martes, 12 de mayo de 2026

Cuando Mendoza quiso tener su propio petróleo: Orfila, El Sosneado y la batalla olvidada por el oro negro mendocino (Imagen Ilustrativa)


Entre 1926 y 1928, durante el gobierno de Alejandro Orfila, Mendoza vivió uno de los capítulos menos conocidos de su historia económica: el intento de convertir al petróleo en una nueva esperanza de desarrollo provincial. Orfila, último gobernador del ciclo lencinista, asumió en un contexto político complejo, pero con una idea clara: Mendoza no podía depender únicamente de la vitivinicultura y debía buscar nuevas fuentes de riqueza. Los Andes recuerda que Orfila gobernó la provincia entre 1926 y 1928 y que fue un empresario, abogado y dirigente radical vinculado al lencinismo. El lencinismo había construido parte de su identidad política sobre la intervención del Estado en cuestiones sociales y laborales. Investigaciones publicadas en SciELO señalan que, desde José Néstor Lencinas, se impulsó una mirada más activa del Estado frente a los problemas obreros, y que esa institucionalidad se consolidó hacia el gobierno de Orfila. Pero Orfila también miró hacia otro subsuelo: el de los hidrocarburos. Su gestión intentó ordenar el mapa minero, frenar la especulación con permisos de cateo y atraer capitales capaces de explorar de verdad. Según el texto base, existían millones de hectáreas solicitadas para exploración, pero apenas una mínima parte había sido efectivamente trabajada. En otras palabras: muchos pedían tierras, pocos perforaban y casi nadie producía. La Dirección de Minas, Petróleo y Geología, encabezada por Francisco J. Muñiz, buscó acelerar trámites, reorganizar el padrón minero y poner presión sobre concesionarios que mantenían áreas paralizadas. Uno de los casos más resonantes fue el de la Compañía Petrolífera de Cacheuta, que acumulaba pertenencias mineras y deudas de canon, pero logró resistir la acción provincial mediante una presentación judicial. Aquella pelea mostraba un problema de fondo: Mendoza tenía petróleo, pero también un sistema lleno de permisos dormidos, deudas impagas y expectativas frustradas. La zona clave era el sur mendocino. En El Sosneado, cerca del Cerro La Buitrera o Los Buitres, ya se habían perforado pozos entre 1908 y 1913. Tres de ellos resultaron productivos, aunque la Primera Guerra Mundial interrumpió aquel impulso inicial. Recién en 1925 el yacimiento fue reactivado por la Compañía Río Atuel Limitada S.A. Minera e Industrial, que hacia 1928 llegó a producir más de 2.000 metros cúbicos de petróleo utilizados localmente. La Compañía Río Atuel fue, en la práctica, la gran excepción privada. La investigación de Esteban Timmermann señala que fue la única empresa privada que llevó adelante explotación efectiva durante ese período, bajo la gerencia del norteamericano H. W. Myrin. En El Sosneado llegó a tener cinco pozos en producción y dos en preparación, aunque su rendimiento fue irregular y condicionado por el clima, la nieve, las bajas temperaturas, la logística y la falta de caminos adecuados. El petróleo debía trasladarse en carros o camiones hasta la estación ferroviaria de Pedro Benegas, en San Rafael. Desde allí se lo destinaba principalmente a obtener aceites lubricantes que se vendían en San Rafael, Mendoza y algunas partidas en Buenos Aires. Era una industria naciente, esforzada, todavía pequeña, pero con una carga simbólica enorme: demostraba que Mendoza podía producir petróleo propio. Orfila incluso fue más lejos. En 1928 promovió la creación de una empresa mixta entre el Estado provincial y la Compañía Río Atuel: la Sociedad Anónima Petrolera El Sosneado. La idea era que Mendoza participara como accionista y que la nueva compañía pudiera explorar, explotar, destilar y vender derivados en el mercado local, regional y nacional. Según la tesis de Timmermann, este intento de sociedad mixta fue uno de los momentos más importantes de la intervención estatal mendocina en materia petrolera. El proyecto, sin embargo, nunca llegó a tratarse en la Legislatura. El clima nacional estaba atravesado por el debate sobre la nacionalización del petróleo, el avance de YPF y las tensiones entre capitales privados, provincias y Estado nacional. La propuesta mendocina quedó atrapada entre intereses políticos, falta de infraestructura, limitaciones técnicas y una economía provincial que necesitaba diversificarse, pero no encontraba aún el camino para hacerlo. También hubo un uso práctico y moderno del petróleo: el empetrolado de caminos y calles. Mendoza comenzó a estudiar métodos para utilizar hidrocarburos en la red vial, especialmente en San Rafael y en accesos a la ciudad capital. En 1926, la provincia incluso compró Road Oil a la West India Oil Company para estas tareas. Era una señal de época: el petróleo ya no era solo una promesa industrial, también empezaba a transformar la vida urbana, el transporte y la obra pública. La gestión de Orfila no logró consolidar una gran industria petrolera mendocina. Muchos cateos siguieron siendo especulativos, las subastas no atrajeron oferentes, las deudas mineras fueron difíciles de cobrar y la empresa mixta nunca nació. Pero su importancia está en haber marcado un punto de inflexión: por primera vez, el petróleo apareció como una cuestión estratégica para Mendoza. Fue el momento en que la provincia intentó mirar más allá de la viña, del oasis y del comercio tradicional. Fue el sueño de un Estado provincial que quiso ordenar el subsuelo, combatir la especulación y convertir el crudo del sur en una nueva fuente de riqueza. No fue una victoria completa. Fue una batalla inconclusa. Pero en El Sosneado, entre nieve, carros, pozos, tambores y caminos difíciles, Mendoza empezó a imaginarse como tierra petrolera. Y esa historia merece volver a salir a la superficie. #AlejandroOrfila #PetroleoMendocino #ElSosneado #RioAtuel #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #Lencinismo #YPF #Cacheuta #SanRafael #Malargue #HistoriaPetrolera #OroNegro #IndustriaMendocina #MendozAntigua #ArgentineHistory #OilHistory #MendozaHistory #EnergyHistory #PatagoniaAndCuyo #IndustrialHistory #LatinAmericanHistory (
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Cuando Mendoza miraba al Pacífico: el tren imposible que quiso unir Cuyo con Valparaíso antes que con Buenos Aires (Imagen Ilustrativa)


