, con documentación minera comprendida entre 1810 y 1901, además de protocolos notariales, testamentos, compraventas, actuaciones administrativas y causas judiciales. Esa revisión sirve para reconstruir el universo humano y laboral de Paramillos, aunque el registro térmico concreto del 13 de septiembre procede de la obra publicada por Avé-Lallemant. Así, una simple cifra anotada hace 140 años nos permite imaginar aquella jornada en la montaña: mineros, socavones, instrumentos meteorológicos y un científico midiendo, en medio de la Precordillera mendocina, un clima capaz de cambiar brutalmente en cuestión de días. #Mendoza #MendozAntigua #Uspallata #Paramillos #MinasDeParamillos #HistoriaDeMendoza #GermánAvéLallemant #Meteorología #Clima #HistoriaArgentina #Minería #Precordillera #Andes #MendozaHistory #UspallataHistory #ArgentineHistory #WeatherHistory #MiningHistory #AndesHistory #HistoricalWeather
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