El 4 de octubre de 1846, en la Mendoza de mediados del siglo XIX, una sencilla partida de bautismo dejó registrada una historia extraordinaria que hoy permite atravesar tres generaciones marcadas por la esclavitud y el lento camino hacia la libertad. Aquel día fue bautizado Juan Francisco y el sacerdote escribió junto a su nombre una expresión que resume toda una época: “mulato liberto”. Las palabras pertenecen al sistema de clasificación social y jurídica utilizado entonces y hoy constituyen una evidencia documental de enorme valor para reconstruir la presencia afrodescendiente en Mendoza. Juan Francisco era hijo natural de Toribia, una mujer nacida en Mendoza el 26 de abril de 1812 que había sido registrada como “mulata esclava de Doña Juana Ferreyra”; a su vez, Toribia era hija natural de Ángela, también esclavizada. La genealogía resulta impactante: abuela esclavizada, madre nacida esclava y nietos inscriptos bajo las nuevas categorías surgidas del proceso de emancipación. Toribia había nacido apenas meses antes de que la Asamblea del Año XIII dispusiera la libertad de vientres, medida que declaró libres a los hijos de mujeres esclavizadas nacidos desde el 31 de enero de 1813. Pero aquella “libertad” estaba muy lejos de significar una independencia inmediata: los llamados libertos quedaron sometidos durante años a regímenes de patronato, servicio y control laboral, y en Mendoza esas obligaciones llegaron incluso a prolongarse hasta los 25 años. Los libros parroquiales permiten seguir a varios hijos de Toribia casi como si hojeáramos un álbum familiar atravesado por las transformaciones jurídicas de la época: Gumersindo, nacido el 13 de enero de 1841 y bautizado como “liberto”; Tomás del Corazón de Jesús, bautizado en 1843 con la clasificación de “mulato”; Juan Francisco, registrado como “mulato liberto” aquel 4 de octubre de 1846; y Petronila Juana, bautizada en 1849 ya como “libre, natural de Toribia Ferreyra”. Es difícil encontrar una secuencia documental más elocuente: dentro de una misma familia, las palabras utilizadas por el Estado y la Iglesia van cambiando mientras la institución esclavista comienza lentamente a derrumbarse. Y la historia todavía tiene otro capítulo sorprendente. Una investigación de Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero reconstruyó que Damián Hudson presentó en 1853 ante la comisión provincial de tasación a varios libertos vinculados a esta familia —entre ellos Gumersindo, Tomás, Francisco y Petrona—, tasados en conjunto junto con otra liberta. Toribia, mientras tanto, había pasado a otra unidad doméstica y todavía fue presentada como esclava en el proceso de tasación de 1853. Es decir, siete años después del bautismo de Juan Francisco, su propia madre seguía jurídicamente alcanzada por un sistema de esclavitud que sobrevivía en Mendoza. La Constitución de la Confederación Argentina cambió definitivamente ese escenario: su artículo 15 declaró que “En la Nación Argentina no hay esclavos” y dispuso la libertad de quienes todavía permanecían en esa condición. Mendoza avanzó además un paso decisivo el 26 de julio de 1853, cuando el gobierno provincial ordenó ejecutar ese artículo y extendió expresamente la liberación a los libertos, eliminando las obligaciones personales originadas en la esclavitud. La comisión mendocina elaboró 48 boletos de tasación y la investigación moderna logró identificar 77 esclavos y libertos presentados para indemnización, valuados en conjunto en 2.668 pesos. Juan Francisco dejó así de ser solamente un nombre escrito en un libro parroquial: su historia forma parte de una generación nacida jurídicamente camino a la libertad, pero obligada a crecer dentro de una sociedad donde las estructuras de la esclavitud continuaban funcionando. Su partida bautismal sobrevive como una pequeña ventana hacia aquella Mendoza afrodescendiente que durante mucho tiempo quedó relegada de los grandes relatos históricos. El documento que permite seguir directamente esta huella se conserva en el Archivo del Arzobispado de Mendoza, Parroquia de San Vicente, Bautismos N.º 6, años 1844-1847, folio 266. Un solo folio, una fecha exacta y un niño llamado Juan Francisco bastan para recordarnos que la abolición no fue un instante aislado, sino el final de un prolongado proceso vivido por personas y familias concretas cuya memoria todavía permanece escrita en los archivos mendocinos. Fuentes: Morales, Orlando Gabriel y Caballero, Luis César, “Abolición de la esclavitud en Mendoza, 1853: Liberación y trayectorias sociales de los últimos esclavizados”, Anuario del Instituto de Historia Argentina, Universidad Nacional de La Plata-CONICET, 2022, especialmente la reconstrucción de la familia de Toribia y Juan Francisco y las fuentes del Archivo del Arzobispado de Mendoza. Constitución de la Nación Argentina, artículo 15, texto oficial. Archivo General de la Nación, documentación de la Asamblea del Año XIII sobre libertad de vientres. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #Afrodescendientes #Afroargentinos #Esclavitud #AboliciónDeLaEsclavitud #LibertadDeVientres #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #Genealogía #MemoriaHistórica #SigloXIX #MendozaHistory #ArgentineHistory #AfroArgentines #AfroDescendants #SlaveryHistory #Abolition #HistoricalArchives #BlackHistory #Genealogy #NineteenthCentury
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sábado, 3 de octubre de 2026