Hubo un tiempo en que Mendoza, San Juan y San Luis no miraban únicamente hacia Buenos Aires. Antes de que el ferrocarril consolidara la gran ruta hacia el Atlántico, buena parte del comercio cuyano tenía una salida natural hacia el oeste: Valparaíso, el gran puerto chileno del Pacífico. El documento de 1893 sobre el Ferrocarril Trasandino por Aconcagua lo dice con una claridad impresionante: el primer proyecto no había nacido pensando en Buenos Aires, sino en construir una línea hasta Mendoza y San Juan para conservar el comercio histórico que esas provincias mantenían con Valparaíso. Recién después, por decisión del Congreso argentino y por las facilidades financieras obtenidas, la iniciativa se extendió hasta la ciudad de Buenos Aires. Esa frase cambia la mirada sobre la historia regional. Nos recuerda que Cuyo no era una periferia aislada, sino una zona de intercambio transcordillerano, conectada por arrieros, mulas, caminos de montaña, mercancías, ganado, minerales y vínculos comerciales que cruzaban los Andes desde tiempos antiguos. El propio texto sostenía que la construcción del Trasandino permitiría recuperar ese movimiento económico y hasta comparaba distancias y costos: entre Buenos Aires y Mendoza había 1.047 kilómetros, mientras que entre Mendoza y Valparaíso se calculaban 375 kilómetros. Para los promotores de la obra, esa diferencia convertía al puerto chileno en una alternativa más cercana y competitiva para el comercio cuyano. La idea no era menor: si el tren llegaba a Aconcagua y conectaba con Valparaíso, Cuyo podía integrarse al Pacífico sin depender exclusivamente del eje porteño. Los comerciantes de Valparaíso ya lo habían advertido en 1874: si el ferrocarril se detenía en Mendoza o San Juan y no cruzaba a Chile, esas provincias podían quedar absorbidas por el mercado de Buenos Aires; pero si la línea atravesaba la cordillera, Valparaíso conservaría ventajas por la menor distancia y por su posición marítima. Detrás de aquella visión estaban los hermanos Juan y Mateo Clark, impulsores de una de las obras ferroviarias más audaces de Sudamérica. Memoria Chilena recuerda que el Ferrocarril Trasandino comunicó los puertos de Valparaíso y Buenos Aires, operó entre 1910 y 1984 y fue diseñado para unir Los Andes con Mendoza atravesando la cordillera. El desafío era enorme: superar alturas cercanas a los 3.200 metros, abrir túneles, tender puentes y usar sistemas de cremallera en los tramos de mayor pendiente. El Archivo Nacional de Chile también destaca que los Clark, establecidos en Valparaíso, buscaban una ruta más eficiente para el intercambio comercial entre ambos lados de la cordillera, aunque el proyecto debió enfrentar dificultades económicas, conflictos políticos y demoras que lo transformaron en una verdadera epopeya ferroviaria. Por eso este documento no habla solamente de rieles. Habla de una Mendoza posible. Una Mendoza mirando al Pacífico. Una Mendoza conectada con Chile por necesidad económica, por geografía y por una antigua memoria comercial. El Trasandino fue mucho más que un tren de montaña: fue el sueño de torcer el mapa, de romper el aislamiento cordillerano y de demostrar que los Andes podían ser puente antes que frontera. A veces, la historia no está solo en lo que se construyó. También está en lo que se soñó construir. Y en 1893, ese sueño era gigantesco: que Cuyo volviera a mirar hacia Valparaíso, y que la cordillera dejara de separar para empezar a unir. #FerrocarrilTrasandino #Mendoza #Valparaiso #Cuyo #SanJuan #SanLuis #LosAndes #HermanosClark #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #HistoriaFerroviaria #Andes #Uspallata #Aconcagua #ComercioTrasandino #MendozAntigua #RailwayHistory #TransandineRailway #ArgentineHistory #ChileanHistory #PacificTrade #AndesHistory #ValparaisoPort #LatinAmericanHistory

Juana Moro, la mujer que fue tapiada viva por la Patria y sobrevivió para convertirse en leyenda (Imagen Ilustrativa)


Hay historias de la Independencia que no suenan a clarines ni aparecen siempre en los grandes retratos. Algunas nacieron en habitaciones oscuras, entre susurros, paredes húmedas, mensajes escondidos y mujeres que arriesgaron la vida sin uniforme ni sable. Una de esas historias es la de Juana Moro de López, recordada como “La Emparedada”. En los años más duros de la guerra por la Independencia, Salta era una frontera decisiva. Desde 1814, aquella provincia se convirtió en escenario central de la llamada Guerra Gaucha, donde Martín Miguel de Güemes y sus Infernales defendieron el norte frente a las invasiones realistas. El propio sitio oficial Argentina.gob.ar destaca que Salta tuvo una posición estratégica clave y que el conocimiento del terreno fue decisivo para controlar quebradas, ríos, cañadones y pasos entre los valles. Pero esa resistencia no se sostuvo solo con lanzas y caballos. También existió una red secreta de información formada por mujeres. Cultura de la Nación recuerda que María Loreto Sánchez de Peón Frías lideró a las llamadas Damas de Salta, un grupo en el que participaron Juana Moro, Petrona Arias, Juana Torino, Magdalena Güemes, Martina Silva de Gurruchaga, Andrea Zenarrusa, hijas, criadas y mujeres de distintos sectores sociales. Ellas se disfrazaban, ocultaban papeles entre sus faldas, recorrían largas distancias y transmitían datos al ejército patriota. Juana Moro fue una de las más audaces. Espiaba a caballo los movimientos del enemigo por territorios que conocía como pocos. Observaba rutas, contaba soldados, escuchaba conversaciones y ayudaba a que la información llegara a los gauchos de Güemes antes de que los realistas pudieran actuar. Según Cultura de la Nación, llegó a ser apresada, obligada a cargar cadenas y finalmente detenida y tapiada en su propia casa, pero sobrevivió gracias a la ayuda de vecinos. La Ciudad de Salta la recuerda como creadora de una red de espionaje femenina y afirma que su compromiso con la independencia la llevó casi a morir tras las paredes de su hogar. De allí nació su apodo: “La Emparedada”. La escena parece salida de una pesadilla: los ladrillos cerrándose uno a uno, la puerta desapareciendo, la ventana bloqueada, la oscuridad total. Afuera, la guerra seguía. Adentro, Juana quedaba condenada al silencio. Pero ni el miedo, ni el encierro, ni la amenaza de morir de hambre lograron arrancarle los nombres, las rutas ni los secretos de la causa patriota. El Museo Histórico Nacional también recuerda que de Juana Moro no se conservan retratos hechos en vida, un dato que vuelve aún más potente su figura: su rostro se perdió, pero su historia sobrevivió. Junto a otras mujeres del norte, participó de una red de espionaje que buscaba sabotear y debilitar a las fuerzas realistas. Por eso Juana Moro no fue una figura secundaria de la Independencia. Fue una combatiente de las sombras. Una mujer que entendió que la información podía valer tanto como un ejército. Una patriota que luchó con memoria, inteligencia, coraje y silencio. Mientras muchos peleaban en los campos de batalla, ella combatía desde los patios, las calles, las casas y los rincones donde el enemigo hablaba creyéndose seguro. Y cuando quisieron enterrarla viva detrás de una pared, Juana Moro hizo lo imposible: resistió. Porque a veces la Patria no se defiende solo con armas. A veces se defiende callando. A veces se defiende recordando. Y a veces se defiende sobreviviendo a la oscuridad. #JuanaMoro #LaEmparedada #MujeresDeLaIndependencia #GuerraGaucha #Guemes #GauchosDeGuemes #SaltaHistorica #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #DamasDeSalta #MujeresPatriotas #EspiasDeLaPatria #MendozAntigua #ArgentineHistory #WomenInHistory #LatinAmericanHistory #IndependenceWar #HiddenHistory #PatrioticWomen #HistoryLovers 

25 de mayo de 1810 - El día que la Patria nació bajo la lluvia: barro, cintas y pueblo frente al Cabildo


