domingo, 5 de abril de 2026

El mendocino que venció a Santos Vega y desafió al poder con sus versos: la leyenda inmortal de Juan Gualberto Godoy


Juan Gualberto Godoy ocupa un lugar singular en la historia cultural argentina. Arrojado, mordaz y de palabra filosa, fue poeta, periodista, payador y hombre de acción; una figura que dejó huella en Mendoza y en todo el país como uno de los nombres tempranos de la literatura gauchesca. Nacido en Mendoza el 12 de julio de 1793, la provincia lo reconoce como una figura central de su tradición literaria, al punto de conmemorar en su honor el Día de las Letras Mendocinas cada 12 de julio. También la Nación recuerda su importancia: su sepulcro, en el Cementerio de Mendoza, fue declarado sepulcro histórico nacional. La memoria popular lo convirtió, además, en personaje de leyenda. En la tradición gauchesca, Juan Gualberto Godoy quedó unido al mito de Juan Sin Ropa, el forastero que habría derrotado a Santos Vega en una payada memorable. Esa imagen, que mezcla historia, poesía y mito, lo presenta como un cuyano bravo, brillante para improvisar y capaz de imponerse al más célebre de los payadores pampeanos. Por eso su figura aparece envuelta en una atmósfera casi sobrenatural: un hombre real que la imaginación popular terminó emparentando con el diablo, el progreso y la ruptura del viejo mundo gaucho. En esa misma clave legendaria, Gregorio Torcetta lo evocó como un “demonio cuyano” nacido entre viñedos, pulpero en Dolores, payador en el Tuyú y destinado a quedar para siempre en la memoria popular. Pero Godoy no fue solo un mito oral. Fue también un autor de peso, autodidacta y combativo, que llevó su talento a la prensa y a la poesía popular. La documentación legislativa mendocina lo recuerda como un hombre formado con enorme esfuerzo personal, y la historia del periodismo cuyano lo vincula con periódicos fundamentales como El Eco de los Andes en 1824, El Iris Argentino en 1826, El Huracán en 1827 y El Coracero en 1830. En esas páginas desplegó una sátira agresiva y punzante, convirtiendo al periodismo en un verdadero campo de batalla. Su nombre también se sostiene por textos como El Corro, que distintos estudiosos sitúan entre las expresiones más tempranas de la gauchesca rioplatense, motivo por el cual suele ser recordado como precursor de ese género. Su vida estuvo atravesada por la política, las guerras civiles, las persecuciones y el destierro. Se movió entre la militancia, la escritura y la payada, y su pluma resultó tan temida como su talento para improvisar versos. Más tarde, ya en la madurez, fue diputado por San Juan en la primera legislatura del Congreso de la Confederación Argentina, en 1854. Murió en Mendoza en 1864, pero dejó una obra y una figura que sobrevivieron al olvido: la del poeta que escribió para el pueblo, fustigó los abusos de su tiempo y quedó suspendido entre la historia documentada y la leyenda criolla. Dicho de otro modo: Juan Gualberto Godoy no fue solo un mendocino notable, sino uno de esos personajes que parecen nacidos para no desaparecer nunca del todo. Murió en Mendoza el 16 de mayo de 1864. Sobre la causa exacta de su muerte no hay una constancia médica precisa en las fuentes oficiales, aunque algunas reseñas culturales señalan que falleció tras una larga enfermedad. Hoy sus restos descansan en el Cementerio de Mendoza, donde su sepulcro fue declarado Sepulcro Histórico Nacional. #JuanGualbertoGodoy #MendozaHistórica #LetrasMendocinas #LiteraturaGauchesca #SantosVega #Payadores #HistoriaArgentina #LeyendasArgentinas #MendozaAntigua #GauchoPoetry #ArgentineHistory #MendozaHistory #FolkPoetry #HistoricLegends

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