4 DE OCTUBRE DE 1846: JUAN FRANCISCO, EL NIÑO “MULATO LIBERTO” QUE DEJÓ ESCRITA EN MENDOZA LA FRONTERA ENTRE LA ESCLAVITUD Y LA LIBERTAD (IMAGEN ILUSTRAIVA)
El 4 de octubre de 1846, en la Mendoza de mediados del siglo XIX, una sencilla partida de bautismo dejó registrada una historia extraordinaria que hoy permite atravesar tres generaciones marcadas por la esclavitud y el lento camino hacia la libertad. Aquel día fue bautizado Juan Francisco y el sacerdote escribió junto a su nombre una expresión que resume toda una época: “mulato liberto”. Las palabras pertenecen al sistema de clasificación social y jurídica utilizado entonces y hoy constituyen una evidencia documental de enorme valor para reconstruir la presencia afrodescendiente en Mendoza. Juan Francisco era hijo natural de Toribia, una mujer nacida en Mendoza el 26 de abril de 1812 que había sido registrada como “mulata esclava de Doña Juana Ferreyra”; a su vez, Toribia era hija natural de Ángela, también esclavizada. La genealogía resulta impactante: abuela esclavizada, madre nacida esclava y nietos inscriptos bajo las nuevas categorías surgidas del proceso de emancipación. Toribia había nacido apenas meses antes de que la Asamblea del Año XIII dispusiera la libertad de vientres, medida que declaró libres a los hijos de mujeres esclavizadas nacidos desde el 31 de enero de 1813. Pero aquella “libertad” estaba muy lejos de significar una independencia inmediata: los llamados libertos quedaron sometidos durante años a regímenes de patronato, servicio y control laboral, y en Mendoza esas obligaciones llegaron incluso a prolongarse hasta los 25 años. Los libros parroquiales permiten seguir a varios hijos de Toribia casi como si hojeáramos un álbum familiar atravesado por las transformaciones jurídicas de la época: Gumersindo, nacido el 13 de enero de 1841 y bautizado como “liberto”; Tomás del Corazón de Jesús, bautizado en 1843 con la clasificación de “mulato”; Juan Francisco, registrado como “mulato liberto” aquel 4 de octubre de 1846; y Petronila Juana, bautizada en 1849 ya como “libre, natural de Toribia Ferreyra”. Es difícil encontrar una secuencia documental más elocuente: dentro de una misma familia, las palabras utilizadas por el Estado y la Iglesia van cambiando mientras la institución esclavista comienza lentamente a derrumbarse. Y la historia todavía tiene otro capítulo sorprendente. Una investigación de Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero reconstruyó que Damián Hudson presentó en 1853 ante la comisión provincial de tasación a varios libertos vinculados a esta familia —entre ellos Gumersindo, Tomás, Francisco y Petrona—, tasados en conjunto junto con otra liberta. Toribia, mientras tanto, había pasado a otra unidad doméstica y todavía fue presentada como esclava en el proceso de tasación de 1853. Es decir, siete años después del bautismo de Juan Francisco, su propia madre seguía jurídicamente alcanzada por un sistema de esclavitud que sobrevivía en Mendoza. La Constitución de la Confederación Argentina cambió definitivamente ese escenario: su artículo 15 declaró que “En la Nación Argentina no hay esclavos” y dispuso la libertad de quienes todavía permanecían en esa condición. Mendoza avanzó además un paso decisivo el 26 de julio de 1853, cuando el gobierno provincial ordenó ejecutar ese artículo y extendió expresamente la liberación a los libertos, eliminando las obligaciones personales originadas en la esclavitud. La comisión mendocina elaboró 48 boletos de tasación y la investigación moderna logró identificar 77 esclavos y libertos presentados para indemnización, valuados en conjunto en 2.668 pesos. Juan Francisco dejó así de ser solamente un nombre escrito en un libro parroquial: su historia forma parte de una generación nacida jurídicamente camino a la libertad, pero obligada a crecer dentro de una sociedad donde las estructuras de la esclavitud continuaban funcionando. Su partida bautismal sobrevive como una pequeña ventana hacia aquella Mendoza afrodescendiente que durante mucho tiempo quedó relegada de los grandes relatos históricos. El documento que permite seguir directamente esta huella se conserva en el Archivo del Arzobispado de Mendoza, Parroquia de San Vicente, Bautismos N.º 6, años 1844-1847, folio 266. Un solo folio, una fecha exacta y un niño llamado Juan Francisco bastan para recordarnos que la abolición no fue un instante aislado, sino el final de un prolongado proceso vivido por personas y familias concretas cuya memoria todavía permanece escrita en los archivos mendocinos. Fuentes: Morales, Orlando Gabriel y Caballero, Luis César, “Abolición de la esclavitud en Mendoza, 1853: Liberación y trayectorias sociales de los últimos esclavizados”, Anuario del Instituto de Historia Argentina, Universidad Nacional de La Plata-CONICET, 2022, especialmente la reconstrucción de la familia de Toribia y Juan Francisco y las fuentes del Archivo del Arzobispado de Mendoza. Constitución de la Nación Argentina, artículo 15, texto oficial. Archivo General de la Nación, documentación de la Asamblea del Año XIII sobre libertad de vientres. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #Afrodescendientes #Afroargentinos #Esclavitud #AboliciónDeLaEsclavitud #LibertadDeVientres #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #Genealogía #MemoriaHistórica #SigloXIX #MendozaHistory #ArgentineHistory #AfroArgentines #AfroDescendants #SlaveryHistory #Abolition #HistoricalArchives #BlackHistory #Genealogy #NineteenthCentury

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