El 25 de mayo de 1810 no fue una postal perfecta ni una escena ordenada de manual escolar. Fue una mañana fría, gris, húmeda, con calles de barro y una multitud reunida frente al Cabildo de Buenos Aires, esperando una definición que cambiaría para siempre el destino del Río de la Plata. La tradición histórica recuerda aquella jornada como lluviosa y fría, con vecinos y milicianos concentrados en la Plaza de la Victoria mientras se resolvía el futuro político del virreinato. Desde abajo, desde la mirada de un hombre común. No habla un prócer desde un retrato, sino alguien del pueblo: un testigo con los pies en el barro, la ropa mojada y la incertidumbre en el pecho. A su alrededor, la plaza se llena de rostros anónimos. Algunos llevan cintas como señal de pertenencia, de vigilancia, de adhesión a una causa que todavía no tenía nombre definitivo, pero que ya empezaba a tomar forma. Aquel día, con el apoyo del pueblo y del Regimiento de Patricios, se consiguió la renuncia del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y se formó la Primera Junta de Gobierno, presidida por Cornelio Saavedra, con Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios. Como vocales fueron designados Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea. Esa Junta es recordada como el primer gobierno patrio de la Argentina. La presencia de Saavedra no fue menor. Antes de convertirse en presidente de la Primera Junta, había sido jefe del Regimiento de Patricios y una figura decisiva en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas. Su respaldo militar fue clave para que la revolución no quedara solo en palabras, sino que pudiera sostenerse frente al poder virreinal. El detalle de las cintas también abre una puerta fascinante. La historia de la escarapela tiene varias versiones: una sostiene que los colores blanco y celeste ya habían sido usados durante las Invasiones Inglesas por el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata; otra afirma que las damas porteñas los usaron al presentarse ante Saavedra el 19 de mayo de 1810. Sin embargo, durante las jornadas del 22 y 25 de mayo se sabe con mayor certeza que los patriotas usaban cintas blancas para identificar a los partidarios de la revolución, mientras que la escarapela nacional recién sería aprobada oficialmente en 1812, a pedido de Manuel Belgrano. Por eso la escena tiene tanta fuerza: porque muestra el instante en que la historia todavía no era bronce, ni himno, ni acto escolar. Era una multitud mojada esperando noticias. Era el Cabildo iluminado por dentro y la plaza vibrando por fuera. Era el miedo, la esperanza, la sospecha y la decisión de no seguir obedeciendo como antes. El Cabildo fue el gran escenario de aquella transformación. Allí se abrió una etapa que marcó el inicio de la construcción política de la Argentina y del proceso revolucionario que, años después, desembocaría en la Independencia. A veces imaginamos la Patria naciendo bajo un sol brillante. Pero tal vez nació de una manera mucho más real: bajo la lluvia, entre barro, voces, dudas y cintas en el pecho. Porque ese 25 de mayo no empezó con certezas. Empezó con una plaza llena. Con un pueblo que no se fue. Y con una frase que todavía parece escucharse entre los arcos del Cabildo: “Esto recién empieza.” #25DeMayo #RevolucionDeMayo #PrimeraJunta #CabildoDeBuenosAires #PlazaDeLaVictoria #CornelioSaavedra #ManuelBelgrano #FrenchYBeruti #Patricios #HistoriaArgentina #DiaDeLaPatria #Argentina1810 #MendozAntigua #MayRevolution #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #FirstJunta #IndependenceHistory #HistoryLovers #LatinAmericanHistory

San Juan, 1926: Aldo Cantoni, el caudillo bloquista que convirtió una elección en terremoto político cuyano


Noviembre de 1926. Provincia de San Juan.
La imagen, deteriorada por el paso del tiempo, nos deja ver una escena política cargada de época: dirigentes reunidos durante una jornada electoral, vestidos de traje, en plena campaña y vigilancia de los comicios. Según el epígrafe original, allí aparece el doctor Aldo Cantoni, candidato triunfante de la Unión Cívica Radical Bloquista, recorriendo las mesas de votación junto a los senadores mendocinos Francisco Arturo y Raúl Salcedo, además de otros correligionarios. Aquel momento no era un simple acto electoral. San Juan atravesaba una etapa política intensa, marcada por el ascenso del bloquismo, un movimiento provincial nacido de una fractura dentro del radicalismo. Fuentes educativas oficiales de San Juan señalan que el Partido Bloquista surgió de una facción radical liderada por Federico Cantoni, a la que luego se sumó su hermano Aldo Cantoni, de formación socialista. El triunfo de Aldo Cantoni en 1926 abrió una nueva etapa dentro del cantonismo sanjuanino. Documentación oficial recuerda que, durante esa etapa bloquista, los hermanos Federico y Aldo Cantoni ocuparon tres mandatos provinciales: Federico entre 1923 y 1925, Aldo entre 1926 y 1928, y Federico nuevamente entre 1932 y 1934. La Cámara de Diputados de San Juan registra que Sigisfredo Bazán Smith asumió la vicegobernación el 6 de diciembre de 1926, acompañando a Aldo Cantoni en la fórmula. Aldo Cantoni no fue una figura menor. Médico formado en la Universidad de Buenos Aires, tuvo vínculos iniciales con el socialismo y luego se convirtió en uno de los protagonistas del bloquismo. Estudios históricos sobre el populismo cuyano señalan que en 1923 fue senador provincial, luego senador nacional por San Juan, y que en 1926 asumió la gobernación en una provincia convulsionada por conflictos internos y tensiones con el poder nacional. Su gobierno quedó asociado a reformas audaces. En 1927, San Juan promulgó una nueva Constitución provincial que reconoció por primera vez en la Argentina, de manera concreta, el derecho al voto femenino. Al año siguiente, el 8 de abril de 1928, las mujeres sanjuaninas acudieron a las urnas en una elección provincial, décadas antes de la sanción nacional del sufragio femenino. La Legislatura porteña, al recordar aquel episodio, destaca que la Constitución sanjuanina permitió a las mujeres elegir autoridades y también ser elegidas para cargos públicos. Por eso, esta fotografía de noviembre de 1926 no muestra únicamente a un candidato recorriendo comicios. Muestra el inicio de una etapa decisiva en la política sanjuanina: el momento en que el bloquismo se afirmaba como fuerza popular, reformista, polémica y profundamente provincial. Aldo Cantoni fue amado, resistido, discutido y recordado. Pero su nombre quedó unido a una San Juan que quiso sacudir las estructuras políticas tradicionales y ensayar reformas sociales antes que buena parte del país. En aquella jornada electoral de 1926, entre trajes oscuros, sonrisas tensas y vigilancia de urnas, se estaba escribiendo una de las páginas más intensas de la historia política cuyana. #AldoCantoni #SanJuan #MendozAntigua #HistoriaDeSanJuan #Bloquismo #UCRBloquista #Cantonismo #Elecciones1926 #PolíticaCuyana #HistoriaArgentina #VotoFemenino #SanJuanAntiguo #FedericoCantoni #RaúlSalcedo #FranciscoArturo #MemoriaPolítica #ArgentinaHistory #PoliticalHistory #SanJuanHistory #CuyoHistory #WomenVote #LatinAmericanHistory

12 de Mayo de 2009 - Los muertos bajo la vereda: el hallazgo que reveló la Mendoza sepultada bajo el Templo de La Merced


