lunes, 21 de septiembre de 2026

22 DE SEPTIEMBRE DE 1814: LOS CLAUSTROS SE VOLVIERON PRISIÓN — SAN MARTÍN Y LOS CATORCE “FRAILES SARRACENOS” EN MENDOZA (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 22 de septiembre de 1814, apenas trece días después de que José de San Martín llegara a Mendoza para hacerse cargo del gobierno de Cuyo, una orden urgente reveló una faceta poco conocida de aquellos meses decisivos: los conventos mendocinos también podían convertirse en lugares de reclusión y vigilancia política. El gobernador comunicó a los superiores de las comunidades religiosas la inminente llegada desde Chile de catorce religiosos considerados enemigos de la causa revolucionaria, identificados en la documentación y en la bibliografía de época como “religiosos” o “frailes sarracenos”. José Miguel Carrera había dispuesto su envío a Mendoza ante el temor de que, en la crítica situación militar chilena, pudieran colaborar con las fuerzas realistas. San Martín ordenó que fueran recibidos, alojados, mantenidos recluidos y cuidadosamente vigilados.
Al convento de Nuestra Señora de la Merced le correspondió recibir a cuatro de aquellos religiosos. Su presidente, fray Pedro Juan Maure, tenía además una circunstancia muy particular: dos días después, el 24 de septiembre, comenzaban las solemnes celebraciones de la Virgen de la Merced, que se extendían durante varios días. Maure respondió finalmente el 27 de septiembre informando que las cuatro celdas estaban preparadas y comprometiéndose a vigilar la conducta de los alojados y comunicar cualquier transgresión. El antiguo convento poseía once celdas destinadas a religiosos y otras seis para novicios, circunstancia que permitió adaptar parte del claustro a aquella insólita función. El episodio adquiere todavía más fuerza si se recuerda el momento histórico: San Martín acababa de instalarse en Mendoza y ya pensaba estratégicamente en Chile como pieza central de su proyecto continental. El Museo Histórico Nacional señala que llegó a la ciudad el 9 de septiembre de 1814 con el propósito de organizar una fuerza capaz de cruzar los Andes y atacar el poder realista desde el oeste. Así, mientras Mendoza comenzaba a transformarse en la retaguardia de una campaña que cambiaría Sudamérica, cuatro celdas mercedarias quedaron preparadas para custodiar a hombres considerados políticamente peligrosos. Los muros destinados a la oración pasaban, por orden del gobierno revolucionario, a desempeñar también una inesperada función de vigilancia. La denominación “sarracenos” debe entenderse como un término político y peyorativo utilizado en aquel contexto revolucionario para identificar a opositores o partidarios del realismo, no como una descripción religiosa o étnica moderna. El propio diario de José Miguel Carrera muestra que el término “sarraceno” circulaba entonces para señalar a personas consideradas adversarias de la revolución chilena. Hashtags: #Mendoza #MendozAntigua #SanMartín #JoséDeSanMartín #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #22DeSeptiembre #1814 #EjércitoDeLosAndes #Independencia #OrdenDeLaMerced #FrailesSarracenos #ArchivoHistórico #Cuyo #HistoriaDeChile #MendozaHistory #ArgentineHistory #SanMartin #History #SouthAmericanHistory #Independence #HistoricalDocuments #ChileHistory. Fuentes: Elvira Luisa Martín de Codoni, “Los mercedarios en la Mendoza independiente”, en Aportes para la Historia de la Iglesia en Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo/Junta de Estudios Históricos de Mendoza, especialmente pp. 47-48 y notas; allí se remite a José Brunet, “Contribución de los mercedarios de Cuyo a la causa de la Independencia”, Cuarto Congreso Internacional de Historia de América, t. V, Academia Nacional de la Historia, 1966, pp. 59-61, y al Archivo Histórico de Mendoza, Carpeta Eclesiástico, Época Independiente.

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