12 de mayo de 2009.
Una obra común en la Ciudad de Mendoza terminó abriendo una puerta inesperada al pasado colonial. Mientras se realizaba una excavación para instalar una cloaca, entre la vereda y el cordón de calle Montecaseros, aparecieron antiguos restos humanos junto al Templo de La Merced. El hallazgo incluyó cuatro cráneos y numerosos huesos, que fueron asociados a enterramientos posiblemente vinculados al antiguo templo destruido por el terremoto de 1861. La importancia del descubrimiento va más allá de lo arqueológico. Durante la época colonial y hasta las primeras décadas del siglo XIX, era habitual que los muertos fueran sepultados dentro de iglesias o en camposantos cercanos. Investigaciones sobre la funebria católica en Mendoza señalan que los templos coloniales fueron espacios centrales para los rituales funerarios, y que en iglesias de órdenes como jesuitas, dominicos, mercedarios, franciscanos y agustinos se han estudiado enterramientos de los siglos XVII al XIX. El caso de La Merced permite imaginar otra Mendoza, una ciudad donde la vida religiosa, la muerte y la trama urbana estaban profundamente unidas. Según registros patrimoniales difundidos por la prensa mendocina, la primera iglesia de La Merced fue levantada en el siglo XVIII y destruida por el terremoto de 1861. Luego se construyó otro templo sobre calle Montecaseros, entre Córdoba y San Luis, y el edificio actual fue inaugurado en 1908. Los restos aparecieron acompañados por vestigios de antiguos ladrillos, argamasa y grandes piedras de cimiento, lo que sugiere que la estructura primitiva pudo extenderse hasta sectores que hoy forman parte del espacio público. Esa superposición entre vereda moderna y suelo funerario colonial muestra cómo la ciudad actual se apoya, literalmente, sobre capas de memoria. Mendoza ya había dado otros indicios de su pasado sepultado. En las ruinas de San Francisco, por ejemplo, excavaciones arqueológicas hallaron restos humanos vinculados a la Mendoza colonial, dentro de un contexto de investigaciones iniciadas en la década de 1990. Estos hallazgos permiten reconstruir no solo edificios desaparecidos, sino también prácticas sociales, jerarquías, creencias religiosas y formas de despedir a los muertos. Aquel descubrimiento junto al Templo de La Merced no fue simplemente una aparición de huesos antiguos. Fue un recordatorio poderoso: bajo las calles de Mendoza todavía duerme una ciudad anterior, marcada por iglesias, terremotos, cementerios olvidados y vidas anónimas que siguen contando historia desde el subsuelo. #Mendoza #MendozAntigua #TemploDeLaMerced #IglesiaDeLaMerced #Montecaseros #ArqueologíaMendocina #MendozaColonial #TerremotoDe1861 #RestosHumanos #HistoriaDeMendoza #PatrimonioMendocino #CiudadDeMendoza #FunebriaColonial #MemoriaUrbana #Archaeology #ColonialMendoza #UrbanHistory #ArgentinaHistory #CulturalHeritage #HistoricalMemory 

12 de Mayo de 1998 - Mendoza protege a sus guardianes salvajes: el día en que el cóndor, el guanaco y el pichiciego fueron declarados tesoros vivos


12 de mayo de 1998.
Ese día Mendoza dio un paso fundamental en la defensa de su patrimonio natural: se sancionó la Ley Provincial N.º 6599, que declaró Monumento Natural Provincial a varias especies de animales silvestres y a sus hábitats. No se trató solo de una norma ambiental, sino de un reconocimiento profundo: la fauna nativa también forma parte de la identidad, la memoria y el futuro de la provincia. Entre las especies protegidas por aquella ley se incluyeron el cóndor andino, símbolo majestuoso de la cordillera; el choique o suri, habitante de los ambientes abiertos; el guanaco, emblema de resistencia en zonas áridas y montañosas; la tortuga del macizo extracordillerano del Nevado; la mara o liebre criolla/patagónica; y el pichiciego, uno de los animales más raros y misteriosos de la fauna argentina. Conviene precisar que la ley menciona a la mara o liebre criolla/patagónica como Dolichotis patagonum, no a la liebre americana Lepus americanus. La figura de Monumento Natural otorga una protección de enorme valor. Según la Ley Nacional de Parques Nacionales, esta categoría puede aplicarse a áreas, objetos o especies vivas de animales y plantas de interés estético, histórico o científico, a las cuales se les concede protección absoluta. Es decir, no son simples recursos naturales: son bienes vivos que deben ser preservados para las generaciones futuras. La importancia de esta decisión se entiende al mirar el territorio mendocino: cordillera, piedemonte, llanuras áridas, monte, humedales, salinas y zonas de alta montaña forman un mosaico ecológico frágil. Allí sobreviven especies adaptadas a condiciones extremas, muchas veces amenazadas por la caza, el avance humano, la pérdida de hábitat, los atropellamientos, el mascotismo ilegal o la falta de conciencia ambiental. Más de dos décadas después, la ley sigue siendo una referencia clave para la protección de la fauna local. Incluso en años recientes se impulsaron modificaciones para ampliar el listado de especies bajo esta categoría, lo que demuestra que la conservación no es una tarea cerrada, sino una responsabilidad permanente. Aquel 12 de mayo de 1998, Mendoza no solo protegió animales: protegió símbolos. El vuelo del cóndor sobre los Andes, la silueta del guanaco en la inmensidad seca, la carrera del choique, la rareza del pichiciego y la presencia silenciosa de la tortuga del macizo forman parte de una historia natural que también nos pertenece. Porque cuidar la fauna silvestre no es un gesto romántico: es defender la vida, el equilibrio de los ecosistemas y la identidad profunda de una tierra. #Mendoza #MendozAntigua #MonumentoNaturalProvincial #Ley6599 #FaunaMendocina #CóndorAndino #Guanaco #Choique #Pichiciego #MaraPatagónica #TortugaDelMacizo #NaturalezaMendocina #PatrimonioNatural #Conservación #Biodiversidad #ArgentinaNatural #WildlifeConservation #MendozaWildlife #NaturalHeritage #AndeanCondor #Biodiversity #ArgentinaNature

12 de Mayo de 1965, nace el Coro Universitario de Mendoza: la voz colectiva que nació en la UNCuyo y conquistó la cima coral del mundo


12 de mayo de 1965.
Ese día nació el Coro Universitario de Mendoza, creado por el maestro José Felipe Vallesi dentro del ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo. Lo que comenzó como un organismo artístico universitario terminó convirtiéndose en una de las agrupaciones corales más prestigiosas de la Argentina y de América Latina. La propia historia institucional del coro recuerda esa fecha fundacional y señala a Vallesi como el alma mater del organismo. Durante más de medio siglo, el Coro Universitario de Mendoza fue mucho más que un conjunto de voces. Fue una escuela artística, humana y cultural por la que pasaron cientos de mendocinos. Muchos de sus integrantes luego desarrollaron destacadas trayectorias como directores, cantantes, compositores, docentes e instrumentistas, llevando consigo una marca de formación, disciplina y excelencia musical. Tras la muerte de José Felipe Vallesi, en 1997, la dirección quedó en manos de su hija, la maestra Silvana Vallesi, quien continuó y proyectó el legado con una enorme solvencia artística. Bajo su conducción, el coro alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia: el Gran Premio Europeo de Canto Coral, obtenido en Tours, Francia, en 2009. La UNCuyo recuerda que ese logro convirtió al CUM en el primer coro latinoamericano en ganar esa competencia, considerada la máxima del canto coral mundial, y que hasta hoy sigue siendo el único de la región con ese reconocimiento. La trayectoria del CUM incluye premios nacionales e internacionales, presentaciones en grandes salas argentinas y giras por numerosos países. Su propio sitio institucional destaca actuaciones en escenarios de Alemania, Austria, Brasil, Chile, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Hungría, Italia, México, Noruega, Paraguay, Suecia, Vaticano y Venezuela, además de presentaciones en espacios emblemáticos como el Teatro Colón, el CCK, el Gran Rex, el Luna Park y la sede central de la UNESCO en París. Entre sus distinciones figuran el Gran Premio Europeo de 2009, el Grand Prix del Concurso Internacional Béla Bartók en Hungría en 2008, la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento del Senado de la Nación y las declaraciones como Embajadores Culturales de la UNCuyo y Embajadores del Pueblo y la Provincia de Mendoza. El Coro Universitario de Mendoza no solo canta: representa una identidad. Es la prueba de que una universidad pública puede formar excelencia artística, abrir caminos internacionales y transformar voces individuales en una sola fuerza colectiva. Desde Mendoza hacia el mundo, el CUM convirtió el canto coral en patrimonio, emoción y orgullo cultural. #CoroUniversitarioDeMendoza #CUM #UNCuyo #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #JoséFelipeVallesi #SilvanaVallesi #CantoCoral #GranPremioEuropeo #Tours2009 #MúsicaCoral #CulturaMendocina #UniversidadNacionalDeCuyo #EmbajadoresCulturales #ChoirMusic #ChoralMusic #MendozaHistory #ArgentineMusic #CulturalHeritage

12 de Mayo de 1944, nace Pelufo Barboza: la voz de Pocito que llevó la música cuyana de San Juan a Cosquín y al mundo


12 de mayo de 1944.
En La Rinconada, Pocito, San Juan, nació Américo “Pelufo” Barboza, guitarrista y cantor que terminaría convirtiéndose en una de las voces fundamentales del cancionero cuyano. Desde muy joven se acercó a la guitarra y al canto en reuniones familiares y de amigos, hasta que el encuentro con el cantautor Bebe Flores le abrió un camino decisivo: aprender mejor el instrumento y formar un grupo. Así nació “Tres voces y tres guitarras”, junto a Flores y Carlos Gómez, una primera experiencia que lo puso en contacto con escenarios y festivales locales. A comienzos de la década de 1960, Barboza partió hacia Buenos Aires para integrar el Trío Los Cóndores, junto a Manuel Mínguez y Flores Reussi. Con ese conjunto emprendió una gira por Centroamérica, interpretando repertorio de raíz centroamericana. Pero el destino artístico de Barboza estaba profundamente ligado a Cuyo: al regresar a San Juan, junto a Manuel Mínguez formó un dúo dedicado al repertorio clásico cuyano, con tonadas, cuecas y canciones que llevaban el pulso de la tierra sanjuanina. El gran salto llegó en 1969, cuando el Dúo Mínguez-Barboza fue reconocido como Revelación del Festival de Cosquín, uno de los escenarios más importantes del folclore argentino. Medio siglo después, en 2019, el dúo volvió a ese mismo escenario y Manuel Mínguez recordó emocionado aquel premio recibido en 1969. Desde entonces, Mínguez y Barboza construyeron una trayectoria que los llevó por escenarios de la Argentina y del exterior. Tocaron en Chile, Colombia y Estados Unidos, grabaron seis discos y quedaron asociados a una forma profundamente cuyana de cantar: sobria, sentida, guitarrera y de raíz popular. Su aporte fue reconocido oficialmente. En 2014, la Cámara de Diputados de San Juan distinguió a Manuel Mínguez y Américo Barboza como Ciudadanos Ilustres de la provincia, destacando la tarea del dúo por mantener vivo el acervo cultural y musical sanjuanino. El Dúo Mínguez-Barboza no fue solo una dupla musical: fue una marca de identidad. En sus guitarras y voces quedó guardado el sonido de Pocito, de San Juan y de toda la región cuyana. “Pelufo” Barboza representa esa clase de artista que no necesita estridencias para dejar huella: alcanza con una tonada bien dicha, una guitarra templada y una vida entera dedicada a cantar la memoria de su tierra. #PelufoBarboza #AméricoBarboza #MínguezBarboza #SanJuan #Pocito #LaRinconada #MendozAntigua #MúsicaCuyana #FolkloreCuyano #TonadaCuyana #FestivalDeCosquín #Cosquín1969 #HistoriaDeSanJuan #GuitarraCuyana #CulturaCuyana #ArgentinaHistory #FolkMusic #ArgentineFolklore #CuyoMusic #SanJuanHistory #CulturalMemory

12 de Mayo de 1898, nace Daniel Ramos Correas: el arquitecto que dibujó la Mendoza moderna entre parques, plazas y paisajes


12 de mayo de 1898.
Nació en Talcahuano, Chile, Daniel Ramos Correas, uno de los arquitectos y paisajistas más influyentes en la transformación urbana de Mendoza durante el siglo XX. Aunque nació del otro lado de la cordillera, su madre era mendocina y, tras la muerte de su padre, llegó a Mendoza cuando tenía apenas ocho años. Desde entonces, su vida quedó definitivamente unida a la provincia Estudió arquitectura en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, donde egresó en 1925. Su formación combinó conocimiento técnico, sensibilidad artística y dominio de los estilos históricos, algo que luego se reflejaría en una obra amplia y diversa: desde residencias de impronta historicista y pintoresquista hasta propuestas más modernas, especialmente a partir de mediados del siglo XX. Pero su mayor huella estuvo en el paisaje urbano. Entre 1938 y 1943, como director de Parques, Calles y Paseos de Mendoza, Ramos Correas impulsó una profunda renovación de los espacios verdes provinciales. El Gobierno de Mendoza destaca que intervino el espacio público dando prioridad al verde urbano y trabajando con principios del pintoresquismo, siempre buscando una relación inseparable entre arquitectura y paisaje. Su mirada quedó especialmente marcada en el Parque General San Martín, donde presentó un plan de mejoras y conservación que intentaba recuperar el espíritu integral del proyecto original de Carlos Thays, incorporando vegetación, recorridos, desniveles, secuencias visuales y arquitectura integrada al entorno. También tuvo influencia en la remodelación de la Plaza Independencia y en el traslado del antiguo Zoológico de Mendoza a su ubicación actual. El acceso y la boletería del antiguo Zoológico, construidos en 1941 bajo su dirección, son reconocidos por el Gobierno provincial como parte del patrimonio histórico del actual Ecoparque. Ramos Correas también dejó obras arquitectónicas que todavía forman parte del mapa patrimonial mendocino. La Ciudad de Mendoza lo incluye en recorridos de arquitectura emblemática por edificios como la Casa Moyano de Aguirre, en Emilio Civit 296, y la Casa Ramos Correas, en Perú 1192. Junto con Enrico Tedeschi, fue uno de los nombres fundamentales en la creación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza, contribuyendo a formar nuevas generaciones de arquitectos desde una visión donde la ciudad, el paisaje y la identidad local debían pensarse como una unidad. Murió en Mendoza el 9 de mayo de 1991, pero su obra sigue viva en los paseos, plazas, parques y edificios que ayudaron a definir la imagen de la ciudad. Daniel Ramos Correas no solo proyectó construcciones: modeló una forma de mirar Mendoza. Entendió que el paisaje también podía ser arquitectura y que una ciudad se vuelve memorable cuando sus espacios públicos cuentan una historia. #DanielRamosCorreas #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #ArquitecturaMendocina #Paisajismo #ParqueGeneralSanMartín #PlazaIndependencia #EcoparqueMendoza #CarlosThays #UniversidadDeMendoza #PatrimonioMendocino #Urbanismo #ArquitecturaArgentina #MendozaHistory #ArgentineArchitecture #LandscapeArchitecture #UrbanHistory #CulturalHeritage #HistoricMendoza

12 de Mayo de 1918 - Cantaclaro: el semanario mendocino que salió con una daga de tinta contra el poder


12 de mayo de 1918.
En una Mendoza atravesada por tensiones políticas, disputas periodísticas y fuertes cambios sociales, apareció “Cantaclaro”, un semanario que nació con vocación de combate. Su redacción funcionaba en calle Salta 2398 y estuvo bajo la dirección de Asmodeo Jara. Su lema dejaba clara su intención: “Periódico semanal. Crítica social y política. Arte, literatura y actualidades”. No era una publicación tibia ni decorativa. Desde su editorial inicial, titulado “¿Nuestros propósitos?”, Cantaclaro se presentaba como una voz dispuesta a incomodar. Allí afirmaba que su “daga”, para herir, no necesitaba cubrirse de flores, una frase que resumía su estilo: directo, filoso, polémico y provocador. El semanario surgió en un momento especialmente sensible para la prensa mendocina. Apenas un día antes, el 11 de mayo de 1918, el diario La Tarde había sufrido la detención de su director, Luis A. Llausás, y de su administrador Aguirre Velasco, además del secuestro de su edición. Una investigación doctoral de la Universidad Nacional de Cuyo recuerda que aquel episodio se produjo durante el gobierno de José Néstor Lencinas, en un clima de fuerte confrontación entre oficialismo, oposición y prensa. En ese ambiente de palabras vigiladas y periódicos perseguidos, Cantaclaro eligió ubicarse en el terreno de la crítica. Se mostraba abiertamente anticonservador, con una prédica agresiva contra lo que entendía como cobardía moral, hipocresía pública y viejas formas del poder. No solo publicaba artículos políticos y sociales: también recurría al humor, la sátira y los avisos clasificados paródicos para desnudar costumbres, personajes y tensiones de la vida mendocina. Su vida fue breve, pero intensa. Cantaclaro dejó de aparecer en diciembre de 1918, cerrando una experiencia editorial de apenas algunos meses. Sin embargo, su paso resulta significativo: fue parte de esa prensa pequeña, combativa y mordaz que no buscaba agradar, sino intervenir en la discusión pública. En la Mendoza de 1918, donde la palabra impresa podía ser amenaza, escándalo o herramienta política, Cantaclaro apareció como un grito semanal. Una publicación con nombre sonoro, espíritu desafiante y tinta afilada, nacida para decir aquello que muchos preferían callar. #Cantaclaro #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #PeriodismoMendocino #PrensaAntigua #AsmodeoJara #LibertadDePrensa #SátiraPolítica #CríticaSocial #Mendoza1918 #PeriódicosAntiguos #HistoriaArgentina #PressHistory #FreePress #JournalismHistory #PoliticalSatire #ArgentineHistory #OldNewspapers #MendozaHistory #CulturalMemory

lunes, 11 de mayo de 2026

11 de Mayo de 1922 nace, Aída Donati: la voz mendocina del tango que encendió clubes, radios y una dinastía musical


11 de mayo de 1922.
Nació en Mendoza Aída Donati, cantante de tangos y milongas que tuvo una intensa actividad artística durante la década de 1940. Su nombre pertenece a esa historia sonora de la provincia que muchas veces quedó dispersa entre clubes, radios, orquestas típicas y memorias familiares. Aída formó parte de la Orquesta de Gilberto “Tito” Casciani, agrupación que se presentaba con frecuencia en clubes de toda la provincia. También actuó en emisoras radiales y fue acompañada por distintas formaciones armadas especialmente para sus presentaciones. En 1947 se casó con Gilberto Tito Casciani y, en 1953, después del nacimiento de uno de sus hijos, dejó definitivamente la actividad profesional. Su historia se entiende mejor dentro de una Mendoza donde el tango tuvo vida propia. El diario El Sol, al comentar el libro “El tango en Mendoza I” de Ana y Jaime Gelfman, recuerda que la provincia también fue escenario del 2x4 gracias a las migraciones, las visitas artísticas y la actividad económica. Ese trabajo menciona la influencia de los Casciani y la participación de mujeres como Aída Donati, junto a otras voces femeninas de la escena local. El legado musical familiar continuó con fuerza. Su hijo Carlos Casciani se destacó como baterista en el rock mendocino y actualmente integra Les Alfajores de la Pampa Seca, banda reconocida como referente local, con seis discos publicados y una larga trayectoria en escenarios provinciales, nacionales e internacionales. Su otro hijo, Oscar “Mingo” Casciani, también construyó una carrera notable como baterista y percusionista. Unidiversidad, el sistema de medios de la UNCuyo, lo señala como parte de cinco décadas de música mendocina, con pasos por grupos emblemáticos como Markama, Zeta Cuatro, Ámbar, Odara y Los Alfajores de la Pampa Seca. Markama, nacido en Mendoza en 1975, desarrolló una trayectoria internacional con presentaciones en Argentina, Estados Unidos, Europa y varios países de América Latina. Aída Donati murió en Mendoza el 29 de marzo de 2017, pero su voz sigue resonando como parte de una memoria cultural que une tango, radio, clubes, familia y provincia. Fue una cantora de su tiempo, pero también el inicio de una herencia artística que cruzó generaciones. En cada milonga que cantó, en cada escenario de club y en cada micrófono mendocino de los años 40, Aída Donati dejó una marca: la de una mujer que hizo del tango una forma de presencia, emoción y memoria. #AídaDonati #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #TangoMendocino #Milonga #TangoArgentino #TitoCasciani #GilbertoCasciani #CarlosCasciani #MingoCasciani #Markama #LosAlfajoresDeLaPampaSeca #MujeresDelTango #RadioMendocina #CulturaMendocina #ArgentinaHistory #TangoHistory #WomenInTango #MendozaHistory #ArgentineTango #CulturalMemory

11 de Mayo de 1921 muere, Ciro de Baggis: el “Sherlock Holmes de Mendoza” que desafió a la corrupción con una mandolina y un periódico


11 de mayo de 1921.
Ese día murió en Buenos Aires Ciro de Baggis, uno de los personajes más singulares, audaces y cinematográficos que pasaron por la historia mendocina. Fue detective privado, periodista combativo, músico y exsoldado italiano, una vida difícil de encerrar en una sola etiqueta.  Ciro de Baggis había nacido en Isernia, Italia, en 1875. Muy joven ingresó al ejército italiano y participó en la campaña colonial contra Etiopía. Aquella aventura terminó en desastre para Italia: la Batalla de Adua, en 1896, fue una victoria decisiva de las fuerzas etíopes de Menelik II y frenó el intento italiano de construir un imperio africano comparable al de otras potencias europeas. De Baggis sobrevivió a esa experiencia, fue condecorado y luego emigró a la Argentina, como tantos italianos que buscaron en América un nuevo destino. En Buenos Aires ingresó a la fuerza policial y, según las crónicas biográficas, su origen familiar lo acercó a círculos aristocráticos porteños. También allí se vinculó sentimentalmente con Asunción Pellegrini, perteneciente a una familia de fuerte resonancia política en la Argentina de fines del siglo XIX. Más tarde llegó a Mendoza, donde trabajó como investigador policial. Pero la corrupción dentro de la fuerza y entre funcionarios públicos lo indignó al punto de renunciar. Entonces abrió su propia agencia privada de investigaciones en calle Colón 240 de Ciudad, anunciando servicios de pesquisas y asuntos reservados. Una nota de época citada por Correveidile lo presentó como un detective profesional de grandes condiciones, mientras otros lo llamaban el “Sherlock Holmes de Mendoza”. Su combate no se limitó a seguir pistas. También fundó el semanario “El Detective”, un periódico desde el cual se propuso denunciar misterios políticos, sociales y privados. Esa valentía tuvo costo: sus investigaciones y publicaciones le trajeron enemigos, amenazas y represalias, incluso el asalto a su redacción. Pero Ciro de Baggis no era solo un hombre de expedientes. También era músico. Tocaba la mandolina y llegó a presentarse en distintos espacios de Mendoza. El diario Los Andes, citado por La Melesca, registró una actuación suya en 1914 junto a su hija Filomena de Baggis, quien lo acompañó en piano durante una función realizada por los festejos patrios. Murió en Buenos Aires el 11 de mayo de 1921, con apenas 46 años. Quedaron en Mendoza su esposa y sus cinco hijos, y sus restos descansan en el cementerio de La Chacarita. Ciro de Baggis fue mucho más que un detective pintoresco. Fue un inmigrante marcado por la guerra, un investigador que se rebeló contra la corrupción, un periodista que incomodó al poder y un músico capaz de cambiar el ruido de la calle por el sonido de una mandolina. En la Mendoza de comienzos del siglo XX, su nombre quedó ligado a una idea poderosa: buscar la verdad también puede ser una forma de valentía. #CiroDeBaggis #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ElDetective #SherlockHolmesDeMendoza #DetectivePrivado #PeriodismoMendocino #InmigrantesItalianos #Isernia #Mandolina #BuenosAires #LaChacarita #HistoriaArgentina #MendozaAntigua #PrivateDetective #JournalismHistory #ItalianImmigration #ArgentinaHistory #DetectiveHistory #UrbanMemory #CulturalHistory

El galés que desafió al Imperio del Brasil: James Bynnon y la batalla imposible de Carmen de Patagones


Un galés cruzó el océano, navegó rutas lejanas de China, India y Japón, y terminó escribiendo una de las páginas más inesperadas de la historia argentina. Se llamaba James George Bynnon, conocido en estas tierras como Santiago Jorge Bynnon. Marino de origen galés, llegó a Sudamérica en tiempos de revoluciones, guerras navales y patriotas que necesitaban hombres capaces de dominar el mar. Su destino quedó unido primero a las campañas libertadoras del Pacífico y luego a la guerra entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil. Una figura de película: un marino extranjero, de uniforme oscuro, sobre la cubierta de un barco, rodeado de mástiles, cañones y clima de guerra. La narración insiste en una idea poderosa: a veces la patria no es el suelo donde uno nace, sino la causa que decide defender. En 1827, el pequeño puerto de Carmen de Patagones, en el extremo sur bonaerense, se convirtió en escenario de una defensa desesperada. La Armada Argentina recuerda que el fuerte era el punto más austral del territorio argentino y tenía valor estratégico, por lo que fuerzas navales brasileñas intentaron tomar su población y su puerto. El ataque fue rechazado por marinos corsarios argentinos comandados por Santiago Jorge Bynnon. La empresa imperial parecía desproporcionada. Una fuerza brasileña, mejor equipada y con varios buques, buscaba borrar aquel refugio de corsarios que incomodaba el comercio y el poder naval del Brasil. Sin embargo, Patagones respondió con lo que tenía: gauchos, vecinos, corsarios, milicianos, mujeres que ayudaron a sostener la defensa y un pueblo entero dispuesto a no rendirse. Las investigaciones históricas recientes sobre la batalla señalan que los buques nacionales, bajo el mando de James G. Bynnon, zarparon para atacar a las naves brasileñas que permanecían río abajo, forzándolas a rendirse tras breves escaramuzas. El saldo fue enorme: más de 600 prisioneros, armamento, pertrechos y tres barcos de guerra quedaron en manos de las Provincias Unidas. Así, lo que parecía una operación imperial terminó en una derrota humillante para el Brasil. La pequeña Carmen de Patagones, lejos de los grandes centros de poder, venció donde nadie esperaba. Y Bynnon, aquel galés que había cruzado medio mundo, quedó convertido en uno de los protagonistas navales de una gesta casi increíble. La historia de James Bynnon recuerda que la patria también puede elegirse. Él no había nacido en el Río de la Plata, pero peleó por su bandera, comandó barcos en un momento decisivo y ayudó a transformar una defensa desesperada en leyenda. Porque a veces los héroes no llegan con promesas. Llegan por mar, con cicatrices de otros océanos, y se quedan para siempre en la memoria de un pueblo. #JamesBynnon #SantiagoJorgeBynnon #CarmenDePatagones #BatallaDePatagones #GuerraDelBrasil #MendozAntigua #HistoriaArgentina #ArmadaArgentina #Corsarios #GuillermoBrown #ImperioDelBrasil #Patagones #HistoriaNaval #ArgentinaHistory #NavalHistory #BrazilianWar #Privateers #PatagonianHistory #SouthAmericanHistory #WarHistory

11 de Mayo de 1918 - Cuando Mendoza expulsó periodistas: el día en que “La Tarde” fue silenciada por denunciar al poder (Imagen Ilustrativa)


11 de mayo de 1918.
Mendoza vivió una de las jornadas más oscuras para la libertad de prensa provincial. En plena calle San Martín, personal del Departamento de Investigaciones detuvo a Luis A. Llausás y a Aguirre Velasco, director y administrador del periódico “La Tarde”, mientras la edición de ese día era secuestrada por las autoridades. El episodio ocurrió durante el gobierno de José Néstor Lencinas, figura central del radicalismo mendocino y creador del movimiento político conocido como lencinismo. Lencinas había asumido la gobernación el 6 de marzo de 1918, en un contexto de fuerte tensión social, política y periodística. “La Tarde” no era un diario menor. Había sido fundado en 1910 y, entre 1912 y 1918, actuó como órgano de prensa del Partido Popular de tendencia liberal; luego continuó con una línea crítica hacia el lencinismo. Investigaciones académicas de la Universidad Nacional de Cuyo señalan que su responsable, Luis A. Llausás, llegó a denunciar al jefe de policía Emilio Quellet por abuso de autoridad, al considerar que los procedimientos contra el diario no contaban con orden judicial competente. La presión fue en aumento. Llausás ya había sido intimado por Quellet para abandonar Mendoza, con destino a Chile o Buenos Aires. Al negarse, fue detenido. También se ordenó la captura del jefe de redacción, J. Nieto Mendoza, y del administrativo Froilán Aguirre. Nieto Mendoza fue deportado a San Juan, con la promesa de que cada dos o tres meses podría regresar para ver a su familia. Llausás, en cambio, fue subido a un tren rumbo a Buenos Aires; sus custodios policiales descendieron en Desaguadero, dejándolo continuar el viaje por su cuenta. El ministro de Gobierno, Carlos M. Puebla, justificó la medida con una frase estremecedora: la presentó como una acción necesaria de “profilaxis social”. Esa expresión revela el clima autoritario del momento: la crítica periodística era tratada casi como una enfermedad que debía ser extirpada del cuerpo social. Pero el intento de silenciar al diario no quedó sin respuesta. El socialista Ramón Morey asumió la dirección de “La Tarde” de manera interina, como gesto político de rechazo al avance oficialista sobre la prensa. Días después, la Justicia aceptó el hábeas corpus presentado en favor de los deportados, permitiendo que regresaran a Mendoza. Aquel 11 de mayo de 1918 no fue solamente un conflicto entre un gobierno y un diario opositor. Fue una escena brutal de la Argentina provincial de comienzos del siglo XX: policías secuestrando ediciones, periodistas detenidos, trenes usados como herramienta de destierro y funcionarios justificando la censura en nombre del orden público. La historia de “La Tarde” recuerda que la libertad de prensa no fue un regalo: fue una conquista defendida muchas veces frente al abuso, la persecución y el miedo. En Mendoza, aquel día, la palabra impresa fue tratada como amenaza. Y justamente por eso, quedó grabada como memoria. #Mendoza #MendozAntigua #LaTarde #LibertadDePrensa #HistoriaDeMendoza #PeriodismoMendocino #Lencinismo #JoséNéstorLencinas #LuisLlausás #RamónMorey #PrensaLibre #Censura #HistoriaArgentina #SanMartínMendoza #FreePress #PressFreedom #JournalismHistory #ArgentinaHistory #PoliticalHistory #MediaHistory #HumanRightsHistory

11 de Mayo de 1894 - Antonio Aramburo en Mendoza: la voz indomable que estremeció la ópera del siglo XIX


11 de mayo de 1894.
Ese día llegó a Mendoza el tenor español Antonio Aramburo Abad, una de esas figuras líricas envueltas en talento, leyenda y temperamento. Su paso por la provincia forma parte de aquellas grandes jornadas culturales en las que Mendoza recibía artistas internacionales que recorrían teatros de Europa y América. La efeméride cuyana lo recuerda precisamente como un cantante de origen español que sobresalió en la ópera italiana y llegó a presentarse en escenarios de enorme prestigio, incluida La Scala de Milán. La imagen adjunta muestra un retrato pequeño, en blanco y negro, de un hombre de barba espesa, mirada seria y presencia severa. Ese rostro parece condensar la figura de Aramburo: un artista de voz extraordinaria, pero también de carácter difícil, de esos divos decimonónicos capaces de despertar admiración y escándalo al mismo tiempo. Nacido en Erla, Zaragoza, Aramburo provenía de una familia acomodada y, antes de entregarse al canto, habría iniciado estudios de ingeniería. Recién en la adultez decidió orientar su vida hacia la música, formándose en Madrid con el maestro Antonio Cordero y perfeccionando luego su arte vocal. Sus primeros grandes pasos se dieron en Italia, donde debutó en Milán y consolidó su prestigio en la década de 1870. Su repertorio fue amplio y exigente: interpretó obras como Norma, Il trovatore, Rigoletto, La forza del destino, Aida, La favorita, L’Africaine y otras piezas centrales del repertorio lírico europeo. También cantó en ciudades de América como Buenos Aires y Montevideo, además de presentarse en otros escenarios internacionales. La fama de Aramburo no se apoyaba solo en la potencia de su voz, sino en una técnica que muchos contemporáneos consideraban excepcional. Algunos especialistas llegaron a compararlo con gigantes de su tiempo como Julián Gayarre, Angelo Masini, Enrico Tamberlick y Francesco Tamagno. Incluso se decía que, en España, su figura llegó a disputarle brillo al propio Gayarre. Pero su carrera también estuvo marcada por un temperamento explosivo. Las crónicas lo describen como un artista de carácter recio, famoso por desplantes, salidas intempestivas y gestos de divo que complicaron su relación con empresarios, teatros y colegas. Esa personalidad, más que su voz, habría sido una de las razones por las que su carrera perdió continuidad en Europa. En sus últimos años se radicó en Montevideo, donde abrió una escuela de canto. También dejó una huella curiosa en la historia temprana de la grabación sonora: se le atribuye la creación de una compañía de impresiones fonográficas que editó cilindros de cera con su propia voz, una rareza valiosísima para la memoria musical de aquel tiempo. Murió en Montevideo el 16 de septiembre de 1912. La llegada de Antonio Aramburo a Mendoza en 1894 no fue un hecho menor: significó el paso por tierras cuyanas de una voz legendaria, admirada en los grandes teatros y recordada tanto por su arte como por su temperamento. Un tenor capaz de convertir cada función en acontecimiento y cada aparición en historia. #AntonioAramburo #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Ópera #Tenor #OperaHistory #TenorHistory #LaScala #BelCanto #HistoriaDeLaÓpera #MúsicaClásica #TeatroLírico #Montevideo #Erla #Zaragoza #SpanishTenor #ClassicalMusic #OperaSinger #CulturalHistory #ArgentinaHistory

11 de Mayo de 1872, nace el Club Social de San Luis: el palacio cultural donde la ciudad aprendió a reunirse


11 de mayo de 1872.
Ese día fue fundado el Club Social de San Luis, una institución pensada como punto de encuentro para la vida cultural, recreativa y social de la capital puntana. Su Estatuto Fundacional expresaba la necesidad de sostener “un centro de cultura” con un local amplio y céntrico, dotado de salones para fiestas, reuniones, conversaciones, lectura, juegos de ingenio y servicio de restaurante. No se trataba simplemente de crear un club: se buscaba levantar un espacio de sociabilidad urbana, donde la ciudad pudiera conversar, leer, celebrar y reconocerse. La imagen adjunta, aunque pequeña y de baja resolución, permite distinguir una construcción señorial frente a un espacio abierto con árboles y jardín. La escena remite a aquella San Luis de fines del siglo XIX y comienzos del XX, donde las instituciones civiles ocupaban un lugar central en la vida pública. En sus primeros años, el Club Social funcionó en la residencia que había pertenecido al gobernador Mauricio Orellano, ubicada sobre calle Rivadavia, esquina 25 de Mayo, frente a la actual Plaza Independencia. Fuentes oficiales de San Luis recuerdan que la institución surgió en 1872 para promover actividades culturales, recreativas, lúdicas y festivas, y que su primera sede estuvo justamente en aquella antigua casa frente a la plaza. Con el crecimiento de sus socios y de sus actividades, el club pronto necesitó un edificio propio, más amplio y acorde a sus nuevas funciones. Aquel proceso lo convirtió en una referencia de la vida social puntana: salones, encuentros, veladas, conversaciones, lecturas, juegos y celebraciones formaban parte de una cultura urbana donde el club era mucho más que un edificio. La memoria del antiguo Club Social siguió viva incluso después de su desaparición material. En 2022, el Gobierno de San Luis recordó la inauguración de una réplica del antiguo edificio en el predio del ex Hipódromo, evocando sus balcones, ventanales e ingreso imponente como parte del patrimonio emocional de varias generaciones. Por eso, el Club Social de San Luis no debe mirarse solo como una institución de élite o como una postal arquitectónica. Fue también un símbolo de una época: la ciudad que crecía, la vida pública que se organizaba, la cultura que buscaba salones propios y una sociedad que empezaba a construir sus rituales de encuentro. Aquel 11 de mayo de 1872 nació mucho más que un club. Nació uno de los escenarios más recordados de la memoria social puntana. #ClubSocialSanLuis #SanLuis #MendozAntigua #HistoriaDeSanLuis #SanLuisAntiguo #PlazaIndependencia #MauricioOrellano #CulturaPuntana #PatrimonioPuntano #HistoriaArgentina #MemoriaUrbana #ClubSocial #CineTeatroSanLuis #ArgentineHistory #SanLuisHistory #UrbanMemory #CulturalHeritage #SocialClub #HistoricArgentina #LocalHistory

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